La Asociación Estudiantil de Estudios Psicodélicos anuncia demanda tras la negativa de celebrar el evento en el campus alegando derechos civiles y libertad de expresión
a decisión de la Universidad de Michigan de vetar la celebración de Entheofest, un festival dedicado a la divulgación científica y terapéutica de plantas y hongos psicodélicos, ha encendido la mecha de un conflicto que apunta directo al corazón de los derechos civiles y la libertad de expresión en los campus universitarios estadounidenses. El colectivo estudiantil organizador, la Asociación Estudiantil de Estudios Psicodélicos (SAPS, por sus siglas en inglés), ha anunciado que llevará al centro educativo ante los tribunales.
La presidenta del grupo, Emily Berriman, estudiante de posgrado en Trabajo Social, lamentó el desenlace. “Nos entristece que se haya llegado a este punto, pero confiamos plenamente en nuestro caso”, afirmó con determinación.
Un rechazo sin margen de apelación
La universidad comunicó su negativa final a última hora del lunes 25 de agosto a través de una carta oficial en la que deja claro que no se permitirá la reserva del espacio central del campus, conocido como the Diag, para la celebración de Entheofest, prevista para el 21 de septiembre.
¿La razón? Según la administración, en ediciones pasadas del evento se detectó la presencia de vendedores no autorizados que ofrecían productos como “Shroomaid” o variedades de hongos como “Jack Frost”, que supuestamente contenían sustancias prohibidas tanto por la legislación estatal como federal.
“Como institución financiada con fondos federales, y comprometida con mantener un entorno libre de drogas ilícitas, no podemos permitir que este patrón continúe”, subraya el comunicado, que señala directamente a SAPS como organizador responsable del evento y del contexto que, en palabras de la universidad, “facilita la venta de sustancias ilegales”.
La réplica: educación, ciencia y derechos
Los organizadores rechazan tajantemente esta versión. “No se puede cancelar un evento educativo por el comportamiento de algunos individuos ajenos a la organización”, argumentan. Berriman explica que se presentó un plan detallado de prevención y mitigación de riesgos al equipo directivo de la universidad, pero que este fue ignorado.
“No sólo mostramos compromiso con las políticas universitarias, sino que pedimos colaboración activa para prevenir conductas no deseadas. La respuesta fue el silencio… y una negativa definitiva”, denuncia.
Para los promotores de Entheofest, el evento es un espacio de educación, divulgación científica y activismo centrado en el potencial terapéutico de sustancias psicodélicas como la psilocibina (presente en las “setas mágicas”), la ayahuasca, el iboga, el peyote y otras plantas enteogénicas que actualmente siguen siendo ilegales a nivel federal, aunque Ann Arbor despenalizó su uso personal en 2020.
Un déjà vu del Hash Bash de los años 90
La situación recuerda poderosamente al enfrentamiento legal entre la universidad y los organizadores del Hash Bash en la década de los 90, cuando la institución también se negó a conceder permisos para celebrar un evento similar enfocado en la legalización del cannabis. En aquella ocasión, la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) intervino, y los tribunales fallaron a favor del derecho a la libre expresión y de reunión en el campus.
Ahora, desde SAPS aseguran que están dispuestos a repetir la batalla legal. “No solo luchamos por Entheofest, luchamos por todos los grupos estudiantiles que podrían ver sus derechos pisoteados en el futuro”, afirma Berriman.
El coorganizador del evento, Jim Salame, también ha sido objeto de críticas por parte de la universidad. Según la carta de rechazo, su insistencia en que el evento “se celebrará con o sin permiso, en ejercicio del derecho constitucional de libre expresión”, representa un motivo adicional de preocupación.
Salame no se arredra: “Están reciclando los mismos argumentos que ya fueron rechazados por los tribunales en los 90. Les hemos pedido colaboración para frenar a los vendedores ilegales, pero prefieren criminalizarnos a nosotros”, critica. Propone, entre otras medidas, mayor presencia policial, barreras de control de multitudes y coordinación entre voluntarios y agentes de seguridad durante el evento.
¿Y ahora qué?
Pese al veto, Salame ha confirmado que se mantiene la convocatoria a una concentración pacífica en el Diag el 21 de septiembre para ejercer el derecho a la libre expresión, seguida de una fiesta posterior en un local privado llamado Rabbit Hole. Eso sí, Berriman aclaró que SAPS no patrocinará ningún evento fuera del campus.
Mientras tanto, el conflicto sigue escalando. Para muchos observadores, lo que está en juego no es solo un festival, sino la línea que separa la autoridad institucional de los derechos fundamentales en los entornos académicos.
Acerca del autor
Escritor especializado en cannabis y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.















