España vota, junto al resto de la UE, salvo Hungría, a favor de suavizar la fiscalización internacional sobre la marihuana y abre la puerta a que se pueda facilitar la regulación de su uso terapéutico.

Una decisión histórica en el tratamiento legal del cannabis en el mundo, aunque también pueda resultar más simbólica que efectiva. La Comisión de Estupefacientes de la ONU (CND) ha aprobado este miércoles, en su 63 periodo de sesiones en Viena, suavizar la fiscalización internacional de la marihuana, lo que facilitará su uso medicinal y científico en los países miembros. La votación ha estado muy apretada y han sido fundamentalmente los países de la UE, España entre ellos, y un buen número de América, de los que destacan EEUU y Canadá, los que han decidido este cambio del marco jurídico mundial sobre las drogas. El mundo ha necesitado 59 años para modificar el tratamiento aplicado al cannabis en la Convención Única de Estupefacientes de 1961.

En ese documento se establecieron cuatro listas con diferentes grados de fiscalización internacional y el cannabis quedó encuadrado en la primera, la que permite un uso médico y científico de la sustancia, y en la cuarta, equiparado a la heroína por sus efectos especialmente nocivos y escasos o nulos efectos terapéuticos. En el preámbulo de la Convención se explicaba que las partes firmantes adoptaban estas y otras disposiciones «preocupadas por la salud física y moral de la humanidad», aunque «reconociendo que el uso médico de los estupefacientes continuará siendo indispensable para mitigar el dolor y que deben adoptarse las medidas necesarias para garantizar la disponibilidad de estupefacientes con tal fin».

Y seis décadas después, la Comisión de Estupefacientes ha modificado esa catalogación fiscalizadora tras una votación histórica, en la que por 27 votos a favor, 25 en contra y una abstención ha decidido sacar al cannabis de la Lista IV y la ha dejado sólo en la Lista I, tal como recomendó la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una propuesta que hizo pública en enero de 2019, asesorada por el Comité de Expertos en Farmacodependencia. A partir de ahora, el cannabis seguirá considerado como una sustancia adictiva sometida a las medidas de fiscalización previstas por la Convención Única, pero con una aplicación más laxa que permite su uso medicinal y científico siempre bajo el control de las autoridades de cada país que decida llevar a cabo un programa regulatorio.

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En el bloque de países que han rechazado la flexibilización destacan Rusia y China

En la aprobación de esa resolución ha sido bastante decisiva la posición favorable de la UE a la suavización de la fiscalización del cannabis, que se ha traducido en el voto afirmativo de once de sus doce estados miembros participantes en la Comisión de Estupefacientes de la ONU, entre ellos España, y el voto en contra de Hungría, cuyo gobierno ultraconservador decidió no secundar la propuesta comunitaria. También ha sido crucial la postura favorable a esta recomendación de la OMS de países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, México, Uruguay, Ecuador, India, Suráfrica o Marruecos.

En el bloque de países que han rechazado esta flexibilización del control del cannabis destacan Rusia y China, además de una buena parte de los países africanos con voto en esta asamblea de la CND, Perú, Chile, Cuba o Brasil.

Repercusiones en España

El voto afirmativo de España en la CND a la suavización la fiscalización internacional sobre el cannabis podría abrir la puerta a un nuevo tratamiento legal de la marihuana con fines medicinales en nuestro país. El pasado mes de septiembre, en una respuesta parlamentaria a una pregunta del PNV, el Gobierno dijo que necesitaba evidencias científicas, a través de ensayos clínicos, antes de emprender cualquier variación legislativa sobre el cannabis medicinal. Y a continuación señalaba que «a nivel mundial» la eficacia terapéutica y la seguridad de su uso se estaba estudiando, sin que hubiese aún una decisión al respecto. Quizás, la resolución que se ha tomado en Viena pueda ser esa decisión que esperaba el ejecutivo español.

En el 63 periodo de sesiones de la CND también se han sometido a votación otras recomendaciones de la OMS a la ONU, entre ellas dejar de considerar los tintes y extractos del cannabis o el dronabinol, cannabinoide componente de la marihuana utilizado con fines terapéuticos, como drogas incluidas de alguna manera en la Convención Única de Estupefacientes, propuestas que han sido rechazadas, aunque por una escasa mayoría, y cuyo seguimiento se puede consultar en esta página. La votación de las recomendaciones de la OMS se ha llevado a cabo después de dos aplazamientos.

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El representante de la OMS explica que el potencial terapéutico de cannabis ya ha sido demostrado en varios países

El pasado mes de marzo, la falta de acuerdo entre los países miembros abocó a la presidencia del CND a presentar una propuesta en la que instó a aplazar la votación hasta diciembre a fin de «aclarar las repercusiones y consecuencias» de las propuestas de la Organización Mundial de la Salud. En 2019, en su 62 periodo de sesiones, el CND ya había decidido aplazarlo más o menos por el motivo: la necesidad de seguir estudiando los pros y los contras de un paso tal vez crucial en el tratamiento legal de la marihuana en el mundo.

El representante de la OMS ha explicado este miércoles ante el plenario del CND que el potencial terapéutico de cannabis ya ha sido demostrado en varios países que han puesto en marcha programas y regularizado su uso. La Organización Mundial de la Salud considera, básicamente, que el cannabis debe estar incluido en las listas de estupefacientes a un nivel que garantice un control para evitar los perjuicios ocasionados por su consumo, pero que no impida el acceso a preparados relacionados con esta planta para uso médico ni a la investigación científica, que ya han mostrado «posibilidades de uso terapéutico en los tratamientos de dolor y otras afecciones médicas, como la epilepsia o los espasmos asociados a la esclerosis múltiple».

La Comisión de Estupefacientes forma parte del Consejo Económico y Social de la ONU, que es el órgano que se encarga de elegir a sus 53 estados miembros. Periódicamente, la Comisión modifica la lista de las sustancias que figuran en la Convención sobre Estupefacientes y en el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas, basándose en las recomendaciones de la OMS, que a su vez está asesorada por el Comité de Expertos en Farmacodependencia. El 24 de enero de 2019, la OMS presentó al secretario general de la ONU seis recomendaciones derivadas del análisis crítico realizado sobre el cannabis por ese comité.

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