Introducción – Entre crónicas y silencios
La historia del uso de sustancias psicoactivas, fermentos y plantas medicinales en Canarias adolece de un marcado silencio documental en las primeras crónicas. A diferencia de la abundancia de testimonios etnográficos que acompañó la conquista de América, en el caso de las Islas Canarias las referencias tempranas a enteógenos (sustancias que inducen estados visionarios o místicos) son escasas o nulas. Varias razones pueden explicar esta ausencia. En primer lugar, la conquista y colonización del archipiélago (siglos XV-XVI) se produjo con muy pocos cronistas in situ; las campañas militares y la rápida aculturación dejaron poco espacio para registrar las prácticas rituales de los aborígenes. En segundo lugar, Canarias fue considerada por Castilla como un ensayo previo involuntario a la empresa americana, un laboratorio colonial donde afinar tácticas de guerra y repoblación. Ese carácter experimental hizo que la atención de las autoridades se enfocara más en la explotación económica (como la introducción de cultivos de exportación) y en la conversión religiosa básica, que en documentar con detalle las costumbres indígenas relacionadas con plantas sagradas o psicoactivas.
Esta escasez de referencias no implica necesariamente que los antiguos canarios carecieran de prácticas con plantas psicoactivas o fermentos. Más bien sugiere que, de haber existido, pasaron desapercibidas o fueron deliberadamente omitidas por los relatores europeos. Hay que recordar que los conquistadores y misioneros llegados a las islas estaban inmersos en una mentalidad medieval tardía: podían considerar las prácticas chamánicas o el uso de alucinógenos como supersticiones paganas que era mejor erradicar que registrar. Por ello, no es de extrañar que las primeras crónicas castellanas apenas mencionen rituales de trance o embriaguez entre los guanches (nombre genérico de los aborígenes canarios). Un ejemplo ilustrativo es Fray Juan de Abreu Galindo, fraile franciscano que escribió una historia de las islas hacia 1600. En su obra describe varios aspectos de la vida indígena –alimentación, medicina, religión– pero no alude a ningún uso de enteógenos explícitamente. Lo mismo ocurre con otros cronistas como Alonso de Espinosa (1594) o José de Sosa (1678): se centran en idolatrías, batallas y milagros, pasando por alto posibles ritos de éxtasis inducido.

Ahora bien, la ausencia de prueba no es prueba de ausencia. Investigaciones modernas en antropología, arqueología cognitiva y etnobotánica han planteado hipótesis sugerentes. Algunos investigadores se preguntan si los antiguos canarios alcanzaban estados alterados de conciencia por medios distintos a las drogas conocidas, o si usaban discretamente ciertos vegetales locales para fines rituales. Por ejemplo, se ha propuesto que las danzas rituales, los cantos monótonos o la meditación en cavernas sagradas pudieron servir para inducir trances místicos sin sustancias externas. También se ha señalado que ciertas plantas autóctonas –aunque no famosas por potentes alcaloides– pudieron tener algún efecto psicoactivo leve o simbólico en contextos mágicos. Dada la abundancia de grabados rupestres geométricos en islas como La Palma (espirales, meandros, círculos), no faltan quienes aventuren que tal iconografía habría nacido de experiencias visionarias de chamanes locales. Esta teoría sugiere que los motivos repetitivos y abstractos de los petroglifos palmeros podrían reflejar patrones entópticos (visiones geométricas internas) semejantes a los reportados en el arte rupestre de culturas con uso de enteógenos.

Con este panorama, en esta serie de artículos emprenderemos un recorrido interdisciplinar desde la época prehispánica hasta el siglo XVII para desentrañar, en la medida que las fuentes lo permitan, el papel de las sustancias psicoactivas, las bebidas fermentadas y la botánica medicinal en la vida de los antiguos canarios y de los primeros colonos europeos. En el Artículo 2 abordaremos y contextualizaremos el mundo ritual y religioso de los antiguos canarios. En el Artículo 3 exploraremos los conocimientos etnobotánicos de los aborígenes canarios –sus plantas medicinales, brebajes fermentados y posibles alucinógenos naturales– tal como los reconstruyen la arqueología y las crónicas posteriores. El Artículo 4 se centrará en la introducción, tras la conquista castellana, de nuevos cultivos psicoactivos (vid y vino, caña de azúcar y sus licores, tabaco, etc.) y cómo coexistieron o reemplazaron a las prácticas autóctonas. En el Artículo 5 examinaremos los testimonios de los siglos XVI-XVII: qué decían historiadores como Núñez de la Peña, Marín de Cubas o Viera y Clavijo sobre las antiguas costumbres relacionadas con estas sustancias, y cómo la medicina popular canaria de la época combinaba el saber indígena con el europeo. Finalmente, en el Artículo 6 presentaremos hipótesis interpretativas modernas, contrastando la información disponible con paralelos de otras culturas, para ofrecer una visión coherente –aunque necesariamente provisional– de un aspecto poco conocido del patrimonio cultural canario.

Es importante señalar que nuestro enfoque será riguroso pero divulgativo. Apoyaremos cada afirmación en fuentes primarias (crónicas de los siglos XVI-XVIII, documentos históricos) o estudios científicos contemporáneos. Inevitablemente habrá lagunas y conjeturas, dada la naturaleza fragmentaria de los datos, pero intentaremos distinguir claramente entre lo documentado y lo hipotético. Con ello, aspiramos a rescatar del olvido un tema fascinante: cómo los antiguos isleños relacionaban su mundo natural –plantas, hongos, fermentos– con la salud, la espiritualidad y la alteración de la conciencia, y cómo esa tradición fue transformada durante los primeros siglos de la sociedad canaria post-conquista.
Para cerrar esta introducción, os recordamos que en la IV edición de Fuertedélica (7 y 8 de noviembre de 2025) contaremos con una conferencia magistral a cargo del antropólogo Fernando Hernández y del periodista José Gregorio González sobre el uso de sustancias psicoactivas entre los antiguos canarios.
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Fuentes clásicas y modernas consultadas
- Abreu Galindo, J. de (1602). Historia de la Conquista de las siete islas de Canaria. (Ed. crítica de A. Cioranescu, 1977). [Crónica franciscana que describe la vida y costumbres indígenas, incluyendo la elaboración del chacerquén o miel de mocán].
- Espinosa, A. de (1594). Del origen y milagros de Ntra. Sra. de Candelaria. [Incluye observaciones sobre los guanches de Tenerife; menciona la miel de mocán como medicina].
- Núñez de la Peña, J. (1676). Conquista y antigüedades de las Islas de Gran Canaria. [Recoge tradiciones sobre alimentos y brebajes indígenas; describe el chacerquén y sus usos curativos].
- Marín de Cubas, T. (1694). Historia de las siete islas de Canaria. [Historia regional que señala la fabricación de una cerveza o vino llamada tacerquen a partir de palmas y mocanes].
- Viera y Clavijo, J. (1772). Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. [Compendio ilustrado que confirma la obtención de miel (chacerquén) de mocán y su uso con el gofio y medicinal].
- Martín, M. & Rodríguez-Maffiotte, C. (2020). “La medicina guanche”. Museos de Tenerife (blog). [Artículo divulgativo sobre recursos terapéuticos prehispánicos].
- Becerra, D. et al. (2018). “Los motivos de los grabados y la cerámica de La Palma…”. Coloquio de Historia Canario-Americana XX. [Estudio que plantea el posible uso de sustancias alteradoras de la conciencia para explicar la iconografía rupestre].
- Guerra Doce, E. (2006). “Evidencias del consumo de drogas en Europa durante la Prehistoria”. Trastornos Adictivos 8(4). [Revisión arqueológica que demuestra la presencia de plantas psicoactivas prehistóricas en contextos rituales europeos].
Acerca del autor
Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.
Fundador de www.psiconautica.org en 1996, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.
















