Psicoterapia con cannabis

Aunque algunos pacientes reportan beneficios, especialistas advierten que su uso en psicoterapia aún es un experimento sin red científica sólida. Hoy hablamos de psicoterapia con cannabis.

En los márgenes de la medicina tradicional, y al calor de una creciente apertura hacia las terapias con sustancias psicodélicas, un nuevo candidato empieza a hacerse un hueco: el cannabis. No como tratamiento farmacológico convencional, sino como facilitador de experiencias psicoterapéuticas profundas, en un entorno clínico y con supervisión profesional.

En Canadá, donde el uso del cannabis es legal para adultos, algunos psicólogos ya lo están integrando en sesiones de psicoterapia asistida con psicodélicos. La doctora Hillary McBride, psicóloga clínica registrada en Vancouver y presentadora del pódcast de CBC Other People’s Problems, es una de las voces más reconocidas de este enfoque. En la nueva temporada del programa, los oyentes pueden escuchar sesiones reales de terapia donde se utiliza cannabis como herramienta introspectiva.

¿Cannabis psicodélico? Sí, pero con matices

El cannabis, aunque no suele incluirse en la lista de psicodélicos clásicos como la psilocibina o el LSD, puede provocar alteraciones de la conciencia cuando se administra en ciertos contextos y dosis. McBride destaca que es mucho más accesible que otras sustancias controladas —como la propia psilocibina o el MDMA— que requieren autorización previa de las autoridades sanitarias.

“La ventaja es que está legalmente disponible y muchos médicos están ya familiarizados con su prescripción, lo que facilita conversaciones seguras sobre interacciones, dosis y posibles riesgos”, explica McBride.

En contraste, para acceder legalmente a terapias con psilocibina o MDMA, un profesional de la salud debe tramitar una solicitud a través del Programa de Acceso Especial del Ministerio de Sanidad de Canadá, lo cual puede resultar lento y restrictivo.

Una práctica en pañales

A pesar de los testimonios positivos, muchos profesionales alertan de que la investigación científica sobre los efectos psicodélicos del cannabis, especialmente en el contexto de la psicoterapia, es aún muy escasa.

El doctor David Wolinsky, psiquiatra especializado en adicciones y profesor en la Universidad Johns Hopkins, ha liderado una revisión bibliográfica sobre el potencial psicodélico del cannabis. Su estudio, publicado en 2024 en el Journal of Psychopharmacology, concluye que aunque hay indicios prometedores, las evidencias disponibles no permiten aún establecer conclusiones firmes.

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Mature woman with cannabis

Según Wolinsky, existen ciertos estudios que apuntan a que el cannabis puede facilitar experiencias denominadas “místicas”, similares a las que se observan en terapias con psilocibina, aunque la mayoría de estos datos provienen de cuestionarios retrospectivos, con las limitaciones que ello conlleva.

Además, aunque algunos análisis de neuroimagen sugieren que el cannabis podría alterar el funcionamiento de la llamada “red neuronal por defecto” (un conjunto de áreas cerebrales relacionadas con el pensamiento autorreferencial y rígido), los hallazgos son inconsistentes y no se han realizado comparaciones directas con otros psicodélicos.

Beneficios, sí; pero no para cualquiera

McBride reconoce que esta herramienta no es adecuada para todo el mundo. De hecho, subraya que solo se utiliza con pacientes que ya tienen una larga relación terapéutica establecida y que han demostrado estar preparados para enfrentar emociones profundas.

“No es algo que uno deba hacer en casa, sin guía ni contención profesional. El trabajo con traumas requiere una estructura muy concreta”, advierte.

En uno de los episodios del pódcast, una paciente —bajo el seudónimo Brandi— narra cómo la terapia con cannabis le ayudó a superar una ansiedad social paralizante, relacionada con una infancia en un entorno sectario. Un año y medio después, asegura sentirse “irreconocible” frente a su yo anterior, y atribuye ese cambio tanto al uso del cannabis como, sobre todo, a la relación terapéutica de más de siete años con su psicóloga.

Críticas desde la psiquiatría convencional

Sin embargo, no todos los especialistas comparten este entusiasmo. La doctora Jennifer Swainson, psiquiatra en la Universidad de Alberta y presidenta del comité de acreditación de psicoterapia psicodélica de la provincia, desaconseja firmemente el uso de cannabis en pacientes con trastornos del estado de ánimo o ansiedad.

“El cannabis está considerado como un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos mentales, especialmente en personas jóvenes, cuyo cerebro aún está en fase de desarrollo hasta aproximadamente los 25 años”, señala Swainson.

Además, advierte que ninguna de las clínicas acreditadas en Alberta ha solicitado utilizar cannabis en sus tratamientos. “Y probablemente no cumpliría los criterios exigidos para la acreditación.”

Cbd candy - Woman holding edible cannabis leaf for anxiety treatment - Alternative medicine

El contexto, clave del éxito

En estas terapias, el entorno es tan importante como la sustancia. Las sesiones se realizan con estrictas medidas de seguridad, con personal clínico preparado y una planificación que incluye desde quién recoge al paciente después, hasta cómo se manejarán los momentos de vulnerabilidad emocional.

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McBride insiste en que esta no es una solución milagrosa. “Como en cualquier intervención médica, no es adecuada para todos los perfiles, y hay riesgos —desde brotes psicóticos hasta empeoramiento de ciertos síntomas— que deben ser cuidadosamente valorados.”

Una herramienta con potencial, pero sin garantías

Ni McBride ni Wolinsky consideran que el cannabis, ni ningún otro psicodélico, sea una bala mágica para curar enfermedades mentales. La recuperación requiere un abordaje integral: terapia, estilo de vida saludable, apoyo social, y en algunos casos, medicación tradicional.

El cannabis puede ser útil, sí. Pero también puede ser peligroso. Su eficacia depende del contexto, de la preparación del terapeuta, del perfil del paciente y de una supervisión médica adecuada.

Mientras la ciencia sigue avanzando, el mensaje de fondo es claro: cautela, rigor y mucha ética. Lo que está en juego no es solo la eficacia de una planta, sino la salud mental de miles de personas.


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Acerca del autor

The Swami

Amante del cannabis y especializado en el mundo de las sustancias psicoactivas. Escritor y psiconauta.