Benjamin Forest relata cómo una experiencia con psilocibina cambió su vida y cuestiona el modelo tradicional de masculinidad

Durante veinticinco años, Benjamin Forest sirvió en la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Ascendió desde soldado raso hasta teniente coronel. Acumuló títulos universitarios, condecoraciones, inversiones inmobiliarias y una familia estable. Desde fuera, parecía haber cumplido con todos los mandatos del éxito masculino. Pero por dentro, algo se había roto.

“Marqué todas las casillas de lo que se supone que debe hacer un hombre”, recuerda. “Y aun así, era profundamente infeliz”.

La depresión, la desconexión emocional y la sensación de vacío se instalaron en su vida. Los tratamientos convencionales no funcionaron. Entonces llegó algo inesperado: una única ceremonia con psilocibina, cuidadosamente guiada. Aquella experiencia no solo alivió su depresión, sino que le devolvió el contacto con sus emociones, con su propósito y con su propia humanidad.

Ese punto de inflexión es el eje de su próximo libro, Trip of a Lifetime: The Psychedelic Guide to Healing, Loving, and Living, que verá la luz en septiembre de 2025. A medio camino entre las memorias y la guía práctica, la obra recorre su tránsito desde la ruptura interior hacia el sentido de pertenencia, y propone diez principios para la sanación psicodélica y el crecimiento personal. Un mapa, especialmente dirigido a los hombres, para intercambiar el aislamiento emocional por la conexión auténtica.

El coraje de sentir

En una reciente entrevista en un pódcast, Forest puso nombre a lo que durante años lo asfixió: el “estreñimiento emocional”. “El duelo, el trauma, los miedos y las inseguridades no se expresan, se quedan atascados. A los hombres, y más aún a los militares, se nos enseña a actuar y a dejar los sentimientos a un lado. A veces es necesario, pero cuando se convierte en una forma de vida, se vuelve tóxico”.

Para él, la incapacidad masculina de procesar emociones está en la raíz de muchos males contemporáneos: el alcoholismo, el suicidio, la cárcel o la falta de hogar. Desde hace años, Forest acompaña a otros hombres en procesos psicodélicos, ayudándolos a reconectar con partes de sí mismos que habían quedado clausuradas. Uno de sus primeros clientes le confesó: “No sentí amor hasta los cuarenta y siete años. Antes de probar la medicina vegetal, no sentía nada. Ni siquiera amor”.

“La forma más masculina de tratar nuestras emociones”, sostiene Forest, “es afrontarlas con valentía. Huir de lo que sentimos no es fortaleza, es cobardía”.

Sanar entre hombres

Forest insiste en que demasiadas veces los hombres delegan su sanación emocional en las mujeres. “Tenemos que ayudarnos entre nosotros. Hay un trauma específico en crecer como niño que solo otros hombres pueden comprender del todo”.

Su propuesta se apoya en tres pilares fundamentales: ceremonias psicodélicas seguras y respetuosas, círculos semanales de hombres donde se habla sin máscaras ni juicios, y una forma de vida centrada en el corazón, la vulnerabilidad y la empatía. “La primera vez que escuché a un grupo de hombres llorar juntos, entendí que no estaba solo. Ese momento lo cambió todo”, recuerda.

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Para Benjamin Forest, la masculinidad no tiene que ver con la dureza ni con el silencio, sino con la integridad, la inteligencia emocional y la capacidad de vincularse. Sanar, concluye, no es un signo de debilidad, sino el camino para convertirse en el hombre que uno siempre estuvo destinado a ser.

Acerca del autor

Justin Vivero

Escritor especializado en cannabis  y residente en Miami, combina su pasión por la planta con la vibrante energía de la ciudad, ofreciendo perspectivas únicas y actualizadas en sus artículos.