PubMed confirma un crecimiento histórico de la investigación científica mientras el debate político sigue anclado en viejos prejuicios

Hay datos que, por sí solos, deberían cambiar una conversación entera. Ya son más de 53.000 los artículos científicos revisados por pares sobre el cannabis publicados y accesibles en PubMed, la mayor base de datos biomédica de acceso público del mundo. Y lo más revelador es que el 70 por ciento de toda esa producción científica se ha generado en apenas la última década.

La investigación sobre el cannabis no solo no se ha estancado, como a menudo se afirma en ciertos foros médicos y políticos, sino que avanza a un ritmo sostenido y creciente. Solo en los últimos diez años se han publicado más de 37.000 estudios, y por quinto año consecutivo, investigadores de todo el mundo han superado la barrera de los 4.000 artículos anuales dedicados específicamente a la planta, a sus componentes activos y a sus efectos.

Así lo recoge una reciente publicación de la National Organization for the Reform of Marijuana Laws (NORML), que analiza los resultados de las búsquedas por palabras clave en la National Library of Medicine y en PubMed.gov. Un repositorio que, desde 1996, ofrece acceso gratuito a literatura biomédica, incluidos estudios que se remontan al año 1840.

El crecimiento de esta producción científica responde a un cambio profundo en el enfoque de la investigación. Ya no se trata solo de estudiar el cannabis como sustancia, sino de comprender los mecanismos de acción de los cannabinoides, sus posibles aplicaciones terapéuticas y también los efectos reales de las políticas de legalización en los países que han optado por regular su uso.

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Este volumen de evidencia pone en cuestión uno de los argumentos más repetidos durante años: que no existen suficientes estudios fiables para justificar el uso clínico del cannabis o de determinados cannabinoides. Es cierto —y la ciencia lo admite sin rodeos— que no todos los trabajos son ensayos clínicos y que no todos arrojan resultados concluyentes o positivos. Pero la magnitud del conocimiento acumulado ya no permite seguir hablando de ignorancia científica.

Paul Armentano, vicepresidente de NORML, lo resume con claridad serena: pese a la percepción persistente de que el cannabis no ha sido analizado adecuadamente, el interés científico ha crecido de forma exponencial, al igual que la comprensión de la planta, de sus compuestos activos y de su impacto tanto en el usuario como en la sociedad.

“Ha llegado el momento”, defiende Armentano, “de que los responsables políticos y otros actores abandonen el enfoque centrado en lo que supuestamente no sabemos y empiecen a debatir sobre el cannabis basándose en la evidencia que sí existe”. Una evidencia que hoy es amplia, diversa y accesible.

En el propio sitio web de NORML pueden consultarse además los resúmenes de más de 450 estudios que evalúan la seguridad y la eficacia terapéutica del cannabis y de los cannabinoides en distintas patologías. No son opiniones. Son datos. No son consignas. Son publicaciones revisadas por pares.

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Acerca del autor

Manu Hunter
Escritor y periodista cannábico

Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!