Una mañana introspectiva

Pasados

por Germán Carrera

Se despertó sobresaltado, como si alguien le hubiera cogido de las orejas y lo hubiera transportado abruptamente al mundo real. Tanto la cama como su ropa interior estaban empapadas por el sudor. Se secó la cara con las manos y, como un autómata, se puso las gafas y se dirigió al baño.

Reflexiones en el espejo

Cuando se miró en el espejo se descubrió desmejorado. A su juicio, aparentaba diez o quince años más de los que había vivido. Miró el reloj… era demasiado pronto para su rutina laboral. Aun así, decidió meterse en la ducha y aclarar sus ideas.

Comenzaba a hacerse de día, y una tenue luz entraba por la ventana del baño. Durante unos segundos, dejó que el agua tibia corriera por su cuerpo y, como muchas veces antes, se preguntó qué cojones estaba haciendo con sus días. La cotidianidad del trabajo le impedía discernir en qué momento vivía. Llevaba años habitando una vida segura, sin sorpresas, pero también tediosa, monótona.

Se sentía esclavo de sus deudas, de su piso, de sus obligaciones. Sentía que, si un día faltaba al trabajo, todo se desplomaría.

Comienzos de día rutinario

Salió de la ducha y se lavó los dientes, descubriéndose ahora un poco más joven, más descansado. Incluso así, pensó, no tenía buen aspecto.

Puso un poco de tónico energizante en su cara, dándose también unas palmadas enérgicas, y se aupó, animándose con insustanciales argumentos.

Se dirigió a la cocina y se preparó un café doble mientras sacó uno de esos porros que, en ocasiones, liaba anticipadamente. Siempre tenía diez o quince porros liados en una caja de metal.

La búsqueda de placer en lo cotidiano

Se sentó en el sofá, mirando por la ventana de su sexto piso, y vislumbró una ciudad oscura, llena de polución. Dio una buena bocanada e intentó que, con la exhalación, también se fueran algunas de sus preocupaciones. A veces funcionaba, al menos durante un rato, pero aquél no era el caso. Se sintió más desamparado, pues tampoco encontraba placer en aquel café matutino, en aquel porro recién levantado.

“¿Cómo encontrar un poco de placer en las pequeñas cosas si las grandes están tan jodidas?”, se preguntó. “Quizás esté empezando a deprimirme…”.

Insatisfacción personal detalle 1

Recuerdos y comparación

Intentaba recordar aquellos momentos en los que se había sentido pleno, feliz, pero no era una tarea fácil. Miró de nuevo su reloj. “Tengo tiempo”, se dijo.

Como en el pasado más reciente no encontró ningún buen ejemplo, se transportó un poco más allá, a esa edad entre la adolescencia y la madurez, que en algunas ocasiones recordaba como idílica y que extrañaba profunda e irracionalmente.

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Tampoco es que reflexionara mucho al respecto, pues recordaba haber vivido también cosas horribles, como la repentina muerte de su padre o cierto rechazo en el instituto; pero había una sensación generalizada de que fue una época mejor, una, al menos, que le traía buenos recuerdos y una imagen de sí mismo mucho más positiva.

Nostalgia de juventud

Después de un buen rato pensando en aquel chaval, decidió rebuscar en un baúl donde guardaba todas sus fotos. Bien, por fin se había encontrado, reconoció enseguida aquel gesto y aquel temple posadolescentes.

Después de unos minutos escudriñándose, se preguntó: “A ver, dime, ¿por qué eres feliz?”. Aquel chaval desgarbado dudó durante unos segundos y dijo: “Pues no lo tengo muy claro. Me lo paso bien, no tengo grandes preocupaciones. Hace un par de años que vivo fuera de casa, mi familia no me da la brasa, tengo una novia a la que estaría follándome todo el día y unos colegas bastante enrollados”.

Contraste con el presente

Se preguntó qué tenía él: la hipoteca de un piso diminuto en el centro de Madrid, una expareja con la que había pasado once años de su vida y con la que ahora no se hablaba, una madre con la que apenas tenía relación, unos amigos disfuncionales a los que sólo veía para emborracharse algún fin de semana… y poco más. Sí. Poco más.

No recordaba la última vez que había leído un libro completo, la última vez que había disfrutado del contacto con la naturaleza o que se había acostado satisfecho después de un día pleno.

“¿Qué es lo que ha cambiado tanto desde mi juventud?”, se preguntó. “¿Cómo puede ser que sea una persona tan insatisfecha? ¿Qué he perdido por el camino?”.

Conclusiones sobre el futuro

Aquella imagen de su yo adolescente parecía estatizarse de nuevo, haciendo un ademán de despedida y volviendo a convertirse en una simple y ajada fotografía.

“Oye, antes de que te vayas”, le dijo a su yo posadolescente. “Dime, ¿cómo piensas que será tu futuro?”. El joven esbozó una sonrisa y le contestó: “¿A quién le importa?”.


Preguntas frecuentes

P: ¿Por qué me siento insatisfecho/a con mi vida actual?
R: Muchas veces la rutina y las obligaciones pueden llevarnos a una sensación de monotonía y tedio que resulta en insatisfacción personal.

P: ¿Cómo puedo identificar las causas de mi insatisfacción personal?
R: Reflexionando sobre lo que ha cambiado desde momentos en los que te sentías pleno y feliz y comparándolo con tu situación actual, puedes identificar las causas de esa insatisfacción.

P: ¿Qué puedo hacer para encontrar satisfacción en mi vida diaria?
R: Focalizarse en las pequeñas cosas que te generen placer y buscar momentos de conexión personal puede ayudarte a encontrar satisfacción en tu vida diaria.

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