Estamos muy acostumbrados, desde hace algunos años, a reconocer las utilidades que tienen muchos compuestos aportados por la naturaleza para favorecer nuestro desarrollo, eso sí, desde un punto de vista sostenible y sin caer en la explotación descontrolada de recursos.
Por Víctor Bataller
Es el caso del humus de lombriz, una forma ideal de reutilizar todo lo que nos sobra diariamente de nuestra mentalidad consumista y ponerlo a disposición de la planta, que seguramente hará un uso más racional que nosotros. No sólo vamos a aprovechar sus nutrientes sino que es una herramienta ideal para evitar la erosión de los suelos, mejorar el uso correcto del agua y de los nutrientes que queramos utilizar en nuestros cultivos.
Las lombrices de tierra que se utilizan para obtener humus se pueden obtener de muy diversas maneras. Hay lombricultores profesionales que las crían para ser utilizadas como cebo en la pesca deportiva, para el alimento de animales insectívoros, para la puesta en marcha de fábricas de humus o incluso para su introducción directamente en parcelas destinadas al cultivo y, de esa forma, poder mejorar las características del suelo y su explotación agroforestal y agrícola. No existen trabajos ni experiencias científicas que avalen su consumo humano pero las analíticas que se han realizado a las harinas de lombriz han demostrado que tienen un gran valor nutritivo sobre todo por su alto contenido en aminoácidos esenciales.
Es habitual que un criador casero que haga una cría doméstica de lombrices de tierra las regale a sus vecinos y de esa forma ayude a expandir la lombricultura en la sociedad en la que vive. También es habitual conseguir las lombrices de tierra con sistemas de captura al aire libre o buscando nosotros mismos colonias de las mismas en zonas donde existan restos vegetales en descomposición sobre tierra húmeda.
La fabricación de humus de lombriz a pequeña escala en nuestros hogares es una forma muy razonable de aprovechar los restos orgánicos de la casa y de esta forma aportar nuestro granito de arena al medio ambiente. No deben utilizarse las heces de animales domésticos por cuestiones de salubridad y porque su olor es muy fuerte y tiende a repeler a las lombrices. En cambio, la combinación de restos vegetales, residuos de cosecha y estiércoles de herbívoros y aves es ideal para su alimentación. El resultado es un abono natural que, a diferencia de otros que son elaborados por medio de procesos químicos, además de aportar nutrientes, contiene hongos y bacterias beneficiosas y está totalmente exento de compuestos químicos de síntesis en su composición. En definitiva, un compuesto orgánico y natural que mejora la retención de agua y las propiedades físicas del suelo, ayuda a su vida microbiana y posee un pH neutro que evita reacciones químicas indeseables en sus disoluciones.
El humus de lombriz es rico en sustancias orgánicas y en compuestos nitrogenados, contiene calcio, potasio y fósforo, entre otros minerales, y aporta una gran cantidad y variedad de bacterias y enzimas que juegan un papel muy importante en la fertilidad del suelo y que inciden positivamente sobre el crecimiento de las plantas.
Pasamos a detallar seguidamente, de forma más ampliada, los beneficios del humus de lombriz que hemos expuestos hasta ahora:
– El humus de lombriz es un compuesto orgánico de naturaleza ácida que aporta al suelo una mejor estructura ya que favorece la formación de agregados en el mismo con lo que aumenta la presencia de poros o espacios libres por donde circula el agua y el aire dentro del suelo y que permite el correcto desarrollo de las raíces. A su vez retiene una gran cantidad de humedad en el suelo ya que es capaz de absorber un volumen de agua varias veces superior a su propio peso.
– Es un excelente abono orgánico que mejora la actividad biológica del suelo gracias a la gran cantidad de flora microbiana que contiene, lo que favorece la absorción de nutrientes por parte de la planta. Se ha calculado en algunos estudios que en el humus de lombriz pueden estar presentes hasta dos billones de microorganismos diferentes. Es ideal para incorporar en el momento de la siembra debido a que es una materia orgánica prácticamente descompuesta que no generará fermentaciones indeseadas cuando se hidrate en el suelo. De esta forma no quedamos expuestos a que las primeras raíces tiernas que produce la planta se deshidraten y mueran.

– El humus de lombriz aporta más del doble de nitrógeno, fósforo y potasio que el estiércol convencional. También se ha podido demostrar que el rendimiento de algunos cultivos donde se ha utilizado humus de lombriz ha aumentado el triple con respecto al producido con fertilizantes sintéticos ya que, según sus conclusiones, induce a la producción hormonal de auxinas y giberelinas durante el crecimiento de las plantas. Por otro lado, se obtuvieron buenos resultados en lo que se refiere a prevenir la clorosis férrica. Los efectos del humus de lombriz aplicado en el suelo pueden perdurar hasta por cinco años pero, como es lógico, en progresión descendente. La forma ideal de aplicarlo es al inicio del cultivo, incorporándolo junto con las plantas para luego regar el terreno y de esa forma activar la flora bacteriana y permitir que quede humedad retenida en la rizosfera.
– El humus de lombriz presenta en promedio de 2 % de nitrógeno, 5 % de fósforo, 2 % de potasio, 3 % de calcio y 2 % de magnesio. Las recomendaciones para el abonado con humus de lombriz son dos kilos por planta de gran porte, como los árboles frutales, y un kilo por metro cuadrado para plantas de crecimiento herbáceo como las hortalizas o el cannabis. En la preparación de sustratos se recomienda en torno a un 20 % del volumen total.
– El humus de lombriz tiene una capacidad de intercambio catiónico (CIC) de 4 a 7 veces mayor que los coloides minerales de arcilla, lo cual permite mayor disponibilidad de nutrientes para las plantas y evita bloqueos químicos como los causados por el exceso de salinidad en el suelo, causada por aguas de riego de mala calidad. Durante la descomposición de la materia orgánica en humus de lombriz se produce una humificación generalizada que provoca un incremento de grupos carboxilos (-R-COOH), con lo cual, su hidrógeno puede intercambiarse con otros cationes y por consiguiente evita que se pierdan por gravedad en la disolución del suelo y los pone a disposición de las plantas.
– El humus de lombriz en el suelo libera energía en forma de calor que, junto con la generación de CO2 de agua y la presencia de microorganismos especializados, favorece la transformación de elementos en forma natural en nutrientes asimilables para las plantas. De esta forma, el nitrógeno se transforma en nitrato y amonio que son las dos formas en que la planta los puede asimilar, el azufre pasa a sulfato y así con muchos nutrientes que no pueden ser asimilados como simples iones metálicos como el fósforo, el calcio, el magnesio o el potasio.
A la hora de diseñar unas instalaciones para fabricar humus de lombriz debemos tener en cuenta una consideración muy importante: las lombrices tienden por naturaleza a ser animales migratorios por lo tanto al emplearlas en lombricultura se modifican drásticamente sus hábitos y debemos aportarles las mejores condiciones de vida que nos sean posibles para adaptarlas a un medio de vida sedentario que nos permita mantenerlas en cautiverio dentro de un proceso industrial en el que no solamente se puedan reproducir sino que a su vez sean capaces de vivir en condiciones de elevada densidad demográfica ya que para que el proceso sea lo más rentable posible debemos mantener poblaciones entorno a las veinte mil lombrices por metro cúbico.
Como ya hemos comentado, las lombrices como la roja de California pueden desarrollarse con temperaturas medias superiores a los 20 ºC pero es con 21 ºC cuando tienen la máxima capacidad de reproducción. Para poder controlar la temperatura y la humedad, el sistema ideal es la instalación de un riego por aspersión que fracciona la gota y genera una atmósfera entorno al compost mucho más eficiente que si regáramos directamente. Además, debemos controlar el pH por lo que entre todos los medios de producción que necesitamos debemos contar con un termómetro y un medidor de pH o papel tornasol que tiene la capacidad de cambiar de color en función del pH al que lo sometamos.
Las lombrices rojas de California (Eisenia foetida) son muy prolíficas: duplican su población al cabo de mes y medio. Son muy voraces y digieren casi todo tipo de desechos
orgánicos. A la hora de preparar el alimento para las lombrices de tierra empleadas en la fabricación de humus se debe destinar una zona específica que debe ser techada y con el suelo aislado de la tierra para que permita derivar los lixiviados a una zona de decantación destinada para tal fin. Adjunta a la zona de cría se debe instalar otra zona para preparaciones sucesivas del alimento a reponer y que debe ser de la mitad a la destinada para la cría y que es donde obtendremos el humus de lombriz. Todas las “camas” de compostaje destinadas para la alimentación de las lombrices deben estar libre de salinidad.
Como es lógico, las necesidades de residuos orgánicos para fabricar humus de lombriz se calculan en función del tamaño de la planta de producción. Por ejemplo, para unas instalaciones con 100 metros cuadrados de “camas” destinadas a la cría de lombrices y que van a producir unas 50 toneladas de humus de lombriz por año, se van a requerir unas 85 toneladas de alimento de las cuales 60 toneladas deben ser de estiércol y 25 toneladas de restos vegetales, es decir, 70 % de estiércol y 30 % de restos vegetales aunque también las proporciones hasta 50-50 son correctas.
El procedimiento correcto para producir humus de lombriz puede resumirse en los siguientes pasos:
- Ubicar la construcción de la planta de producción en una zona seca, bien drenada, con leve desnivel y cerca de empresas o explotaciones generadoras de desechos orgánicos. Las camas son bastidores rectangulares sobre el suelo con paredes de 30 centímetros de alto (un ladrillo), un metro de ancho y longitud variable. Deben tener un techo que impida el paso de los rayos solares.
- Llenar la cama con una capa de 10 centímetros de la materia orgánica preparada e incorporar las lombrices en hileras o en zig-zag y cubrirlas con otra capa de materia orgánica de idénticas características. Repetir esta operación hasta alcanzar una altura de un metro.
- La alimentación debe ser periódica y el riego casi continúo. Los desechos orgánicos deben ser preparados con restos de cosechas y si no dispone de suficiente material de este tipo se pueden utilizar desechos de papelería, mezclarlos con estiércol y regarlos según necesidades. Debe utilizarse agua de buena calidad porque si se usa con pH salino el humus que se obtenga puede que posea esa propiedad.
- Mantener una adecuada temperatura y humedad dentro de las camas y regular el pH: si es muy ácido se puede corregir espolvoreando cal a razón de 300 gramos por metro cuadrado.
- Controlar la presencia de animales insectívoros como ratas o pájaros que podrían devorar todas nuestras lombrices.
- El proceso de obtención de humus de lombriz puede durar medio año más o menos pero antes de extraer el humus de las camas debemos colocar “trampas” con la finalidad de sacar la mayor cantidad de lombrices de la parte más interna de las mismas. Estas trampas son montones de alimento fresco que se coloca en la parte superior de las camas que es hacia donde se van a colocar las lombrices que después recogeremos y colocaremos en otros lechos. Este proceso puede repetirse hasta tres veces en una semana. Otra forma es ir retirando la humedad de manera progresiva desde uno de los extremos para que las lombrices se vayan concentrando en el otro y, de esa forma, utilizarlo para formar nuevas camas de cría y de la parte menos húmeda se retira el humus ya terminado.
- Una vez que ya no quedan lombrices en las camas hay que tamizar el humus de manera que quede un producto fino que se puede almacenar para su posterior utilización en la sombra en un ambiente con un 40 % de humedad.
Acerca del autor
Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.














