El estudio publicado hoy revisa 59 participantes y detecta una señal exploratoria de ansiedad que exige cautela
Un nuevo análisis de un ensayo realizado en el Reino Unido no encuentra evidencia clara de diferencias por sexo en los resultados de depresión con psilocibina o escitalopram. El trabajo de Aline Frick y sus colaboradores, publicado el 26 de octubre de 2026 en Psychopharmacology, vuelve sobre los datos de 59 personas, de las que 20 eran mujeres.
La novedad es el reanálisis, no un ensayo con nuevos pacientes. Aparece una señal de menor ansiedad entre las mujeres del grupo de psilocibina, pero la comparación necesaria para atribuir esa diferencia específicamente al tratamiento resulta inconclusa. La muestra pequeña y desequilibrada impide utilizar el resultado para elegir un medicamento según el sexo.
Una señal de subgrupo no resuelve la comparación
El trabajo aplica modelos bayesianos a los resultados de seis semanas del ensayo publicado en 2021. En el brazo de psilocibina había 30 participantes, 11 de ellas mujeres; en el de escitalopram, 29, con nueve mujeres. Todos recibieron apoyo psicológico. El ensayo original tampoco había demostrado una diferencia significativa entre tratamientos en su medida principal de depresión.
En ansiedad, el reanálisis estima una diferencia ajustada de 8,77 puntos de la escala STAI a favor de las mujeres dentro del grupo de psilocibina. Sin embargo, el intervalo de incertidumbre de la interacción entre sexo y tratamiento abarca el cero. Además, la estimación del subgrupo se atenúa al aplicar supuestos estadísticos más restrictivos.
Son preguntas distintas: observar una diferencia dentro de un grupo no basta para demostrar que esa diferencia cambia entre medicamentos. Tampoco la falta de un resultado concluyente demuestra que mujeres y hombres respondan igual. La información disponible deja abiertas ambas posibilidades.
Qué falta medir
Los autores señalan que el ensayo no fue diseñado para estudiar estas interacciones. No disponían de información suficiente sobre anticonceptivos hormonales, etapa reproductiva o experiencias vinculadas al género. La investigación procede de un único centro especializado británico y su población era mayoritariamente blanca y autoseleccionada; no representa toda la atención habitual de la depresión.
La revisión de los hallazgos sobre psilocibina y contexto ayuda a situar el papel del entorno terapéutico. Por otra parte, los ensayos preliminares para el trastorno obsesivo-compulsivo estudian otra indicación: sus resultados no deben trasladarse automáticamente a la depresión.
Para seguir la divulgación sobre experiencias y cultura psicodélica puede consultarse Fuertedélica. Aquí, la cuestión clínica pendiente es más concreta: hacen falta ensayos con grupos equilibrados y tamaño suficiente para comprobar si el sexo modifica la respuesta. Este análisis exploratorio no cambia las condiciones de acceso a la psilocibina.
Fotografía de archivo con modelos: SHVETS production / Pexels, licencia Pexels. Recorte horizontal. No muestra participantes del ensayo ni administración de psilocibina. Fotografía original · Licencia Pexels.
Acerca del autor

Manu Hunter
Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!
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