Mike Tyson se encuentra ya pensando en 2022, cuando se medirá en una pelea de boxeo a Logan Paul, quien ya se enfrentó hace unos meses a Floyd Mayweather.

El púgil de 55 años vive su segunda etapa en los cuadriláteros; una en la que el cannabis es una parte muy importante de su vida, tal y como ha revelado a ‘Yahoo Finance’ en una entrevista.

El estadounidense se ha sincerado sobre lo «fuera de control» que ha estado durante toda su carrera, justo antes de que comenzase a fumar. «Mi vida era simplemente miserable, estaba fuera de control«, ha comenzado señalando.

El Tyson de antes dista mucho del actual, y todo es por el cannabis. «Peleaba con todo el mundo. Si alguien me pidiera un autógrafo, le daría un puñetazo en la cara. Era un desastre, y después de jubilarme, comencé a fumar», ha revelado.

«Qué error fue… debería haber fumado toda mi carrera. Debería haber fumado cuando estaba peleando porque me puso en un estado mental diferente. Estoy muy relajado y cuanto más relajado estés, mejor luchador eres, al menos en mi caso», ha añadido.

El cannabis: su imperio millonario

Cabe destacar también que desde que comenzase a fumar, Mike Tyson entró en un mundo totalmente diferente, convirtiéndose en todo un apasionado y llevándole a ser el dueño de Tyson Holistic, un imperio en el que gana 500.000 libras cada mes -cerca de 589.000 euros-.

Pero la marihuana no siempre le ha ayudado al boxeador, y es que también le trajo problemas al final de su carrera, cuando su victoria frente Andrew Golota fue degradada a no-concurso en el año 2000 tras dar positivo en esta sustancia. «Me multaron por eso, por supuesto, pero valió la pena», confesó entonces.

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En su regreso el año pasado, Tyson usó psicodélicos para subirse al ring en su enfrentamiento contra Roy Jones Jr, los cuales considera «un potenciador». «Los golpes no duelen tanto, tiene mucho que ver con mi regreso, los psicodélicos», ha añadido.

Fuente AS