Ya hemos decidido que vamos a hacerlo, vamos a plantar en nuestra terraza y a conseguir nuestra propia maría por vía directa, de la semilla a la maceta, de la maceta al armario de secado, de ahí a los botes y… Siendo así, ahora nos planteamos que es lo que vamos a poner, variedad, colocón y tiempo de cosecha, sin olvidar, claro, la producción. Vamos a ver que puede ser lo más adecuado para una terraza soleada.

Uno de los factores básicos para poder realizar un cultivo «intensivo», ya sea en terraza o en cualquier lugar, es la elección de la variedad a plantar. Si partimos de la base de que vamos a aprovechar al máximo el espacio, deberemos prestar atención al tipo de planta que vamos a utilizar, es decir, la morfología que muestra su fenotipo en las condiciones medioambientales en las que la vamos a cultivar.

La Elección Adecuada

Así pues, vamos a definir los parámetros para escoger la variedad adecuada. En primer lugar, deberemos decir que lo ideal es trabajar con una sola variedad, debido al hecho de que si trabajamos con distintas variedades, no sólo vamos a tener distintas pautas de crecimiento, floración y nutrición, sino que además nos será realmente difícil determinar una solución en caso de que nos encontremos con carencias y/o excesos nutricionales, acumulaciones de sales, o en definitiva, cualquier problema de cultivo que afecte a unas plantas sí y a otras no.

Al no existir homogeneidad en la variedad, nos veremos obligados a probar distintos tratamientos y cuando a lo mejor hemos solucionado el problema de unas plantas, lo acrecentamos o provocamos en otras. También es cierto que existen variedades que a pesar de ser diferentes, mantienen unos patrones muy semejantes entre sí en tanto en cuanto a estos aspectos se refiere. Podemos entonces utilizarlas, teniendo presente la variabilidad que podemos encontrar dentro de una misma variedad, si partimos de semilla.

Aquí llegamos a otra cuestión que trataremos más adelante en profundidad, y es si es más conveniente trabajar con semilla o esqueje. Hasta hace muy poco tiempo, la elección era clara: Esqueje. Sin embargo, hoy por hoy existe otra opción perfectamente viable y que funciona con mucha similitud a los clones, las nuevas variedades automáticas de alto rendimiento.

Siendo así, deberemos tener claras dos cosas: la variedad o variedades elegidas han de ser de crecimiento columnar, con poca o mínima ramificación lateral ni crecimiento a lo ancho, con necesidades nutricionales medias – bajas, es decir, que no sean las típicas vampiras de fertilizantes, rápidas y productivas con respecto a su tamaño final que no debería pasar de los 60 – 80 cm, y de hoja con foliolo de anchura media, y por supuesto, potentes. La cuestión del aroma en floración es un factor individual que deberemos evaluar según nuestra situación específica dependiendo del entorno, vecinos, etc…

Un tema poco tenido en cuenta es la latitud para la que fue diseñada la variedad que vamos a trabajar, y si son clones, su nivel de adaptación al fotoperiodo de la zona donde vamos a plantar. Por ejemplo, nos podemos encontrar con variedades que en Suiza acaban en 60 días debido a la bajada drástica de las horas de luz a partir de agosto, que en el Sur de España pueden irse a los 90 días e incluso producir resultados inesperados en la producción y la potencia, tanto positivos como negativos, siendo estos últimos por desgracia más frecuentes.

Como podemos deducir por las características que hemos definido, el perfil se ajusta a la mayoría de variedades índicas o híbridos de dominancia índica, y se aleja completamente de las sativas e híbridos súper ramificados de tallo fino y que forman «colas» en vez de «bolas» en floración, si bien últimamente aparecen híbridos con quimiotipo sativo y fenotipo índico, es decir, que crecen y florecen como índicas, pero luego colocan como sativas.

Semilla o Esqueje

Como comentábamos más arriba, surge la duda de si realizar el cultivo a partir de semilla o de esqueje. Hasta ahora, estas dos eran las únicas opciones, y la elección para este tipo de cultivo si tenemos acceso a algún cannabicultor de confianza que nos los pueda proporcionar. De esta manera conoceremos de antemano no ya todos y cada uno de los detalles para su cultivo, ya que lo usual es que la persona que nos proporciona los clones nos informe también sobre cosas como cual es el mejor pH para ese clon, ciclos de vegetativo y floración óptimos, altura y producción real final, resistencia a plagas e incluso, con un poco de suerte, incluso podemos ver y probar las plantas antes de cultivarlas, con lo que hasta sabremos lo que vamos a fumar y como nos va a afectar su psicoactividad, aparte de sabores, aromas… Y por supuesto, todos hembra, y en caso de que existan posibilidades de hermafroditismo, nos suelen avisar.

La opción de la semilla no es la más adecuada para nuestros fines, ni aún en el caso de ser feminizadas, ya que los tiempos hasta cosecha suelen ser hasta 1/3 más que la misma planta desde esqueje, y si bien los rendimientos suelen ser algo superiores, la pérdida de tiempo en este caso no compensa. También hay que tener en cuenta la variabilidad genética dentro de la misma variedad y el hecho de que crecerán bastante más en altura que los esquejes de la misma variedad.

Sin embargo, y gracias al trabajo de algunos criadores dedicados a la mejora vegetal especializada en cannabis, ahora disponemos de una solución alternativa, y en principio, ideal para nuestros fines: Las nuevas variedades automáticas. Estas variedades completan su ciclo vital entre cincuenta y ochenta días desde plántula, independientemente del fotoperíodo. Su único handicap es que si no reciben el suficiente sol, o mejor, horas de luz, pueden quedar un poco bajas de rendimiento, pero en el caso que nos ocupa, el período de plantada es el ideal para este tipo de variedades.

Si bien las primeras líneas aparecidas no eran excesivamente potentes y productivas y sus aromas y sabores tampoco eran muy especiales. más tarde aparecieron en España copias y f2 de aquellas, mientras algunos criadores británicos y centroeuropeos comenzaron su mejora. Un grupo de estos criadores se reunió en nuestro país, y con el aporte de genéticas por parte de uno de los componentes del banco de semillas pionero en la «piel de toro», están desarrollando variedades de alto rendimiento y con un comportamiento muy similar al de los esquejes, y completamente indistinguibles de una variedad no automática o tradicional a la hora de consumir, tanto en potencia como en sabor y aroma.

Actualmente, casi todos los bancos nacionales tienen en sus catálogos una variedad automática, pero ninguno se encuentra especializado en ellas excepto uno, que como decíamos, si bien no se puede considerar estrictamente nacional, si que tiene una gran parte de «sangre española» en sus venas. Por estos motivos y por el hecho de que su catálogo se compone exclusivamente de variedades automáticas, con la opción de feminizadas y regulares, nos decantaremos por el para este proyecto.

En el próximo número comenzaremos con el vegetativo y temas como la distribución del espacio. Hasta entonces, un saludo.