Estrés en el cultivo de cannabis: mitos y prácticas
Cuándo el estrés perjudica o favorece a la planta
Estrés negativo y estrés positivo
Desmontando algunas leyendas urbanas
En este artículo vamos a intentar aclarar algunos conceptos de cultivo que, en demasiadas ocasiones, son simples leyendas urbanas que solo empeoran (si no destruyen) nuestro cultivo, pudiendo incluso convertir una planta de cannabis en un auténtico peligro contra la salud.
Efectivamente, me quedo sorprendido de ver cómo en ciertas páginas web dedicadas al cultivo del cannabis, algunos foreros escriben verdaderas atrocidades con la buena intención de aconsejar a los cannabicultores. En ocasiones parecen fitoterroristas, palabra que no existe, pero que describe muy bien a estos cultivadores.
Antes de proseguir, me veo obligado a repetir un concepto que en Cannabis Magazine hemos contado en varias ocasiones. El cannabis es, probablemente, la especie vegetal con mayor especialización genética. Esto significa que en cada una de sus fases dedica toda su energía a hacer lo que le toca. Por este motivo, cualquier mala praxis conllevará un parón biológico en el desarrollo. La planta parará de hacer lo que le toca para reparar el daño causado.
El estrés es un daño causado. En la mayoría de las ocasiones, supone un perjuicio para nuestras plantas y, por supuesto, un parón biológico. No obstante, en ocasiones, y sabiendo cómo y cuándo hacerlo, podemos provocar algo de estrés ya que, el tiempo perdido lo compensaremos en forma de mejores y más productivas cosechas.
Un buen ejemplo de esto sería el tronchado de algunas ramas durante la fase vegetativa, con el objeto de realizar un cultivo tipo SOG, SCROG, FIM… Cuando tronchamos las ramas para dar a nuestra planta una diferente morfología, esta precisa de algún tiempo para generar más celulosa y reparar el daño provocado. Por este motivo, si vas a realizar alguno de estos cultivos, has de tener en cuenta que necesitarás algo más de tiempo en tu fase de crecimiento vegetativo. Si esto es importante en exterior, todavía lo es mucho más en interior, ya que los días de esta fase son pocos. Si planeamos, por ejemplo, darle dos semanas de vegetativo y la planta necesita tres o cuatro días para una completa recuperación, necesitas tenerlo en cuenta y planificarlo. No obstante, este es un buen ejemplo de estrés positivo provocado.
La misma operación, el mismo estrés, se produce con la rotura de ramas causada por el viento en la fase de floración; y, sin embargo, es un verdadero desastre y un buen ejemplo de estrés negativo. Insisto en que siendo el cannabis una especie tan especializada genéticamente, es muy importante conocer su reacción ante cualquier eventualidad, que de hecho suelen suceder.
A estas alturas, prácticamente todos los lectores de Cannabis Magazine conocéis las principales causas de estrés negativo. Por lo tanto, aunque no vamos a hablar de ellos en profundidad, sí vamos simplemente a enumerarlos y ahondar en uno de los más comunes y perniciosos; sobre todo en exterior: las plagas y los nuevos sistemas de combatirlas de forma completamente ECO.
Las principales causas de estrés negativo
- Estrés hídrico, que puede producirse tanto por exceso como por defecto.
- Estrés ambiental, sobre todo el viento, el frío, el exceso de calor y contaminación lumínica.
- Estrés por exceso o falta de fertilización.
- Estrés accidental, los más frecuentes son la eliminación de hojas y el cambio de orientación de las macetas.
Los tres primeros son de sobra conocidos. Sin embargo, conviene aclarar los dos grandes errores que muchísimos cultivadores cometen en el cuarto supuesto, y también un típico error en relación al exceso de calor en los cultivos de exterior en algunas zonas de España durante las horas más calurosas del día.
La retirada de hojas. Son muchos los cultivadores que cortan hojas, sobre todo las más grandes, con el objeto de permitir que la luz llegue al centro de las plantas. Esto es una mala praxis. Peor de lo que se cree. Es cierto que conseguir que la luz llegue a todos los rincones de la planta es muy positivo. Pero esto se debe conseguir mediante la formación de una estructura que lo permita. Cortar hojas es quitarle nutrientes a tus plantas. ¿Por qué? Porque las hojas son el instrumento que tiene la planta para trasformar los recursos en auténtica “comida”, gracias a la fotosíntesis. Cada hoja que cortamos, es una resta y no una suma, en el proceso de alimentación de cualquier planta.
El cambio de orientación de las macetas ocurre sobre todo en interior, ya que en exterior no suele hacerse. Cuando, por el motivo que sea, sacamos una maceta del indoor, debemos asegurarnos de ponerla con la misma orientación que tenía. En la naturaleza ningún árbol o planta cambia de orientación respecto al sol.
Si el frío es malo para las plantas, el exceso de calor de los veranos del interior de España durante las horas del mediodía, es incluso peor.
Mitos y leyendas que perjudican nuestros cultivos
Hay varios mitos que, gracias a algunos foros, se van extendiendo con rapidez y que son un auténtico fiasco, pernicioso para tus plantas.
Entre los más extendidos es el de clavar en el tronco de las plantas una chincheta, o cualquier tipo de material punzante, al final de su vida; apenas unos días antes de la cosecha. Es una mala idea que hará sufrir a tus plantas. No conseguirás nada bueno y, probablemente, sí algún efecto negativo.
Otro de los más habituales entre algunos cultivadores es regar con whisky o cualquier otra bebida alcohólica, durante los últimos días. ¡Es una barbaridad! De verdad, no te creas esas leyendas urbanas.
Y, por último, rayando el “fitoterrorismo”, están los que se dedican a inyectar en el xilema drogas tipo LSD, disuelto en agua. De verdad: no hagáis estas cosas. No creas que vas a conseguir una planta de efecto más “triposo”. Vas a malograrla.
Estrés positivo
Ya hemos mencionado que, algún tipo de poda estructural (tipo SOG, SCROG, FIM…), aunque son, de hecho, causantes de estrés y ralentizan el tiempo de crecimiento, el resultado final compensa. Poniendo los pros y los contras en la balanza, el resultado final compensa.
Sin embargo, hay tres tipos de estrés que podemos aplicar a nuestras plantas cuyos efectos son altamente productivos. Se aplican al final de la vida de las plantas y son el estrés hídrico, el lumínico y la retirada de hojas. Insistimos: solo los últimos días antes de la cosecha. Y, además, podemos aplicarlos todos al mismo tiempo.
El estrés hídrico consiste en dejar de regar los últimos días. No hace falta llegar al extremo de que la planta se quede completamente mustia; pero casi. Obviamente, no es lo mismo en exterior que en interior. En exterior, y dependiendo de la zona, suelen ser alrededor de seis o siete días. En interior suelen ser entre dos y tres días.
El estrés lumínico consiste en dejar las luces apagadas durante los dos o tres últimos días de vida de las plantas.
La retirada de hojas hace que la planta “piense” que su muerte es inminente y, en consecuencia, despliega toda su energía en conseguir la polinización de un macho. Para ello segrega más cantidad de resina. Recordemos que al principio de este artículo decíamos que un error muy común era la retirada de hojas para que la luz llegara a todas las distintas partes de la planta ya que las hojas son las responsables de realizar la fotosíntesis. Por lo tanto, es causa importante de estrés. Pero ese estrés, producido al final de la vida de la planta, es positivo, precisamente por lo que acabamos de explicar.
También decíamos que el cannabis emplea todas sus energías y recursos a realizar lo que le corresponde en cada fase de su vida. Esta característica es común a todas las plantas anuales. Pero el cannabis está aún más especializado.
Por lo tanto, si producimos estos tipos de estrés cuando la planta está próxima al final de su vida, justo cuando su muerte está cerca, esta se empleará a fondo a la función vital que le toca: la reproducción a través de la polinización de un macho. La planta sabe que le queda muy poco y que su función natural es la procreación. Al verse tan próxima al final y seguir sin ser polinizada, recurre a la segregación de mayor cantidad de resina, en la esperanza de atrapar algo de polen macho. Bien aplicados estos tipos de estrés, podemos conseguir hasta un 25 % más de resina. Una planta que iba a darnos, en interior, 500 gramos de cogollos secos por metro cuadrado, puede alcanzar una producción de 625 gramos, si el estrés, o todos los diferentes modos de estrés, se aplican bien. ¡No es poca cosa!
Avispas
Por último, no quisiera acabar este artículo sin mencionar algunas novedosas maneras de combatir uno de los peores tipos de estrés: el producido por las plagas.
En el anterior número de Cannabis Magazine, hablábamos del Tenebrio Molitor, también conocido como el escarabajo de la harina. En esta ocasión me gustaría hablaros de un gran aliado que todos tenemos en los cultivos de exterior: las avispas. Uno de los insectos más odiados y temidos y que, sin embargo, son uno de nuestros mejores aliados en el cultivo en exterior.
Las avispas son insectívoras y, además, se especializan en muchas de las plagas que más afectan a nuestras plantas de cannabis. Sin duda alguna, si quieres practicar un cultivo orgánico y olvidarte de plaguicidas, estos himenópteros son algunos de tus mejores aliados.
Su capacidad para detectar a sus víctimas es asombrosa. Y, además, cuando las encuentran, no se van hasta acabar con la última. Pero también la misma planta ayuda a atraerlas ya que, cuando una se ve atacada, emite señales químicas que las avispas detectan, y acuden.
Y cuando acaba la cosecha, para ahuyentarlas, basta con no dejar ningún recipiente con agua y esparcir unas rodajas de pepino, vegetal cuyo olor les repele.
En la actualidad, los ranchos de California están utilizando estos aliados como forma de control biológico contra las plagas. Ya hay varios viveros que las venden y, si no, en internet las encuentras sin problema en todas las webs dedicadas al cultivo ECO.
Son muchos los cultivadores que cortan hojas, sobre todo las más grandes, con el objeto de permitir que la luz llegue al centro de las plantas. Esto es una mala praxis
Cuando, por el motivo que sea, sacamos una maceta del indoor, debemos asegurarnos de ponerla con la misma orientación que tenía
Y, por último, rayando el “fitoterrorismo”, están los que se dedican a inyectar en el xilema drogas tipo LSD disuelto en agua
si producimos estos tipos de estrés cuando la planta está próxima al final de su vida, justo cuando su muerte está cerca, esta se empleará a fondo a la función vital que le toca
las avispas […] uno de los insectos más odiados y temidos, sin embargo, son uno de nuestros mejores aliados en el cultivo en exterior
El artículo señala el exceso o la falta de agua y fertilización, las condiciones ambientales adversas y daños accidentales como retirar hojas o cambiar las macetas de orientación.
Porque las hojas realizan la fotosíntesis y permiten que la planta transforme sus recursos en alimento. Su retirada causa estrés y puede frenar el desarrollo.
Las avispas son insectívoras y atacan algunas plagas que afectan a las plantas, por lo que el artículo las presenta como aliadas del control biológico.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las principales causas de estrés negativo en el cannabis?
¿Por qué no conviene retirar hojas durante el desarrollo?
¿Cómo ayudan las avispas en el cultivo exterior?
Acerca del autor

Manu Hunter
Periodista cannábico con un estilo desenfadado pero siempre riguroso. Cuenta historias que prenden, informan y desmontan mitos, acercando la cultura cannábica al mundo con frescura y credibilidad. ¡Donde hay humo, hay una buena historia!



















