Por qué el levamisol es uno de los adulterantes más peligrosos en la cocaína

por Claudio Vidal, Energy Control

En los últimos años, la cocaína se ha convertido en una de las sustancias con mayores niveles de adulteración. Los anestésicos locales, la cafeína y la fenacetina (un analgésico) se encuentran entre los adulterantes más habituales, así como el levamisol, un fármaco retirado del mercado que puede producir serias consecuencias negativas. En este artículo vamos a conocer un poco más de este adulterante, cuáles son exactamente sus riesgos y qué implicaciones tiene todo ello para la persona que usa cocaína.

Según el Plan Nacional sobre Drogas, una de cada diez personas de entre 15 y 64 años en España ha consumido cocaína en polvo en alguna ocasión. De hecho, el porcentaje de personas que han experimentado con la cocaína ha seguido una tendencia ascendente desde el año 1999. Sin embargo, a pesar de estos elevados índices de experimentación con la farlopa, el porcentaje de personas que la consumen habitualmente es bastante reducido, con una clara tendencia descendente iniciada en el año 2009. Además, el número de personas que solicitan tratamiento por problemas derivados de su consumo de cocaína ha ido disminuyendo desde el máximo alcanzado en 2008, con 24.680 personas atendidas en los centros de tratamiento de nuestro país, hasta llegar a las 17.864 registradas en el año 2014.

El consumo de cocaína es más frecuente en personas jóvenes y especialmente entre los hombres. Su vinculación a salir de fiesta y al consumo de alcohol es todo un clásico. De hecho, encontrar consumidores “puros” de cocaína, que consuman solo cocaína, es casi como querer encontrar una aguja en un pajar. La mayoría de los consumidores también hacen uso de otras sustancias, especialmente del alcohol, de manera que el combo alcohol-cocaína es más frecuente que el consumo en exclusiva de esta última.

No obstante, además de cocaína, quien la consume está tomando también de manera involuntaria otras sustancias. Y decimos involuntaria porque, evidentemente, no es lo que desea consumir ni por lo que ha pagado. La adulteración de las drogas es habitual y se realiza con el objetivo de aumentar las ganancias económicas de todos los intervinientes en la cadena de distribución de la sustancia, para potenciar o imitar sus efectos, o para facilitar su administración (Broseus, Gentile y Esseiva, 2016). Es un fraude que, en ocasiones, puede tener serias implicaciones para la salud de la persona consumidora y del cual no cabe inferir voluntariedad de hacer daño, como en ocasiones se ha mantenido cuando se discute sobre la adulteración de las drogas.

 La adulteración de la cocaína

En la actualidad, la cocaína es una de las sustancias más adulteradas. Esto significa que un elevado porcentaje de la cocaína que se puede comprar en nuestro país lleva otros productos añadidos. Entre los años 2013 y 2015, de las 2.300 muestras de cocaína analizadas por Energy Control en su servicio de análisis de sustancias, el 75,7 % contenía otras sustancias añadidas y el 11 % ni siquiera llevaba cocaína. Aún con todo, el contenido medio de cocaína fue del 48 % en 2014 y del 55 % en 2015 (Energy Control, 2013, 2014 y 2015).

Tanto los informes de Energy Control como los del Instituto Nacional de Toxicología (INTCF, 2014 y 2015) confirman que los adulterantes empleados con mayor frecuencia son, por este orden: el levamisol, la cafeína, la fenacetina y anestésicos locales, especialmente tetracaína, lidocaína y procaína. De todos estos adulterantes, el que mayor preocupación ha despertado por sus potenciales consecuencias adversas sobre la salud de las personas consumidoras es el levamisol y, por esa razón, es al que le vamos a dedicar la mayor parte de este artículo.

Un medicamento contra las lombrices

El levamisol es un medicamento antihelmíntico, es decir, se utiliza para tratar la helmintiasis o infestación por lombrices parásitas del cuerpo. Fue desarrollado en 1966 por los laboratorios Jansen Pharmaceutica y fue registrado como medicamento en 1969. No obstante, treinta años después y a raíz de la constatación de sus efectos adversos graves, fue retirado del mercado quedando solamente autorizado para su uso veterinario en el tratamiento de los parásitos intestinales.

Más de la mitad de las muestras de cocaína analizadas por Energy Control en 2014 y 2015 contenían levamisol (52 % en 2014 y 65 % en 2015). Estos porcentajes son algo distintos a los encontrados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses en esos mismos años (42 % en 2014 y 82 % en 2015) aunque en ambos casos se constata el importante incremento en la presencia de este adulterante observado en 2015. En ese año, además, el porcentaje medio de levamisol en las muestras de cocaína analizadas por Energy Control fue del 12,6 % (en otras palabras, 126 miligramos por cada gramo de producto comprado como cocaína).

Pero, ¿por qué un medicamento como éste es utilizado para adulterar la cocaína? Para Brunt y colaboradores (Brunt, van den Berg, Pennings y Venhuis, 2017), aunque nos movemos en el terreno de la especulación, podrían existir varias razones: es un medicamento ampliamente disponible en el mercado farmacéutico, sus propiedades físicas son similares a las de la cocaína y no es detectable mediante test de drogas convencionales. Además, su bajo precio y la potenciación los efectos de la cocaína pueden convertirlo en un adulterante deseado. En efecto, el levamisol es transformado en aminorex en el organismo. El aminorex es un estimulante que produce efectos similares a los de la anfetamina y que ha sido usado como supresor del apetito. De hecho, el consumo de 0,5 a 1 gramo de cocaína adulterada con un 10 % de levamisol produce suficiente aminorex como para que este ejerza su efecto psicoactivo que, a su vez, se traduce en una mayor duración de los efectos de la cocaína.

Los efectos adversos del levamisol

En general, los efectos adversos del levamisol cuando es administrado terapéuticamente tienden a ser moderados y poco frecuentes, incluyendo síntomas tales como las náuseas, mareos y diarrea, calambres abdominales, alteraciones en el sentido del gusto, alopecia, dolor en las articulaciones, dolor de cabeza e insomnio. No obstante, se han descrito reacciones adversas graves y potencialmente letales en pacientes tratados con levamisol. Es el caso de la agranulocitosis, que consiste en una disminución importante en el número de glóbulos blancos de la sangre. La aparición de este problema parece ser dependiente de la dosis y de la duración del tratamiento.

En 2010 se describió el primer caso de agranulocitosis en una persona consumidora de cocaína. Desde entonces, también se han documentado casos similares en Francia, Argentina, Bélgica, Holanda y Estados Unidos. En una revisión de casos llevada a cabo en 2012, se encontró que este problema hematológico era el más frecuente entre personas consumidoras de cocaína adulterada con levamisol (Larocque y Hoffman, 2012). Otros problemas relacionados con el uso de cocaína adulterada con levamisol son la leucoencefalopatía (lesión en la materia blanca del cerebro) y la vasculitis cutánea, que provoca una mala circulación en la piel y un color amoratado de las zonas que puede llegar, en algunos casos, a provocar necrosis de determinadas zonas de la piel. Además de lo anterior, recientemente se ha documentado en España un caso de problemas renales asociados al consumo de cocaína adulterada con levamisol (Sirvent et al., 2016).

¿Cuáles son las implicaciones para las personas que usan cocaína?

Exponerse de manera ocasional al levamisol no parece tener implicaciones importantes. Otra cosa es cuando el consumo de cocaína adulterada con esta sustancia es frecuente. Según Brunt y cols. (2017), una exposición de más de 100 miligramos de levamisol durante dos días seguidos cada semana (por ejemplo, consumiendo un gramo de cocaína adulterada con un 10 % de levamisol cada fin de semana) implicaría teóricamente que un 3 % de los usuarios desarrollaría una agranulocitosis o una vasculitis. Por tanto, personas que consumen cocaína con frecuencia o que tienen una dependencia a ella son los que estarían en mayor riesgo de desarrollar los problemas antes mencionados. Además, se sabe que las mujeres absorben más rápidamente el levamisol con lo que alcanzan mayores niveles de esta sustancia en su sangre. Esto también las hace especialmente vulnerables a los efectos adversos.

Dado que las concentraciones de levamisol suelen superar (a veces con creces) el 10 %, es necesario que las personas consumidoras adopten las precauciones necesarias. De hecho, cocaínas con más de ese porcentaje deberían descartarse y no ser consumidas. Para ello, puede hacerse uso de los servicios de análisis de organizaciones como Energy Control o Ai Laket!

Las mujeres y aquellas personas que usan con frecuencia la cocaína deben ser extremadamente prudentes y estar pendientes de su estado de salud. Chequeos médicos periódicos, especialmente a través de analíticas de sangre, pueden ser una buena opción para detectar a tiempo cualquier complicación.

En el año 2010, la organización estadounidense DanceSafe estuvo trabajando en la elaboración de un test rápido de identificación del levamisol. Se trataba de tres reactivos que debían introducirse en una muestra de cocaína depositada en dos tubos separados. Si la reacción del segundo tubo producía un color amarillo mientras que en el tubo 1 no había reacción o esta era más lenta que la producida en el tubo 2, se podía concluir que la muestra contenía levamisol. Sin embargo, a la hora de escribir este artículo, dicho test no se encuentra disponible en la web de DanceSafe. Por otro lado, EzTest, marca conocida por ser la primera en comercializar los test rápidos de identificación, especialmente el test de Marquis, sí vende un kit que supuestamente detecta levamisol, fenacetina y efedrina. Finalmente, la organización Bunk Police ofrece en su página web videos con las reacciones producidas con diferentes reactivos colorimétricos (Marquis, Mecke, Hoffman y Ehrlich).

Sin embargo, debido a las limitaciones inherentes a este tipo de reactivos, que deben ser empleados preferentemente por personas entrenadas y siempre en combinación con otras técnicas más exactas, se desaconseja el uso de los mismos. La mejor opción siempre será la de hacer uso de los servicios de análisis que en España operan organizaciones como Energy Control o Ai Laket!

Conclusiones

El levamisol es uno de los adulterantes más habituales en la cocaína. Como medicamento, fue retirado de su utilización con seres humanos debido a las graves consecuencias negativas que producía en ciertos pacientes. Estas consecuencias negativas han sido observadas también en personas usuarias de cocaína, especialmente aquellas que tienen un consumo intensivo y en mujeres. Reducir el riesgo de estos problemas pasa por una moderación en el consumo, evitando los atracones y el consumo frecuente, y por analizar previamente la sustancia para descartar aquellas muestras con contenido elevado en levamisol.

Referencias

Broseus, J., Gentile, N., & Esseiva, P. (2016). The Cutting of Cocaine and Heroin: A critical review. Forensic Science International, 262, 73-83.

Brunt, T. M.; van den Berg, J.; Pennings, E., y Venhuis, B. (en prensa). Adverse effects of levamisole in cocaine users: a review and risk assessment. Archives of Toxicology, 2017. DOI: 10.1007/s00204-017-1947-4.

Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (2014). Memoria 2014. Disponible online en https://goo.gl/YdGNzW.

Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (2015). Memoria 2015. Disponible online en https://goo.gl/v04SfT.

Larocque, A., y Hoffman, R. S. (2012). Levamisole in cocaine: unexpected news from an old acquaintance. Clinical Toxicology (Philadelphia), 50, 4, 231-241.

Sirvent, A. E.; Enríquez, R.; Andrada, E.; Sánchez, M.; Millán, I., y González, C. (2016). Glomerulonefritis necrosante en el síndrome por consumo de cocaína y levamisol. Nefrología (Madr.), 36, 76-78.

 

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