El ensayo clínico aleatorizado, publicado en JAMA Network Open, detectó una mejoría significativa frente a niacina en 35 pacientes con depresión mayor, pero siguió siendo pequeño, monocéntrico y con episodios de ansiedad intensa en dos casos.

Un ensayo clínico aleatorizado publicado el 15 de mayo en JAMA Network Open concluye que una sola dosis oral de 25 miligramos de psilocibina, administrada con apoyo psicoterapéutico, redujo los síntomas de depresión mayor con más rapidez que una dosis activa de niacina en un grupo de 35 pacientes atendidos en la Northern Stockholm Psychiatric Clinic, vinculada al Karolinska Institutet. El objetivo principal se cumplió al octavo día, cuando la diferencia media en la escala MADRS favoreció a la psilocibina.

La relevancia del hallazgo está en el tiempo de respuesta y en el tipo de muestra: no se trató de un estudio en voluntarios sanos, sino en pacientes con depresión mayor recurrente de intensidad moderada a grave. Aun así, el propio trabajo obliga a rebajar cualquier lectura triunfalista: fue un ensayo pequeño, realizado en un solo centro, con 17 personas en el grupo de psilocibina y 18 en el de niacina, sin diferencia significativa entre grupos al cabo de 365 días y con dos casos de ansiedad intensa y persistente que requirieron atención médica.

El artículo, firmado por Hampus Yngwe y otros investigadores del Karolinska Institutet, compara psilocibina frente a niacina como placebo activo y añade cinco sesiones de apoyo psicoterapéutico a lo largo de 17 días. Según el resumen del estudio, la diferencia entre grupos fue significativa en la valoración clínica al día 8, al día 15 y al día 42. En las autoevaluaciones de los pacientes, la separación a favor de la psilocibina apareció ya en el día 2 y se mantuvo durante algo más de tres meses.

Ese detalle importa porque el efecto rápido es uno de los grandes argumentos de la investigación psicodélica frente a los antidepresivos convencionales, que suelen tardar semanas en consolidar respuesta. Pero también aquí conviene no simplificar: el ensayo no demuestra que la psilocibina sustituya ya a los tratamientos estándar ni resuelve por sí solo los problemas clásicos de este campo, desde el tamaño muestral hasta las dudas sobre el cegamiento efectivo cuando el compuesto produce una experiencia subjetiva difícil de confundir.

En esta revista ya habíamos recogido resultados preliminares en contextos próximos, como el estudio sobre psilocibina e ideación suicida crónica, y también las señales biológicas observadas tras la primera dosis de psilocibina en voluntarios sin experiencia previa. La nueva publicación sueca no clausura ese debate, pero sí lo empuja un paso más hacia una pregunta más clínica y menos especulativa: cuánto dura el beneficio real y qué tipo de pacientes pueden sostenerlo sin aumentar riesgos.

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El trabajo también deja un mensaje de prudencia que no conviene esconder al final. La mayoría de los efectos adversos fueron transitorios y de intensidad leve o moderada, y no se notificaron acontecimientos adversos graves relacionados con el fármaco. Sin embargo, dos participantes del grupo de psilocibina informaron de ansiedad severa y persistente. En una disciplina que aspira a entrar en la práctica psiquiátrica reglada, esa clase de episodios pesa tanto como la magnitud de la mejoría.

La lectura más sobria, por tanto, no es que la psilocibina haya resuelto la depresión, sino que sigue acumulando señales serias de eficacia rápida en entornos clínicos controlados. Lo que falta ahora es confirmar si ese efecto se sostiene en muestras mayores, con mejor control del cegamiento, más centros y estrategias de seguimiento que aclaren cuándo hace falta redosificar, combinar o descartar el tratamiento.

Para seguir el desarrollo de la terapia asistida con psicodélicos desde una perspectiva especializada también puede consultarse Fuertedélica, aunque en esta noticia la base factual principal está en el ensayo de JAMA Network Open y en la explicación institucional del Karolinska Institutet.

Acerca del autor

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Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.

En 1996 impulsó, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.

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