Más de 30 ferias estatales al año… asistencia obligada de artistas sopladores, hippies old school, suicide girls, otakus del borosilicato, concursos, soplado en vivo… para mal y para bien, todo es a lo grande en los EE.UU.!

Por Growland

La revolución cannábica norteamericana lleva a miles de jóvenes a iniciarse (y engancharse) al antiguo oficio del cristal soplado en pequeños talleres, destacando en particular en el diseño de Bubblers, Oilers y demás utensilios para el disfrute de concentrados como el preciado Butane Honey Oil (próximamente hablaremos de la extracción con etanol…)

Kachina Doll Oil Dome de Clinton Roman – De High Priority Glass Studios (Long Beach, CA)
Soplado de vidrio: antecedentes

La fabricación de vidrio mediante la inyección de aire en el vidrio fundido se remonta a la antigüedad y se desconoce con precisión el origen de tal técnica. Los datos más antiguos refieren a la zona de Siria, alrededor del Siglo I a. C., lugar desde el que fue difundiéndose gracias a las rutas trazadas por los romanos por todo el Mediterráneo.
Hasta entonces, la fabricación de vidrio estaba implantada en Oriente Medio. Añadiendo diversos minerales durante el fundido se obtenían cuentas de diferentes colores, tamaños y formas que se empleaban comúnmente en la fabricación de objetos de bisutería. Los pioneros en este arte explotaron una característica del cristal desconocida hasta entonces por los vidrieros: El soplado. Diversos estudios a partir de hallazgos arqueológicos en Sepphoris, Israel, demuestran que ya en aquella época se cambió sutilmente la composición del vidrio con intención de facilitar el soplado. Fischer y Mc Cray postularon que la concentración de natron, que actúa como flujo en el cristal, era levemente más baja en los objetos de cristal soplado que en el de cristal fabricado en moldes. Una concentración más baja en natron permitía una mayor rigidez del cristal, facilitando así el soplado.

AKM's Skull Oil Dome

Durante las décadas posteriores a estos hallazgos se desarrollaron infinidad de técnicas como el soplado libre, popularizado desde su introducción a mitades del S. I A.C. hasta el siglo de fines del siglo XIX, sigue siendo ampliamente utilizado hoy en día. Este proceso conlleva la inyección de pequeñas cantidades de aire mediante una caña en una pieza de vidrio fundida, llevando a formar una capa elástica en el interior de la pieza de vidrio. El soplador puede entonces inflar rápidamente el cristal fundido, dando lugar a una aspecto y forma uniforme para trabajarlo de la forma deseada, de manera que el objeto no pierda nunca la maleabilidad, que le produce el calor del horno. En el soplado por molde esta fase se pueden utilizar moldes que aceleran el proceso de soplado, al realizarlo directamente en los moldes. Una vez terminado este proceso de modelado, el objeto de vidrio es colocado en el horno de recocido donde se continúa cociendo a temperaturas más bajas y de forma gradual para evitar resquebrajaduras o roturas debidas a cambios bruscos de temperatura.

En el Toledo Museum of Art de Ohio, EE.UU., museo de arte con una extensa colección de piezas de cristal antiguo, se recrearon los primeros tubos de arcilla empleados para inyectar aire. Se comprobó que estos tubos de arcilla de cerca de 30-60 centímetros, facilitaban el soplado por ser fácilmente manejables, pudiéndose reutilizar varias veces. Expertos sopladores fueron capaces de modelar cualquier cosa que se propusieran rotando la cánula, haciéndola pivotar y controlando la temperatura de la pieza mientras soplaban.

El uso de estas técnicas se extendió rápidamente por toda Europa gracias a las rutas romanas de comercio. Poco más tarde, el empleo de moldes de madera y bronce permitieron acelerar la producción de envases para transporte y almacenamiento, creando así el primer antecedente a la producción industrial.

El auge de la industrialización a partir del S. XIX no dejó de lado la producción de vidrio soplado en serie dando lugar a la consiguiente mecanización, pérdida de creatividad y originalidad. Por este motivo, hace más de un siglo la producción artesanal en la mayor parte de los países occidentales se ha visto eclipsada llevando la profesión del soplado artesanal prácticamente a la extinción en nuestro país.

El borosilicato, desarrollado en 1893 por Otto Schott y comercializado en 1915 por Corning Glass Works bajo la marca comercial «Pyrex», es un cristal de menor densidad compuesto por sílice y óxido de boro. Resistente y con una excelente resistencia química al agua, ácidos (menos al ácido fluorhídrico y fosfórico caliente), soluciones de sal y disolventes orgánicos, también se puede someter a altas temperaturas sin deformarse, sin hacerlo por debajo de 550 °C, temperatura a la que empieza a ser maleable. Por estos motivos es el vidrio empleado generalmente en la confección de instrumental de laboratorio, como probetas y matraces, así como las pipas y piezas de vaporizadores, bongs y los Oilers para nuestros concentrados preferidos.

Un oficio recuperado: el resurgir borosilicato.

El “Studio Glass Movement» comenzó en 1962 cuando Harvey Littleton, profesor de cerámica, y Dominick Labino, químico e ingeniero, montaron dos talleres en el Toledo Museum of Art, durante el cual comenzaron a experimentar con el cristal que derretía en un pequeño horno y a crear arte de cristal soplado. Littleton promovió el uso de hornos pequeños en estudios individuales de artistas, haciendo florecer un nuevo movimiento en todo el mundo con la consiguiente creación de escuelas de soplado artístico artesanal en muchos países y dando lugar a artistas de renombre internacional como Dave Chihuly, Dante Marioni, etc.

Master's at work!
Indicios de normalización en EE.UU.

En Estados Unidos, el boom cannábico que ha dado lugar a la regularización de la venta de cannabis por medio de dispensarios en ciertos estados ha dado lugar a una verdadera pasión por la pureza, tanto de las genéticas que se pueden conseguir en el mercado como por el resto de modalidades de extracción, recetas de cocina, etc.

Si un gramo del preciado concentrado puede llegar a costar 100$ en un dispensario médico, muchos están dispuestos a pagar 3000$ por una pipa para degustar su material preferido… El arte del borosilicato se cotiza a la alza en América del Norte.BHO de Sour Diesel de un dispensario médico de Santa Ana, CA

BHO Sour Diesel DabberEn el panorama degustación, merece la pena echar un vistazo a Nuggetry Reviews (http://reviews.nuggetry.com/). En esta página podrás encontrar infinidad de críticas de concentrados, las últimas tendencias en hierba, además de recetas cannábicas no aptas para regímenes estrictos y productos destacados de dispensarios y vendedores privados de todo el país. En el apartado cristal se exponen los últimos trabajos de conocidos diseñadores.

Oilers & dabbers!

Las pipas para fumar concentrados suelen tener una forma pequeña y compacta, con una boca lo suficientemente larga para permitir aspirar cómodamente. Cada Oiler incluye un clavo de borosilicato o de titanio y una campana (Oil Dome) que almacena y lleva dentro de la pipa el vapor desprendido cuando el concentrado entra en contacto con el clavo, previamente calentado al rojo vivo con un soplete.

Los difusores o percoladores en forma de árbol, inline, y de las más variadas formas permiten enfriar y filtrar de impurezas el vapor a través del agua, siendo así una de las partes más importantes y cuidadas en el diseño. Un diseño adecuado está enfocado a minimizar el tiro. Un buen percolador nunca influye en el buen tiro de la pipa (drag). El diseño es muchas veces científico, se emplean tubos y partes previamente hechas.

Los Oilers más valiosos son vistos como preciados acompañantes de viaje diseñados para degustar y aprovechar al máximo el vapor que resulta del contacto del concentrado con el titanio o borosilicato al rojo vivo. En bubblers como el de Kut, un quemador de titanio basculante sustituye al clavo de titanio o borosilicato.

Clavo incandescente al rojoDiseñadores rebosantes de creatividad llevan a cabo sus sueños más delirantes. Los nuevos Oilers disponibles en Growland llevan camino de convertirse en los compañeros de viaje ideales para este verano. Fabricados por orgullosos sopladores de Los Angeles, California, destacan por su diseño compacto y clásico, con detalles cuidados al máximo, la calidad de su acabado, sin nunca dejar de lado robustez, practicidad, además de discreción. Además de todo esto, su precio asequible y más que razonable, poniendo tan preciados objetos al alcance de todos por primera vez en la península.

Nuestras visitas menos avisadas confundirán tan útiles aparatos con obras de arte en vidrio soplado!