Los pacientes califican de «decepcionante» la propuesta socialista y el PNV pide «cintura política» para negociar

Después de varios meses de intenso debate en la subcomisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, el PSOE presentó este lunes al resto de partidos su propuesta para regular el uso del cannabis medicinal. Estos tienen ahora diez días para mejorar su texto, y según avanzaban ayer fuentes parlamentarias, se espera que este reciba bastantes modificaciones para lograr el consenso pero también para incluir temas tratados en la subcomisión y que han quedado fuera de la propuesta socialista.

El punto que más ha decepcionado a los pacientes con dolor es que se limite la dispensación del cannabis medicinal «a los servicios farmacéuticos de los hospitales donde se prescribre». Sin embargo, el texto deja la puerta abierta a la creación de mecanismos «para facilitar el acceso de los pacientes a las fórmulas magistrales dispensadas por los servicios de farmacia hospitalaria, en coordinación con las comunidades autónomas».

«El paciente no debería estar pendiente de quién gane las elecciones en su región, la regulación debería hacerse mediante un decreto del Gobierno, que no dependa del código postal de los enfermos», señala Carola Pérez, presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM) y que ha participado en la subcomisión durante las intervenciones de los expertos y asociaciones.

En la propuesta, además, los socialistas hablan de que el cannabis terapéutico debería estar limitado a pacientes «con esclerosis múltiple, algunas formas de epilepsia y al dolor crónico no oncológico (incluido el dolor neuropático». En opinión de Pérez, si la norma finalmente se centra en estos tres casos, la ley supondrá un paso atrás, para volver «al modelo de medicación con Sativex [un medicamento que contiene extractos de cannabis y que ya se diagnostica a personas con esclerosis múltiple]. El resto de pacientes acabarán en el mercado negro».

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La farmacia hospitalaria se convertirá así en el lugar en el que se impulsen los preparados estandarizados y fórmulas magistrales, que generalmente se distribuyen en aceites. El texto se olvida –denuncian los pacientes– del uso de la flor del cannabis como un medicamento de rescate (esto es, cuando la analgesia con opioides es ineficaz o inadecuada).

Desde el Observatorio Europeo del Cannabis, que también participó en la subcomisión, van más allá y creen que «el auténtico debate [más allá de la dispensación farmacéutica o no] es si se propondrá una ley de cannabis medicinal moderna que permita el autocultirov individual y colectivo como ocurre en muchos países del mundo».

Desde Unidas Podemos, por su parte, la intención es negociar para «mejorar el texto» y que pueda aprobarse por «mayoría amplia». También en esta línea, Josune Gorospe, diputada del Grupo Vasco e impulsora de la subcomisión, dijo ayer que el informe supone «un paso adelante» pero diagnostica «aspectos que requerirían modificaciones», y reclamó «cintura política» para la negociación que comienza ahora. Gorospe confía en que haya «margen de negociación» para poder introducir cambios en el texto sin olvidar «poner a las personas en el centro de las decisiones», dijo.

Férreo control

Por otra parte y bajo la premisa de que todo el proceso se realice bajo un estricto control (solo se proporcionará el acceso al cannabis terapéutico a través del Sistema Nacional de Salud), la propuesta socialista pide «no emprender acciones» que puedan comportar una «mayor disponibilidad de cannabis fuera del contexto clínico». Ademas, sitúa a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como y pieza clave en la regulación de preparados y derivados.

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Precisamente el presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Jesús Aguilar, defendió en la subcomisión la imprescindible participación de la farmacia comunitaria en la dispensación de estos productos prescritos por un médico y propuso el diseño y la realización de una prueba piloto controlada.

Desde el Consejo General de Farmacéuticos, una vez conocida la propuesta, lamentan que se deje al margen a la red de 22.000 farmacias comunitarias para facilitar el acceso a estos tratamientos a los pacientes, como así se hace en el resto de Europa. En este sentido, recuerdan que ya se excluyó a las farmacias de la dispensación de medicamentos a base de cannabinoides financiados por el Sistema y ahora se pretende impedir a los farmacéuticos comunitarios, perjudicando a los pacientes, la elaboración de fórmulas magistrales o dispensar otro tipo de preparados estandarizados de cannabis que resultaran autorizados igualmente.

Fuente ABC