Cultiva tu propia medicina cannábica
El cannabis es una de las plantas con más propiedades terapéuticas
Nuestra querida planta tiene muchos más cannabinoides de los generalmente conocidos por la mayoría de usuarios. ¿Cuáles conoces tú además del THC y el CBD? Yo no conozco todos, pero sí algunos de los que necesito por motivos médicos.
Homeopatía y automedicación
Antes de continuar, me gustaría romper una pica a favor de la denostada homeopatía. Esta disciplina es la medicina a base exclusivamente de plantas. Constantemente veo entrevistas de médicos “de verdad” denostando la homeopatía y tildándola de farsa. Pues bien, seré lo más breve posible pero tengo que contaros mi propia experiencia. El caso es que yo me automedico con diferentes genéticas y no me puedo permitir que la policía me coja in fraganti, así que recurro al cultivo de guerrilla que es el más difícil por la cantidad de patógenos que lo asedian (aunque tiene sus remedios y de gran eficacia).
Hace años me hice una analítica y los resultados fueron tan alarmantes que el médico quiso recetarme infinidad de pastillas. Como no estaba dispuesto a emponzoñar mi cuerpo con tanta química, recurrí a la medicina natural que aprendí hace años en Cuba. Cuando volvieron a hacerme una analítica dos meses después, el médico apenas podía creer los resultados. Todos mis niveles se habían normalizado.

Dejé las pastillas de dormir, las pastillas protectoras de estómago, los ansiolíticos y mucho más. El caso es que además de berenjenas y soja, utilicé diferentes variedades de cannabis, biológicamente cultivado por mí, para curar algunos de mis desórdenes. En definitiva, creo que el cannabis es una de las plantas con más potencial medicinal que existen. Pero, como ya he dicho, tenía que recurrir a la guerrilla y son pocos los cultivos guerrilleros que no se ven atacados, e incluso destrozados, por tantos enemigos naturales.
Con el cannabis para controlar el apetito
Cuando me quise dar cuenta había engordado, más bien hinchado, y ni conseguía dormir ni mi colesterol bajaba. Curiosamente el cannabis me ayudó mucho en este sentido.
La depresión me había convertido en un comedor compulsivo y aquello me hacía engordar. Así que decidí acudir a la homeopatía cannábica.
El CBD y el alivio del insomnio y la depresión
Seguro que a más de uno esto le parecerá un disparate ya que el cannabis produce hambre a la mayoría de los consumidores. Pero esto no es exacto. Depende de cada variedad y de los cannabinoides que la genética escogida tenga. Por motivos de salud, yo estaba cultivando mayormente índicas (en exterior) ya que me ayudan a dormir. Quedaban muy pocos días para la cosecha de las sativas, y las índicas ya estaban secas. Por supuesto, tan pronto comencé a fumar un par de canutos por las noches, conseguía dormir sin pastillas. Casi siempre me despertaba a media noche. Me hacía otro porro y de nuevo seguía durmiendo. ¿Qué cannabinoide me estaba ayudando a dormir y a combatir la depresión? Seguro que ya lo sabéis: el CBD o cannabidiol.
THCV: el cannabinoide supresor del apetito
La tetrahidrocannabivarina (THCV)

Sin embargo, el haber ganado tanto peso me deprimía mucho. Era una cuestión de ego, de vanidad. Pero a mí me resultaba insoportable. Como no soy persona constante, las dietas tradicionales no iban conmigo. Así que, una vez más, decidí recurrir al cannabis y ver si alguno de sus cannabinoides podía ayudarme. Pronto descubrí que así era. La cuestión estaba en saber qué genéticas contenían THCV, la tetrahidrocannabivarina, el cannabinoide que resultaría definitivo para disminuir drásticamente mi apetito.
El THCV se encuentra (en algunas genéticas) en la parte de arriba de los cogollos superiores de las sativas. Su efecto es muy psicodélico, muy parecido al de algunas setas psicotrópicas, como las psilocibes.
Con ese recuerdo aún fresco en mi memoria, estudié diversos trabajos llevados a cabo por expertos acerca del THCV. La gran mayoría de ellos afirman que este cannabinoide es un supresor muy eficaz del apetito.
Me costó bastante tiempo encontrar bancos que hablasen de la presencia de este cannabinoide en sus genéticas. De hecho, muy pocas lo contienen. Sin embargo, sí recordaba que en la descripción de una variedad de uno de los mejores bancos del mundo se especificaba su alto contenido en cannabiverina. De hecho, lo presentaba como un valor añadido si querías “flipar” durante seis o siente minutos. Era una especie de “pico” máximo del alucine propio de algunas sativas.
Gracias a este propietario, y tras explicarle mi problema, me habló de otras genéticas (algunas de otros bancos) que también tenían este compuesto. No puedo aconsejar a nadie la automedicación, pero también soy de los que opinan que los médicos se equivocan con frecuencia; o, lo que es peor, se equivocan por indiferencia hacia el paciente.

Con sentido común, me fumaba un buen porro de alguna de estas genéticas media hora antes de la comida. Prácticamente no probaba bocado hasta la noche. Entonces cenaba ligeramente y después, antes de irme a dormir, me fumaba un porro grande de alguna índica repleta de CBD. De esta manera perdí peso, superé en buena medida mi insomnio y mi depresión.
Optimización del cultivo para aumentar THCV
Para fomentar la presencia de mayores niveles de THCV empleaba abundantes dosis de potasio (K) durante el último mes de la vida de la planta. Curiosamente, mantenía (por consejo del propietario que me reveló su secreto) al nivel normal la cantidad de fósforo (P) y nada de Nitrógeno (N). Curiosamente, este protocolo es casi lo opuesto a la hora de cultivar mis variedades ricas en CBD. Bastante N y moderadamente P y K.
Uno de los cannabinoides que evitaba era el poco conocido Δ8-THC (o delta-8-tetrahidrocannabinol). Tiene una enorme utilidad médica, pero incrementa notablemente el apetito, justamente lo que yo no quería.
Buscando concentraciones mayores de THCV
Aparte del efecto supresor del apetito que yo buscaba y, aunque éste no sea tu caso, si deseas genéticas del tipo “triposo”, las que contienen THCV son tu mejor opción. Como he dicho, ese efecto alucinógeno no dura más de siete minutos. Pero son entre cinco y siete minutos inolvidables.
Sin embargo, siendo tan pocos los estudios realizados en este sentido, yo buscaba incrementar el número de cogollos repletos de THCV. Mi mentor contaba en su web oficial que este cannabinoide se encontraba sólo en los cogollos de la parte superior de la planta. Viendo las fotos de su web me di cuenta de que todos sus cultivos eran tradicionales. Es decir, bien en maceta o tierra madre, pero siempre de manera convencional; forma en la que las plantas crecen con el típico aspecto de abeto de Navidad. Esta morfología hace que los cogollos superiores reciban más cantidad de luz directa. Cuanto más abajo estén, más sombra tendrán y menos luz directa percibirán. Por lo tanto, pensé que, quizás recurriendo a algún sistema de cultivo tipo SOG, más cogollos recibirían toda la luz disponible durante todo el día.

Por otra parte, antes de empezar el mes de agosto, aparte de mi SOG e hice una poda drástica de varias ramas. Lo hice de manera que las ramas que seguían estando en la planta eran las que, de no haber podado, serían las superiores. De esta manera me aseguraba de que el THCV estaría presente en mayor cantidad, dado que los cogollos serían mucho más grandes.
Efectivamente, al final de la vida de una planta de cannabis, los cogollos que nos quedan van en proporción a la cantidad de raíces del cepellón. Por esta regla de cálculo, si tenemos X raíces para X cogollos, si cortamos (siempre antes de la frase de floración) X ramas y quitamos unas pocas manteniendo la misma cantidad de raíces, los cogollos que obtendremos serán lo suficientemente grandes como para compensar el cepellón que tiene nuestra planta. Es decir, menos cogollos pero mucho más grandes. Personalmente, independientemente de si buscamos THCV o no, pienso que es mucho más interesante tener cogollos grandes, pero pocos, que muchos y pequeños. Si además estamos intentando concentrar THCV en ellos, un SOG acompañado de una poda bien planificada es la mejor opción; y lo mismo es aplicable a las plantas de las que esperas mucho CBD. Aunque desde que aparecieron las variedades CBD-rich, disponer de grandes cantidades de este cannabinoide es muy fácil y sencillo.
Conclusión sobre el cultivo y la medicina cannábica
Si, como en mi caso, cultivas tu marihuana con el objeto de satisfacer tus necesidades médicas y la homeopatía cannábica es tu solución, no le busques tres pies al gato. El CBD es un compuesto cuya función medicinal es asombrosa. La cantidad de pastillas de química que a mí me ha ahorrado es un éxito, o al menos a mí me lo parece. Si fuera legal el auto cultivo, los costos apenas serían significativos por ínfima que sea tu economía. Pero si no te queda más remedio que recurrir al mercado negro, olvídate del ahorro y, por supuesto, de conseguir marihuana con los cannabinoides que tú estás buscando.
Pero, para esto, es necesario no sólo una amplitud de miras políticas que en España parece no existir; también es necesaria una mayor honestidad por parte de las multinacionales farmacológicas y los gobiernos en connivencia con ellas.
Para terminar, he de reconocer que la búsqueda de variedades con THCV no es fácil, pero vale la pena. Aunque no lo necesites por salud, como en mi caso, el efecto es tan contundente que no lo olvidarás fácilmente.
Preguntas frecuentes
P: ¿Qué beneficios medicinales se asocian al cannabis?
R: El cannabis tiene múltiples propiedades terapéuticas, y puede ser utilizado para tratar desórdenes del sueño, depresión y supresión del apetito, entre otros.
P: ¿Qué cannabinoides son reconocidos por sus efectos medicinales?
R: Además del THC, el CBD es conocido por ayudar a dormir y combatir la depresión, mientras que el THCV puede suprimir el apetito.
P: ¿Cuáles son las diferencias entre el cannabis índica y sativa respecto a su uso medicinal?
R: Las variedades índicas suelen ser utilizadas para ayudar a dormir, mientras que algunas sativas, ricas en THCV, pueden suprimir el apetito.
Acerca del autor
Amante del cannabis y especializado en el mundo de las sustancias psicoactivas. Escritor y psiconauta.


















