El nuevo proyecto mantiene competencias de la FDA y permite conservar pruebas de cannabis para empleados federales; todavía no es una ley

El congresista Steve Cohen anunció el 29 de octubre de 2026 la presentación en Estados Unidos de un proyecto para retirar el cannabis de la ley federal de sustancias controladas. El comunicado de su oficina presenta la iniciativa como una reforma amplia del sistema de clasificación de drogas, con más competencias científicas para el Departamento de Salud y Servicios Humanos, HHS.

La propuesta, denominada Public Health and Research Reforms in Controlled Substances Act, va más allá de trasladar el cannabis de una lista federal a otra. Sin embargo, su presentación no cambia la legislación vigente ni autoriza ventas o tratamientos. El documento difundido es un proyecto: no acredita aprobación parlamentaria ni entrada en vigor.

Retirar el cannabis de las listas no elimina toda regulación

La lectura del texto de 89 páginas permite acotar el alcance. La sección 402, en la página 84, preserva la legislación federal sobre alimentos y medicamentos, una disposición de la Public Health Service Act y las facultades regulatorias de la FDA sobre productos con cannabis o compuestos derivados.

Por tanto, sacar la sustancia de la Controlled Substances Act no equivaldría a aprobar automáticamente un medicamento, un alimento o una formulación concreta. Es una distinción práctica para pacientes y fabricantes: cambiar el control penal y administrativo de una sustancia no resuelve por sí solo los requisitos sanitarios de cada producto.

La sección 403 añadiría al menos tres reuniones públicas, a través de la FDA, durante el año posterior a una eventual promulgación. Tratarían sobre seguridad, fabricación, calidad, etiquetado, comercialización y venta. El plazo se cuenta desde esa futura promulgación, no desde el anuncio del congresista.

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La excepción laboral que conserva el articulado

La sección 404, en la página 85, permitiría a HHS seguir incluyendo el cannabis en programas de pruebas de drogas para empleados federales sujetos a la normativa correspondiente. La desclasificación propuesta no significa, por tanto, que desaparecerían todos los controles laborales. El análisis por secciones publicado por Cohen recoge expresamente esa salvedad.

El proyecto también separaría la evaluación del riesgo de una sustancia de la de su utilidad médica, en dos ejes de clasificación. Transferiría funciones de clasificación y registro de investigadores a HHS. Son cambios propuestos del marco general, distintos de los formularios de la DEA para operadores de cannabis medicinal ya tratados en este medio.

También es una vía diferente del expediente administrativo de reclasificación que tramita la DEA. Una iniciativa parlamentaria, un procedimiento administrativo y una autorización sanitaria tienen efectos y recorridos distintos. La cobertura de El Cultivador sobre el litigio de la reclasificación federal aporta contexto sobre esa otra vía, separada del proyecto de Cohen. La novedad del 29 de octubre es la presentación de este texto; sus efectos dependerían de que completase la tramitación necesaria.

Imagen: fotografía de archivo de cannabis, no de un acto del Congreso. Kindel Media / Pexels, licencia Pexels. Recorte horizontal.

Acerca del autor

Justin Vivero

Escritor especializado en cannabis  y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.

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