Dada la influencia que tiene en los resultados de cualquier tipo de cultivo, la calidad del agua de riego es uno de los factores más importantes a tener en cuenta, ya que condiciona el efecto de los fertilizantes y, si no se adapta a las necesidades de la especie cultivada, puede causar diversos problemas de carencias o excesos.

Por Marish Mcdalena

En artículos anteriores estuvimos viendo las condiciones que necesita el cuarto de cultivo, la iluminación y los distintos tipos de sustratos; en este, trataremos el tema del agua, explicando los diversos parámetros que tendrías que evaluar en la que vayas utilizar para abastecerte, ya que de esta forma tendrás mayor control sobre las plantas y su resultado final.

Como ya sabrás, el agua es una sustancia compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Sin embargo, tanto en la naturaleza como en la mayoría de los ámbitos del consumo humano, esta lleva disueltos en sí una serie de minerales y compuestos que determinarán su calidad. Los parámetros cualitativos pueden variar según el uso al que esté destinada el agua, no obstante en este artículo nos centraremos en el que más nos interesa: el cultivo de cannabis. Los dos aspectos más importantes que tendremos en cuenta para regar nuestras plantas serán el pH (potencial de hidrógeno) y la EC (conductividad eléctrica).

La importancia de medir el pH

La escala del pH nos permite medir la acidez de una sustancia. Esta comprende los valores del 0 al 14, siendo los más ácidos los cercanos al 0 y los más básicos los próximos al 14. Dado que el grado de acidez de la mezcla de riego y del suelo puede incidir directamente sobre la solubilidad de determinados nutrientes, es muy importante que este esté ajustado. Generalmente, la gran mayoría de cultivos aceptan un rango de pH de entre 5,5 y 7. Un valor más bajo de 5 en el medio radicular puede provocar un aumento de la solubilidad de diversos metales como el aluminio o el zinc, los cuales pasarían a estar disponibles en mayores cantidades, viéndose incrementada su absorción por parte de las raíces. Cabe mencionar que, aunque ambos elementos son buenos para las plantas en pequeñas dosis, en grandes, son tóxicos. Por otra parte, un pH superior a 7,5 puede limitar seriamente la disponibilidad de micronutrientes como el hierro, el manganeso  y el boro, ya que son muy poco solubles por encima de este valor. En estos casos, su disponibilidad para la absorción por parte de las raíces se ve muy dificultada. De hecho, de los problemas más comunes derivados de un pH demasiado alto el más habitual es la clorosis férrica, que se refiere al amarilleamiento de las hojas por falta de hierro.

Para el cultivo de marihuana en tierra o turbas, los valores óptimos están comprendidos entre 5,5 y 6,5, tramo en el que la mayoría de nutrientes son fácilmente asimilables por el sistema radicular. Normalmente, el agua del grifo tiene un pH demasiado alto para el cultivo de cannabis siendo necesario rebajarlo para regar.  En los grow shops puedes encontrar tanto los medidores de pH como productos de diversas marcas que te ayudarán a bajar o subir el pH, según tus necesidades.

La salinidad y la conductividad eléctrica

Al medir la salinidad del agua, estamos evaluando el riesgo potencial de que esta deposite grandes cantidades de sales en el sustrato. Este parámetro es de suma importancia, ya que si el medio radicular se encuentra saturado de sales, la presión osmótica hará que la planta se deshidrate y pueda llegar a morir si no se pone remedio. Recuerda que las plantas absorben la humedad y los nutrientes pasivamente por efecto de la osmosis, fenómeno físico por el que las moléculas de agua atraviesan las membranas semipermeables de la superficie radicular desde el lugar donde la concentración de sales es menor hacia donde esta es mayor. En consecuencia, si la cantidad de sales acumuladas en el sustrato es superior a la de las raíces las plantas, estas expulsarán agua en lugar de absorberla. Por tanto se deshidratarán y dejarán de alimentarse. En cuentas muy resumidas, esto es lo que ocurre cuando la concentración de sales del sustrato es demasiado elevada. Aunque el índice salino se puede medir de varias formas, normalmente, los cultivadores de cannabis solemos medirlo en términos de conductividad eléctrica o EC, ya que esta suele ser directamente proporcional a la concentración salina (exceptuando los pocos casos en los que haya una gran cantidad de sales no solubles). El agua pura tiene muy baja capacidad de conducción eléctrica, pero esta aumenta a medida que lo hace el contenido de sales disueltas.

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Para medir la concentración de sales utilizaremos un medidor de EC, teniendo en cuenta que, en el cultivo de cannabis, los valores ideales para la mezcla de riego se sitúan en torno a 0,9 mS/cm (milisiemens) para el crecimiento y entre 1,2 y 2 ms/cm para la etapa de floración. Estos valores pueden aumentar ligeramente si se cultiva en hidroponía o según la variedad cultivada, ya que algunas admiten una mayor cantidad de nutrientes. En cualquier caso, si observamos que las plantas empiezan a tener las hojas arrugadas y las puntas ligeramente quemadas, hay que realizar un lavado de raíces o regar con agua sola por varios días y bajar la EC de la mezcla de riego añadiendo menos fertilizante. Otra opción, si la EC del agua del grifo de la zona donde vives es muy elevada, es mezclarla con agua destilada, consiguiendo así una EC menor en la mezcla de aguas resultante.

La dureza del agua

Otra propiedad del agua que puede llegar a afectarnos negativamente en el cultivo de cannabis es la dureza de la misma, la cual se refiere a la presencia de cationes de Calcio (Ca2+) y Magnesio (Mg2+) generalmente y, en menor proporción, de algunos metales. Por lo general, un agua de riego con una concentración muy elevada de calcio se considera un agua dura, mientras que aquella que tiene poco es blanda. La dureza suele expresarse en mg/l de carbonato cálcico (CaCo3) y debe tenerse especialmente en cuenta en hidroponía, ya que un agua excesivamente dura podría acumular sarro en los conductos si no utilizamos productos específicos para la limpieza de los equipos. Por  este motivo, para el cultivo hidropónico recirculante se recomienda el uso de aguas blandas, preferiblemente tratadas por osmosis inversa.

Los fertilizantes específicos que solemos utilizar en el cannabis suelen estar pensados para el agua del grifo por lo que, si la que utilizas es demasiado blanda, es bastante posible que tengas que utilizar complementos de magnesio o calcio para compensar las posibles carencias. Si utilizas agua osmotizada para regar tendrás que añadirlos con toda seguridad para compensar su ausencia.

Aunque a veces puedan guardar cierta relación, la EC y la dureza son dos cosas distintas, ya que mientras que la EC se refiere a la cantidad total de sales disueltas, la dureza se concentra generalmente en la presencia de calcio y magnesio en las formas anteriormente explicadas.

La alcalinidad y la capacidad tampón

La alcalinidad se refiere a la capacidad del agua para neutralizar ácidos. La presencia de carbonatos y bicarbonatos aumenta la capacidad del agua de mantener el pH estable cuando se le añaden ácidos. A esta propiedad se le llama capacidad tampón. La alcalinidad dispone la capacidad tampón y regula la cantidad de ácido necesaria para bajar el pH.

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Aunque no siempre es el caso, las aguas duras suelen tener una mayor capacidad tampón, ya que acostumbran a contar con una cantidad importante de carbonatos y bicarbonatos, normalmente carbonato de calcio (CaCo3). Por este motivo nos sería algo más complicado bajar el pH con la adición de ácidos.

A pesar de todo lo aquí explicado, no es necesario que midas todos estos parámetros para cultivar marihuana. Normalmente, con medir el pH y la EC es más que suficiente. Pero por otra parte no está de más conocer otros condicionantes de la calidad el agua para saber que según el tipo que utilicemos obtendremos unos resultados u otros, ya que en algunas ocasiones puede surgir algún problema derivado de otras propiedades que no son el pH y EC. Por ejemplo, en los casos en los que la presencia de magnesio es superior a la del calcio, pueden presentarse problemas en la absorción de este último. Asimismo, elevadas cantidades de calcio y magnesio en combinación con un pH también alto, provocan la precipitación del fósforo formándose compuestos insolubles que quedan en el suelo o en las tuberías de los sistemas de riego, viéndose dificultada la absorción de todos estos minerales (Ca, Mg y P) por parte de las raíces.

En conclusión, el agua de riego posee distintas propiedades medibles y modificables que pueden afectar directamente a nuestros cultivos. Es posible cultivar sin medirlas si tienes la suerte de que el agua de tu zona sea relativamente buena. No obstante, esto sucede en muy pocos casos y los rendimientos de los cultivos suelen verse notablemente mejorados cuando controlamos y ajustamos el pH y la EC. Asimismo, la calidad del cannabis también suele ser bastante superior cuando los tenemos en cuenta, ya que le habremos dado en todo momento a las plantas las mejores condiciones para la absorción de nutrientes.

Clorosis férrica en hojas de limonero
Clorosis férrica en hojas de limonero

En artículos anteriores mencioné que había empezado paralelamente a esta serie de artículos un cultivo SCROG y os describí a grandes rasgos el espacio de cultivo. En este os voy a hablar, cómo no, del agua de riego. Estoy utilizando agua del grifo a la cual le bajo el pH con un bajador a base de diversos ácidos que compré en el grow, ya que lo tiene a 8,5 y es demasiado elevado. Por otra parte, la EC del agua del grifo en la ciudad donde vivo también es bastante alta por lo que no quise abusar del fertilizante, pero esta planta tolera grandes cantidades y, al ser un SCROG, consume más energía. Así que me quedé un poco corta con el abono y ha sufrido alguna que otra carencia. De todas formas, se ha recuperado bastante bien y ya la he pasado a floración. En el próximo artículo hablaremos sobre los nutrientes, no obstante me ha parecido oportuno hablar un poco sobre el agua antes de tratar el tema.

¡Buenos humos y hasta pronto

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.