La industria del cannabis celebra el posible giro político de Trump que impulsaría la reclasificación de la marihuana y abriría la puerta a una nueva era para el sector en Norteamérica
El futuro del cannabis en Estados Unidos podría estar más cerca que nunca de un punto de inflexión histórico. En un giro inesperado, el expresidente Donald Trump —sí, el mismo que lideró una política conservadora durante su primer mandato— ha mostrado interés en reclasificar la marihuana a nivel federal, quitándola del grupo de las sustancias más peligrosas. Y el mercado, como era de esperar, ha reaccionado con euforia.
El lunes, las principales acciones del sector vivieron una jornada de auténtico subidón bursátil. Canopy Growth Corp se disparó un 19,2%, Tilray subió un 17,7%, Cronos Group se anotó un 14,3%, Aurora Cannabis un 8,7% y SNDL un 6,6%. No son movimientos aislados. Son síntomas de un optimismo profundo. Porque si la marihuana deja de estar clasificada como una droga de tipo 1 (la misma categoría que la heroína), se abriría un abanico de oportunidades legales, económicas y científicas que el sector lleva años reclamando.
El precio político del cambio
Según The Wall Street Journal, Trump habría expresado su voluntad de revisar la clasificación del cannabis durante una cena de recaudación de fondos en su club de golf de Nueva Jersey. Una velada elitista, de un millón de dólares por plato, donde al parecer no solo se sirvió alta cocina, sino también un menú político que podría transformar por completo la regulación del cannabis en EE UU.
En ese encuentro estuvo presente Kim Rivers, CEO de Trulieve, una de las empresas más influyentes del sector, quien abogó abiertamente por la reclasificación y por una ampliación de la investigación médica sobre la marihuana. No es ningún secreto que las grandes compañías del sector han contribuido con sumas millonarias a grupos políticos cercanos al expresidente. Pero más allá de las estrategias de lobby, lo cierto es que la posible medida responde también a una demanda social creciente y transversal.
Biden lo empezó, Trump podría terminarlo
La administración Biden ya había iniciado esfuerzos para revisar la clasificación del cannabis, pero el proceso quedó a medio camino. Si Trump retoma esta línea —aunque sea por intereses electorales—, estaríamos ante un cambio de paradigma, no solo para la industria sino para el país entero.
Durante décadas, la marihuana ha sido demonizada bajo una legislación heredada del siglo pasado, basada más en prejuicios ideológicos que en datos científicos. Sin embargo, la evidencia actual es clara: el cannabis tiene aplicaciones terapéuticas reales, desde el tratamiento del dolor crónico hasta el alivio de los efectos secundarios en pacientes oncológicos. Además, en términos económicos, representa un motor de empleo, innovación y recaudación fiscal que pocos sectores emergentes pueden igualar.
Más que dinero, una cuestión de derechos y ciencia
La explosión en bolsa es solo la punta del iceberg. Lo que se juega aquí es mucho más profundo: el derecho de los ciudadanos a decidir, el respeto a la evidencia científica y la posibilidad de desarrollar políticas públicas coherentes con el siglo XXI.
La actual clasificación federal impide que los bancos trabajen con empresas del sector, dificulta la investigación médica y crea una maraña legal entre estados que ya han legalizado el cannabis y una administración federal que lo sigue tratando como una sustancia de alto riesgo. Es un sinsentido que bloquea la innovación y condena a la clandestinidad a una parte importante de la economía.
Un futuro posible… y rentable
Si la reclasificación se concreta, el mercado del cannabis podría ver la luz al final del túnel. Abriría la puerta a la inversión institucional, a la expansión interestatal, a la normalización científica y, sobre todo, a un nuevo contrato social con los ciudadanos.
Trump no es un defensor natural del cannabis. Pero si, por cálculo político o presión económica, decide abrazar esta causa, podríamos estar ante una de esas ironías históricas que, pese a su origen, acaban beneficiando a todos. Legalizar, regular y educar es mucho más efectivo —y ético— que criminalizar, perseguir y estigmatizar.
Porque en la era de la información, la marihuana ya no es un tabú, sino una oportunidad. Y la historia, como la bolsa, a veces se mueve al ritmo de quienes menos esperamos.
Acerca del autor
Escritor especializado en cannabis y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.















