El papel de la OMS y las terapias naturales en España

La inquisición reloaded

por Virginia Montañés

Desde tiempos inmemoriales se han usado el cannabis y otras plantas para sanar nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Chamanes, curanderas, alquimistas y médicos de todo el mundo han usado las plantas sagradas como herramienta terapéutica y como puerta a otras dimensiones. La Organización Mundial de la Salud reconoció en el año 2002 la importancia de las medicinas tradicionales y complementarias. Pero, ¿cómo está la situación en España?[1]

Contradicciones en el reconocimiento de medicinas tradicionales

Lamentablemente, mientras el proceso existente en el ámbito internacional es de crecimiento y evolución hacia sistemas sanitarios que integren diferentes tipos de medicinas, en España hemos decidido volver a la Edad Media e iniciar una nueva caza de brujas al estilo del siglo XXI, en la que se han enrolado partidos políticos como Ciudadanos o el PSOE, colegios de médicos como la Organización Médica Colegial y medios de comunicación como El País o El Mundo.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la medicina tradicional como “la suma de conocimientos, capacidades y prácticas basados en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, bien sean explicables o no, utilizadas para mantener la salud y prevenir, diagnosticar, mejorar o tratar enfermedades físicas y mentales”, y define “los términos ‘medicina complementaria’ o ‘medicina alternativa’ como un amplio conjunto de prácticas de atención de salud que no forman parte de la tradición ni de la medicina convencional de un país dado ni están totalmente integradas en el sistema de salud predominante”; y a pesar de que, tras definir así las terapias naturales y complementarias, la OMS recomienda desde el año 2002 a sus países miembros integrarlas en los sistemas nacionales de salud y de educación, en España se denomina a este tipo de disciplinas pseudociencias, pseudoterapias, curanderismo o, directamente, estafa, y se insta a su persecución, difamación y criminalización.

La instauración de la caza de brujas

En el ámbito político, ningún partido se atreve a apoyar públicamente las medicinas tradicionales y complementarias, a riesgo de caer en descrédito. En 2017, Ciudadanos presentó una proposición no de ley al Congreso de los Diputados con la finalidad “de que los profesionales sanitarios estén obligados a comunicar a las autoridades legales pertinentes (fiscalía o juzgado de guardia) las prácticas llevadas a cabo por profesionales, titulados o no titulados, que alejadas de la evidencia científica pudieran causar un perjuicio real en la salud directa de sus pacientes”. En la exposición de motivos de dicha propuesta, se menciona la obligación del personal sanitario de poner en conocimiento de la autoridad judicial la posible existencia de un hecho delictivo, y mencionan la ley de violencia de género y la ley de enjuiciamiento criminal, entre otros documentos, para justificar dicha obligación.

Por otra parte, Ciudadanos no define a qué se refiere con las prácticas “alejadas de la evidencia científica”, por lo que deja un amplio margen de maniobra para iniciar una caza de brujas contra cualquier terapia o tratamiento que se aleje de la norma farmacológica oficial. Finalmente, en el Congreso reinó el sentido común y ninguno de los otros partidos parlamentarios apoyó la iniciativa. Sin embargo, el pasado 7 de junio, este partido presentó y consiguió que se aprobase en la Asamblea de Madrid la misma proposición no de ley, por lo que la caza de brujas ya es oficial en Madrid.

Al parecer, este logro ha contribuido a que el partido se venga arriba y anuncie la presentación, a finales de julio pasado, de una proposición de ley en el Congreso de los Diputados para modificar el Código Penal incluyendo penas de cárcel a quienes difundan “públicamente información falsa o no contrastada sobre métodos terapéuticos no evaluados ni autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, destinados al tratamiento de enfermedades oncológicas u otras enfermedades graves potencialmente letales, que alienten posibilidades de curación no sustentadas en estudios científicos contrastados, siempre que aboquen al paciente o pacientes al abandono de tratamientos con eficacia clínica probada y evidente probabilidad de éxito en la curación de ésta”.

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Construyendo la nueva inquisición

En los últimos años se está invirtiendo mucho dinero y esfuerzo para construir una red que engloba medios de comunicación, organizaciones colegiales y asociaciones. Siguiendo todos los pasos de cualquier manual de manipulación de la opinión pública, se van sentando las bases de la inquisición del siglo XXI. A menos que personas con sentido común, información suficiente y valor lo impidan.

Mientras en otros países crece el número de institutos de investigación y cátedras universitarias, en España, la Organización Médica Colegial de España ha creado el Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, en cuya página web se dedican a descalificar y acusar de falta de eficacia, falta de ética e incluso puerta de entrada a movimientos sectarios a las medicinas tradicionales y complementarias. Curiosamente, no aportan datos objetivos ni evidencias científicas que avalen sus afirmaciones. Además, incluyen un cuestionario en el que cualquier persona puede denunciar una actividad, curso, web o experiencia con algún tipo de práctica relacionado con las terapias naturales y complementarias. Al más puro estilo inquisitorial, se abre la veda para denunciar cualquier web, profesional o centro que no se ajusten al criterio u opinión de la persona denunciante pues, al no existir regulación sobre este tipo de prácticas, no están claros los criterios por los que una sesión o el tema de una jornada son denunciables o no. Quizás por ello varios colegios farmacéuticos de España, entre ellos el de Madrid, se han pronunciado en contra de estas prácticas y a favor de productos como los homeopáticos, apelando a las evidencias científicas existentes sobre su eficacia.

Por supuesto, todo proceso inquisitorial pasa por el control de la información. Si la Santa Inquisición se dedicó a quemar libros, la actual se está dedicando a controlar los medios de comunicación. Diarios como El País y El Mundo dedican periódicamente espacio en sus páginas a publicar informaciones tergiversadas en las que, faltando a las normas básicas del código deontológico profesional, atacan y cuestionan sistemáticamente todo lo relacionado con lo que también denominan pseudociencias. Además, existen blogs en la red cuya única finalidad es emitir juicios de valor contra este tipo de terapias sin aportar argumentos o evidencias. Ni siquiera Wikipedia se escapa al control de la información publicada sobre estos temas, con editores que se dedican a poner en duda la eficacia y seriedad de cualquier información al respecto que se publique en su web.

Las víctimas de la caza de brujas

Y, por supuesto, no pueden faltar las víctimas. Además del observatorio contra las pseudociencias, se ha creado la “Asociación para proteger al enfermo [sic] de terapias pseudocientíficas,” con la finalidad de “proteger al enfermo de la multitud de terapias pseudocientíficas que pueden perjudicarle, ya sea por abandono de un tratamiento avalado científicamente, por dañar su salud o por pagar cantidades de dinero sustanciales por falsas terapias que no pueden ofrecerle una curación real,” tal como afirman en su web.

Consecuencias para el uso medicinal del cannabis

¿Qué consecuencias tiene eso para una persona que usa cannabis como medicina?

Pues que al estar regulado en España su uso medicinal de una manera muy restrictiva, en la Comunidad de Madrid el uso terapéutico de cannabis queda, de momento, incluido en el ámbito de las prácticas sin evidencias científicas, y los profesionales que las recomienden, sean titulados o no, quedarán expuestos a la persecución legal; y esto se refiere a cualquier producto derivado del cannabis o del cáñamo, es decir, incluye también los productos a base de CBD o de cáñamo que se venden ahora en growshops y herbolarios, y cuya venta está permitida al no contener THC. De hecho, son la mayor parte de los productos con los que se realizan los tratamientos a los que alude la PNL aprobada son de venta legal en España.

Por otra parte, si la propuesta de ley que presentó Ciudadanos en el Congreso para criminalizar las terapias naturales y complementarias relacionadas con el tratamiento del cáncer y otras enfermedades graves, las personas que sufren este tipo de enfermedades y usan el cannabis como complemento a su tratamiento van a tener muchos problemas para encontrar profesionales que les asesoren, incluso si deciden combinar el tratamiento alopático con el complementario, que es lo que suele ocurrir, pues cada vez será más difícil encontrar profesionales que se atrevan a arriesgar su libertad o afrontar las complicaciones de un proceso judicial para ayudar al creciente número de personas que demandan este tipo de servicios.

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La influencia de las campañas de desacreditación

Miente, miente, que algo queda

Medicina tradicional y detalle 2

Como si de un resorte se tratara, cada cierto tiempo (cada vez más breve), se lanzan campañas puntuales que contribuyen a crear el imaginario colectivo de falta de eficacia y de evidencias científicas, estafa y deshonestidad de los profesionales de las terapias naturales y complementarias. Un ejemplo de una de estas campañas de desacreditación fue la denuncia interpuesta por uno de los impulsores de la asociación para proteger al enfermo de terapias pseudocientíficas y padre de un joven de 21 años que murió tras ser diagnosticado de leucemia linfoblástica. La campaña fue ampliamente difundida en los medios de comunicación y se convirtió en un juicio contra las terapias naturales.

En la sentencia, ratificada por la Audiencia Provincial de Valencia, se considera probado que el joven decidió por voluntad propia abandonar el tratamiento alopático y que el naturópata que lo trató, José Ramón Llorente López, no realizó actos propios de la profesión médica ni prescribió tratamiento médico alguno, que le recomendó pautas alimenticias a seguir y le aconsejó tomar complementos alimenticios para fortalecer su organismo frente a la enfermedad y el tratamiento con quimioterapia al que iba a ser sometido. Además, le aconsejó que no dejara dicho tratamiento, y que indicara a los médicos que le atendían los productos o complementos alimenticios que le había recomendado, por si pudieran tener algún tipo de contraindicación con el tratamiento.

Tras años sufriendo todo tipo de acusaciones y batallas judiciales, José Ramón Llorente López ha sido finalmente absuelto sin posibilidad de recurso. En la sentencia el magistrado alude a la repercusión mediática del caso y considera que la acusación particular trató de convertir el proceso en una suerte de causa general contra las terapias naturales.

La historia se repite

Manipulación y prohibición en la medicina tradicional y complementaria

Si nuestros lectores están familiarizados con la historia de la prohibición del cannabis[2], encontrarán muchos paralelismos entre lo que está ocurriendo hoy en España con las medicinas tradicionales y complementarias y los métodos utilizados en el siglo XX para prohibir el cannabis y otras drogas. No es la primera vez, ni la última, lamentablemente, que se manipulan datos y personas para conseguir fines políticos o económicos (o ambos).

Manipulación de evidencias científicas

Tampoco es preciso ser periodista o antropóloga para saber que las evidencias científicas se pueden manipular. Pero quienes trabajamos o hemos trabajado en el ámbito de la investigación conocemos de primera mano la facilidad con la que se puede tergiversar un informe y las presiones que se sufren en ocasiones para que los resultados de un informe o artículo sean los que “deben ser”. Personalmente, a lo largo de mi carrera he sido testigo y sufrido presiones para que algunos informes o artículos científicos se ajusten a un objetivo político determinado o para que se entreguen las transcripciones de entrevistas realizadas en un contexto determinado a riesgo de ser descontextualizadas y utilizadas políticamente. Sin embargo, no deja de sorprenderme, extrañarme e indignarme que la ignorancia se abra paso a la opinión informada en un país con tanta tradición de uso herbario.

Referencias y contexto histórico

 

 

 

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Preguntas frecuentes

P: ¿Qué es la medicina tradicional según la OMS?
R: La OMS define la medicina tradicional como la suma de conocimientos, capacidades y prácticas basadas en teorías, creencias y experiencias de diferentes culturas para mantener la salud y tratar enfermedades.

P: ¿Cómo ha sido el reconocimiento de la medicina tradicional por parte de la OMS?
R: En 2002, la OMS reconoció la importancia de integrar las medicinas tradicionales y complementarias en los sistemas nacionales de salud y educación.

P: ¿Cuál es la situación de la medicina tradicional en España?
R: En España, a pesar del reconocimiento internacional, las medicinas tradicionales son a menudo consideradas pseudociencias y enfrentan persecución y desprestigio.

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