Raw cannabis: el supercomplemento alimenticio

Cultivando para fumar y comer

Todos los usuarios habituales de cannabis conocemos sus propiedades recreativas y medicinales. Sin embargo, no todos conocen sus propiedades alimentarias; y no son pocas, hasta el punto de que, ingerido en crudo, ya se ha ganado la reputación de “supercomplemento alimenticio”.

En realidad, cuando cultivamos cannabis lo hacemos, sobre todo, por su efecto recreativo y, algunos, por sus propiedades medicinales. Sin embargo, no todos conocen su altísimo valor alimenticio. Los científicos los califican como superalimento, a la misma altura que la col rizada, el aguacate, la quinoa o el famoso yogur griego. Pero, ¿es igual cultivar cannabis para comer que para fumar? Sí y no. Ahora lo vemos. Pero antes de profundizar más en este fascinante asunto, deberíamos conocer algo más sobre los cannabinoides esenciales, a saber: THC, THCA, CBD y CBDA. Vamos a explicar de la forma más sencilla posible las diferencias entre ellos para después sacar conclusiones en la forma de cultivo.

Hay que aclarar que el raw cannabis (cannabis crudo) no coloca. ¿Y por qué? Por el tetrahidrocannabinol ácido. Es decir, esa A que acompaña a la nomenclatura THCA es un ácido que ahora explicaremos y que hace que el THC no produzca efecto psicoactivo (el colocón). Nuestras plantas, al llegar y concluir la floración, están repletas de THCA. ¿Cómo este cannabinoide se convierte en el THC que todos conocemos y que es el responsable del high que deseamos?

Granos de quinoa cruda llenan un cuenco de madera visto desde arriba.

Esto es porque, sencillamente, el THCA no cabe en los receptores cannábicos del cerebro. Es una mera cuestión de tamaño. Sin embargo, una vez que dejamos que las flores se sequen, o simplemente, aún no estando secas, como en el caso del charas, al aplicarle calor (cuando fumamos un porro), el THCA se convierte en THC, que sí cabe en nuestros receptores cannábicos cerebrales y, en consecuencia, nos coloca.

El término científico para describir este fenómeno se llama descarboxilación. Es el proceso por el que eliminamos el ácido carboxílico del THCA, mediante el calor o la sequedad de las flores. Al acabar con este ácido y convertir el THCA en THC, este cannabinoide sí que interactúa con nuestro receptor cannábico cerebral CB1. Gracias a ello nos colocamos. Dicho de una forma que todos podamos entender: el calor o la degradación del THCA lo hace más pequeño hasta convertirlo en THC, que sí cabe con nuestro receptor CB1 y, en consecuencia, nos colocamos.

THC y THCA

Este tema es especialmente importante, no sólo para explicar el valor nutricional del cannabis, sino para entender, también, el porcentaje de THC de cada variedad. El THCA es térmicamente inestable.

Conversión por el sol: el THCA se convierte en THC por su exposición al calor y a la exposición a la luz solar. Por esta razón, cuando en algunas zonas se dejan secar las plantas al sol, el THCA se degrada hasta convertirse en THC a gran velocidad.

Secado a oscuras: cuando tras la cosecha dejamos que las plantas se sequen en una habitación lo más oscura posible, esa poca luz convertirá un 20 % del THCA en THC.

Fumado: cuando el cannabis secado y curado es sometido a una alta temperatura, gran cantidad del THCA se convertirá en THC.

CBD y CBDA

Con este cannabinoide sucede lo mismo que con el THC y el THCA. Pero hay una gran diferencia: no es psicoactivo. Recordemos que son muchos los usuarios de cannabis crudo (raw cannabis) como alimento y no por motivos recreativos. Este tipo de usuario no quiere colocarse sino alimentarse. Como el CBD no es psicoactivo, da lo mismo que se descarboxile o no. Y a estas alturas ya nadie pone en duda los enormes beneficios de este cannabinoide, tanto como medicina como alimento.

Paella de marisco con mejillones, calamares, langostinos y una hoja de cannabis en el centro.

¿Por qué el raw cannabis es un superalimento?

No hace ni siquiera 100 años que tanto el cáñamo como el cannabis eran de uso cotidiano. No sólo por su empleo textil, también porque la gente conocía su potencial alimenticio. Sin ni siquiera ser conscientes de ello, nuestros mayores consumían a diario importantes cantidades de nutrientes, antioxidantes, ácidos grasos esenciales, vitaminas y proteínas. También consumían las hojas y las flores en crudo repletos de cannabinoides; y, de esta manera, mejoraban el sistema endocannabinoide humano.

Por supuesto, nuestros ancestros no tenían ni idea de lo que eran los cannabinoides o el sistema endocannabinoide de nuestro cuerpo. Sin embargo, a pesar de su desconocimiento, de forma natural seguían la máxima del padre de la medicina, Hipócrates, quién decía: “deja que tu comida sea tu medicina y que tu medicina sea tu comida”. Hoy en día todos sabemos que somos lo que comemos. Pero en aquellos tiempos, hace poco más de 60 años, lo desconocían.

Durante milenios, el ser humano, e incluso los animales de granja que cuidaban para su consumo, hemos comido cáñamo y cannabis en gran abundancia. Hoy en día, en Ketama, a los conejos se les alimenta con las hojas de las plantas de cannabis. Si el conejo es ya de por sí una carne saludable, al ser alimentados con hojas de cannabis, todavía lo es más.

Nuestra sociedad es más longeva que antes. Pero todos nos damos cuenta de que pasamos los últimos 40 años atiborrándonos a pastillas y de que hoy en día existen muchas enfermedades de las que antes no se tenían conocimiento. ¿Será que tenemos carencia de cannabinoides? Esta teoría se basa en “La teoría de la deficiencia de los endocannabinoides”. Tanto humanos como otros muchos vertebrados tenemos un sistema endocannabinoide en el organismo. Es un sistema bastante complejo de endocannabinoides y receptores cannábicos que nos proporcionan la homeostasis, que no es sino la capacidad de un organismo de auto regular su bienestar. Importantes eminencias de la talla del neurólogo e investigador Ethan Russo afirman que sólo los nutrientes contenidos en el cannabis podrían volver a recuperar nuestro sistema endocannabinoide; y esto se consigue comiendo cannabis. Por supuesto, también fumándolo, pero hay personas a las que el efecto del THC molesta. Para ellos el raw cannabis es la mejor solución.

¿Hay diferencias en el cultivo del cannabis para alimento y para uso recreativo?

Eso depende de cada cultivador. Desde el momento que hablamos de alimentación, el cannabis tiene la misma consideración que cualquier otro producto vegetal. De igual manera que podemos comprar verduras de cultivo ECO, podemos (y en mi opinión debemos) cultivar nuestro cannabis para alimentación con medios orgánicos y sin utilizar ningún tipo de pesticida químico. Si utilizamos una buena tierra y unos abonos biológicos y orgánicos, el cannabis que obtendremos será de lo más saludable. Personalmente prefiero el cultivo en exterior ya que pienso que por mucho que hayamos implementado la iluminación artificial, nada como el sol para un cultivo natural. Pero, como he dicho, aparte de ser una mera opinión personal, está demostrado que el cannabis crudo proveniente de los cultivos de interior goza de las mismas propiedades alimenticias que el cultivado en exterior.

De la misma manera que cuando cultivamos por motivos recreacionales solemos evitar la acumulación de sales metálicas y, para ello, dejamos de abonar tres semanas antes de la cosecha, hacemos lo mismo cuando cultivamos para alimentarnos. Entre otros motivos porque las hojas, también muy nutritivas, se pueden comer como ensalada. Si están sobrefertilizadas el sabor es demasiado amargo.

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Los auténticos puristas del cultivo ECO no emplean abonos líquidos por muy orgánicos que sean, simplemente emplean el sistema de rotación de cultivos en tierra de calidad. Dejan parcelas una temporada en barbecho, pero cultivando vegetales que, como las lentejas, por ejemplo, fijan el nitrógeno al suelo. También emplean estiércol de la granja, harina de huesos y sangre, etc. Personalmente, simplemente hago un agujero de cincuenta litros en tierra madre y lo relleno con una tierra excelente y riego con agua de gran pureza. Obtengo unas plantas a las que no les falta ningún mineral esencial para una dieta perfecta. Y, además, como toda verdura, el cannabis en crudo no engorda.

Dos flores de cannabis cubiertas de tricomas y pistilos anaranjados entre hojas verdes.

Desde que en 1994 se aislara el THCA y se descubrieran las propiedades alimenticias del cannabis, así como sus propiedades medicinales, en Estados Unidos han prosperado numerosas residencias de ancianos retirados que cultivan huertas en las que el cannabis es un producto más para su dieta.

Flores y hojas

Para alimentarse con cannabis crudo se emplean tanto las flores como las hojas. Las flores contienen mayor cantidad de THCA mientras que las hojas son más ricas en CBDA y CBGA: ambos cannabinoides de enorme valor medicinal y alimenticio.

Sin embargo, aunque, como hemos dicho, hay quien come las hojas en ensalada, personalmente encuentro su sabor demasiado fuerte. Para evitar este sabor mezclo las hojas con lechuga, patatas hervidas, guisantes o zanahorias. De esta manera, el amargor de las hojas se diluye entre los demás vegetales; porque no olvidemos que el cannabis es otro vegetal más, con todas sus propiedades nutricionales y medicinales.

Sin embargo, la forma más extendida de consumir tanto las flores como las hojas es en zumo. Efectivamente, mezclamos las hojas con agua y miel en una batidora. La miel oculta el amargor y, además, al igual que el cannabis, es otro superalimento; y, por supuesto, si la picas recién cortada, es como el perejil. Pruébalo con una paella. ¡Deliciosa!

La capacidad nutritiva y medicinal del cannabis crudo puede ser utilizada de otra manera. Ya hemos contado que en Ketama, todas las granjas que cultivan cannabis, alimentan a sus conejos con las hojas crudas de la planta. De la misma manera que los humanos somos lo que comemos, a los animales les sucede lo mismo. Esos conejos alimentados fundamentalmente con cannabis crudo tienen una de las carnes más sabrosas y nutritivas que podáis imaginaros. Esta práctica se ha extendido a numerosos ranchos para cultivo de cannabis de Estados Unidos. De esta forma, uno cultiva su sustancia favorita, su medicina y su comida. ¿Qué más se le puede pedir a una planta?

Hay que aclarar que el raw cannabis (cannabis crudo) no coloca. ¿Y por qué? Por el tetrahidrocannabinol ácido

el calor o la degradación del THCA lo hace más pequeño hasta convertirlo en THC, que sí cabe con nuestro receptor CB1 y, en consecuencia, nos colocamos

Primer plano de flores de cannabis con tricomas, pistilos anaranjados y hojas alargadas.

Durante milenios, el ser humano, e incluso los animales de granja que cuidaban para su consumo, hemos comido cáñamo y cannabis en gran abundancia

Los auténticos puristas del cultivo ECO no emplean abonos líquidos por muy orgánicos que sean, simplemente emplean el sistema de rotación de cultivos en tierra de calidad

Las flores contienen mayor cantidad de THCA mientras que las hojas son más ricas en CBDA y CBGA

Preguntas frecuentes

¿Por qué el cannabis crudo no produce efectos psicoactivos?

Según el artículo, las plantas frescas contienen principalmente THCA, que no interactúa con el receptor CB1 como lo hace el THC.

¿Cómo se transforma el THCA en THC?

Mediante la descarboxilación, un proceso provocado por el calor, el secado o la exposición a la luz.

¿Qué partes del cannabis se consumen en crudo?

Se emplean tanto las flores como las hojas, ya sea combinadas con otros vegetales, trituradas o preparadas en zumo.

Acerca del autor

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Manu Hunter
Escritor y periodista cannábico

Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!

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