El estado norteamericano avanza en la regulación de esta potente sustancia natural, con la vista puesta en tratar adicciones, pero también con un ojo en los riesgos médicos y culturales
Colorado está a punto de dar un paso más en su pionera apuesta por las medicinas naturales. Tras la legalización de los hongos psilocibios, el estado norteamericano estudia incorporar la ibogaína —un potente compuesto psicodélico extraído de la raíz del arbusto africano iboga— como tratamiento regulado en centros de sanación.
El debate ya ha comenzado, y no es menor. Esta sustancia, utilizada durante siglos por comunidades indígenas del África occidental en rituales de iniciación y sanación, ha demostrado un prometedor efecto en el tratamiento de adicciones severas, especialmente a opioides. Pero su uso también plantea interrogantes médicos, éticos, económicos y culturales que los reguladores de Colorado tendrán que afrontar en los próximos meses.
Una historia de redención y una planta sagrada
Para Talia Eisenberg, el descubrimiento de la ibogaína fue un punto de inflexión. En plena vida neoyorquina, tras varios intentos fallidos en clínicas de rehabilitación de lujo, encontró lo que buscaba en una experiencia clandestina con ibogaína. “Vi a mi abuela, superviviente del Holocausto, y supe que no podía seguir envenenándome”, cuenta. Dieciséis años después, dirige con su marido, Tom Feegel, un centro de tratamiento en Cancún que atiende a personas con adicciones y problemas mentales con ayuda de la ibogaína: Beond.
Su modelo podría llegar a Colorado. “Estamos siguiendo de cerca los cambios legislativos”, afirma Feegel. “Esperamos ser invitados a participar”.
Una legislación avanzada y sin frenos para la ibogaína
La base legal ya existe. En 2023, el gobernador Jared Polis firmó la Ley de Regulación y Legalización de Medicina Natural, que abrió la puerta a los centros de sanación con psilocibina. La ley también despenalizó la posesión personal de otras sustancias naturales como la DMT, la mescalina y la ibogaína, aunque solo esta última podría ser integrada en los centros antes de 2026.
“Vimos un potencial inmenso en esta medicina”, aseguró Ean Seeb, asesor especial de Polis en medicina natural, durante una conferencia en Denver. “Tenemos la oportunidad de acelerar su incorporación como tratamiento regulado”.
Una medicina prometedora pero arriesgada
Los efectos terapéuticos de la ibogaína son, según algunos estudios, notables: puede reducir el síndrome de abstinencia, disminuir los antojos y aumentar la plasticidad cerebral durante semanas, lo que favorece el cambio de hábitos.
“Ibogaína amplía la ventana de neuroplasticidad mucho más que otros psicodélicos”, explica Victor Pablo Acero, investigador especializado en lesiones cerebrales traumáticas en la Universidad Estatal de Ohio. “Es un periodo crítico para la intervención terapéutica”.
Pero no todo es esperanza. La sustancia puede provocar arritmias cardíacas peligrosas, especialmente el conocido síndrome de QT largo, que puede derivar en infartos si no se controla médicamente. Ya se han registrado varias muertes durante o después del tratamiento, algunas bajo condiciones clínicas.
“Si se administra bajo supervisión, el riesgo es bajo”, señala Acero. “El problema es cuando se hace sin medios adecuados”.
Un tratamiento más cercano a una operación que a una terapia alternativa
El modelo de Beond en Cancún ilustra el nivel de exigencia médica del tratamiento: médicos, cardiólogos, enfermeros, análisis continuos… y un precio elevado: entre 9.500 y 19.500 dólares por diez días de estancia.
Feegel advierte que este tipo de tratamiento no será accesible en Colorado a menos que las aseguradoras se vean obligadas a cubrirlo por ley. “A largo plazo es más barato que seguir tratando la adicción a opioides, que costó al estado más de 14.000 millones de dólares solo en 2017”, apunta.
El espíritu de la planta y el respeto a sus guardianes
Más allá de la ciencia, hay un trasfondo espiritual que no puede ignorarse. La ibogaína no es un invento de laboratorio: es una planta sagrada en la tradición Bwiti de Gabón. Allí no se usa para “tratar adicciones”, sino para conectar con los ancestros, sanar el alma y guiar a la comunidad.
En la conferencia Psychedelic Science 2025, Pamela Ngondet Rosario, descendiente de practicantes Bwiti, pidió voz y respeto para las comunidades guardianas del saber ancestral: “¿Qué papel jugamos en todo esto? ¿Quién protegerá el espíritu de la medicina?”
Los investigadores mostraron disposición, pero también hablaron de dificultades éticas y logísticas. Mientras, los reguladores de Colorado ya han contemplado incluir a representantes gaboneses en el proceso de consulta, incluso con una posible carta de colaboración.
Sin embargo, algunos colectivos indígenas advierten que la inclusión no basta si no hay beneficios recíprocos. En su último informe, el grupo de trabajo indígena del estado alertó de que algunos sanadores tradicionales ya están siendo absorbidos por centros privados, sin garantías de respeto ni compensación justa.

Legal pero no compartible
Actualmente, la ibogaína es legal en Colorado para uso personal, pero sigue siendo ilegal compartirla, incluso entre amigos. Una medida que busca evitar usos no controlados de una sustancia que puede ser peligrosa fuera del entorno clínico adecuado.
Un futuro incierto, pero con impulso político
El camino hacia la regulación no está libre de obstáculos. Aún falta la recomendación formal del Consejo Asesor de Medicina Natural, compuesto por médicos, líderes indígenas, funcionarios locales y otros expertos. Pero el objetivo del gobierno es claro: lograr la integración de la ibogaína antes de que termine el mandato de Jared Polis, en noviembre de 2026.
Colorado podría convertirse así en el primer estado del mundo en regular el uso clínico de ibogaína dentro de un marco legal moderno. Pero lo hará navegando entre luces y sombras: entre la promesa de una herramienta revolucionaria contra la adicción y la necesidad de no repetir errores coloniales con plantas que no son nuestras.
Psicoterapia asistida con ketamina, de la mano de Synaptica
En el marco del congreso Fuertedélica 2025, el equipo de la Clínica Synaptica ofrecerá un taller intensivo de 5 horas de duración, titulado “Introducción a la Psicoterapia Asistida con Ketamina (KAP)”, destinado a profesionales de la salud mental, terapeutas, facilitadores y personas interesadas en el uso clínico y terapéutico de esta herramienta emergente.
🗓 Fecha: miércoles, 6 de noviembre
🕒 Horario: de 15:00 a 21:00
📍 Lugar: Surfing Colors (Corralejo)
⏳ Duración: 5 a 5,5 horas
Este encuentro combinará formación teórica, dinámicas participativas y espacios de reflexión, con el objetivo de brindar una visión profunda, segura y actualizada del uso psicoterapéutico de la ketamina.
Este taller representa una oportunidad formativa única en España para adentrarse en el potencial terapéutico de la ketamina desde una perspectiva ética, profesional y humanista, alineada con los valores de Fuertedélica.
Inscripción previa obligatoria. Plazas limitadas.
Más información y reservas: https://psychedelicconference.org/formacion-ketamina/
Acerca del autor
Amante del cannabis y especializado en el mundo de las sustancias psicoactivas. Escritor y psiconauta.




















