Por Neal C. Borroughs

Llega septiembre y con él se acercan esas fechas tan esperadas para todos los cultivadores de exterior. Algunos tendrán que cosechar antes, en el norte, y otros podrán prolongar la cosecha aún un poco más, especialmente en el sur peninsular y en algunas de las islas.

Aunque existen ciertas peculiaridades en la cosecha de exterior, intentaremos dar unas directrices generales, especificando aquellas características propias del momento que nos ocupa.

La primera y fundamental cuestión que se nos plantea es el cuándo cosechar. Como se avecina en el comienzo de este artículo, la mayoría de las veces, debido a nuestra situación geográfica, debemos orientarnos más por la permisividad climática que por el tiempo de floración que requiere la planta. La gran mayoría de tipos de marihuana comercial estarán, como muy pronto, listas para finales de septiembre, momento en el que nos vemos obligados a cosechar la mayoría de años en el norte. Es obvio que las islas canarias es un caso completamente diferente y en el sur peninsular se rigen por otros estándares, sin embargo, también ellos deben tener mucho cuidado con el riesgo de heladas y las altas humedades repentinas.

Una planta sometida a temperaturas inferiores a 0ºC durante largos periodos de tiempo puede morir fácilmente. La humedad es otro de los principales problemas otoñales: el rocío, las pequeñas lluvias que dejan agua acumulada entre las hojas o las flores y la condensación por evaporación (lluvias intercaladas con momentos soleados donde aún pueden alcanzarse altas temperaturas) son riesgos muy a tener en cuenta.

Por lo tanto, un cultivador despierto, que valora el trabajo que lleva realizando durante los últimos meses, debe estar muy pendiente de dos cosas: la predicción climática y el estado de floración de los cogollos.

Si nos referimos al aparente estado de la flor, del cogollo, las indicaciones son similares a la cosecha en interior. La experiencia nos dice que debemos dejar a un lado la creencia popular de que los pistilos pueden decirnos si la planta está preparada para ser cosechada. Continúan siendo los tricomas los que nos hablan sobre el estado de maduración. Los pistilos pueden oxidarse, al igual que en interior, por diversos factores que nada tienen que ver con la maduración. Sin embargo, en exterior, luchamos con la complicación de que varios factores climáticos también pueden darnos una visión equivocada de dichos tricomas. Lo mejor es juzgar el estado de las plantas fundamentándonos en tres factores ordenados por importancia:

  1. Los tricomas observados mediante una lupa de, al menos, 20x. Debiéramos apreciar una completa formación en forma de “Chupa Chups” y un color ámbar en, al menos, un 50% de ellos. Esto nos indica que cortaremos en un momento óptimo, a caballo entre la estimulación y la relajación. Podemos cortar antes o después si nos decantamos por una de estas características.
  2. Las fechas indicadas por los proveedores de semillas que, aunque no siempre son correctas, nos aproximan los periodos de maduración de sus cruces.
  3. Y, aunque suene poco profesional, vuestro ojo como cultivadores. Observad la planta, desde el comienzo de la floración hasta el momento que debéis decidir si cortarla o no. Habrá diversos factores que os indicarán que es un buen momento, desde el aspecto, mediante una inspección minuciosa, hasta la formación y crecimiento de la flor. Con el paso del tiempo, seréis mucho más capaces de mesurar estas circunstancias.
  4. Es muy recomendable retirar todas las hojas grandes sin resina cortándolas desde su unión con el tallo principal. Si dejamos el peciolo, el tallo de la hoja, este puede producir moho por la humedad que desprende. Algunas personas, debido a sus circunstancias de secado, dejan las hojas grandes para que protejan las flores de posibles agresiones, sin embargo, no es lo más aconsejable, pues prolongaremos el tiempo de secado y el riesgo de que aparezcan problemas.
  5. Las hojas que sobresalen de las flores, que sí tienen resina, debieran recortarse para que la flor gane en calidad y sabor. Sin embargo, estas hojas no tienen por qué desecharse. Los tricomas que contienen puede consumirse de diversas formas. Desde las que menos los aprovechan, como las infusiones con leche o el alcohol de cannabis, hasta la congelación para la posterior extracción de hachís, métodos que aprovechan la práctica totalidad de los tricomas que contienen estas hojas.
  6. Una vez quitadas las hojas grandes y manicurados los cogollos, debemos colgar las ramas o plantas, dependiendo de la elección. No es completamente necesario colgarlas boca a bajo, esto no mejorará la calidad de la flor, sin embargo, sí mejorará el aspecto, las volverá más compactas y manejables y ayudará, ligeramente, al secado y a la prevención de contratiempos.
  7. Lo ideal es llevar a cabo en secado en un emplazamiento oscuro y ventilado. No debemos dejar que la luz llegue a nuestras plantas de forma prolongada aunque sí debemos comprobar que el secado transcurre de forma adecuada, a poder ser, varias veces cada jornada, al menos durante los primeros días de secado. La temperatura nunca debiera superar los 26ºC pues se degradaría la calidad por volatilización. Debemos evitar los golpes y las fricciones innecesarias y, no menos importante, la humedad.
  8. Si colgamos las plantas de una sola pieza ya tendrán un espacio adecuado entre ramas proveniente del crecimiento, de su forma natural de estructurarse. Sin embargo, si cortamos las ramas individualmente, a la hora de colgarlas, tiene que haber una separación entre ellas. No es necesario que haya una separación excesiva pero las ramas nunca deben tocarse. Este puede ser otro motivo de aparición de moho.
  9. Recuerda que si estamos hablando de cantidades medianas o grandes, agradecerás colocar una malla o un cristal debajo del lugar de manicurado. Se desprenderán gran cantidad de tricomas que podrás fumar inmediatamente después de este proceso, como recompensa, o podrás prensar en forma de hachís para conservarlo. Lo mismo podremos aplicarlo a los restos de resina en manos y tijeras.
  10. A menudo los cultivadores son en extremo optimistas y calculan tiempos de manicurado muy inferiores a los reales. Manicurar es un proceso lento y delicado y es mejor tomarse tiempo. Si realizamos bien esta tarea lo agradeceremos cuando consumamos las flores.
  11. De forma orientativa, ya que no nos encontramos en un interior donde es mucho más controlable, debiéramos mantener la temperatura sobre los 22ºC y la humedad entorno al 50% para que las plantas se secaran en unas condiciones óptimas.
  12. El tiempo aproximado de secado en estas condiciones depende del tamaño del cogollo pero suele ser de entre 6 y 12 días. Cumplir con estos periodos demostrarían que estamos realizando un buen secado.
  13. El curado sirve para eliminar la humedad de nuestras flores que ya no se hace perceptible. Esto permitirá aumentar considerablemente la potencia pues todo el THC que contienen estos cogollos se vuelve psicoactivo. También nos permitirá almacenar las flores durante bastante tiempo sin riesgo de que aparezca moho y manteniendo toda su calidad. Afectará, asimismo, considerablemente al sabor pues la clorofila terminará por degradarse por completo dejando un sabor muy suave y puro. La combustión será uniforme y los efectos mucho más potentes y placenteros que en los primeros estadios después del secado.
  14. 2.Lo ideal es cortar las ramas en partes de unos 35 cm y meterlas en envases de vidrio herméticos. Si fueran opacos serían perfectos, para evitar el contacto con la luz y la degradación que esto implica con el tiempo. En el caso Holandés, suelen despacharnos con flores guardadas en envases de plástico, sin embargo, muchos de estos envases están hechos específicamente para este uso y no son como los envases, o tupperwares, que solemos adquirir en España. Estos envases, con el tiempo, pueden darle un sabor indeseable a nuestros cogollos, cosa que no pasa con el vidrio.
  15. Introduce dentro de los envases los cogollos y ciérralos. Durante los primeros días debes abrir muchas veces los envases y comprobar el estado de los cogollos. Al cerrar el envase creamos un microclima y provocamos que la humedad pase del interior a la totalidad del cogollo. Si abrimos la tapa varias veces al día, durante unos diez minutos, provocaremos que esa humedad salga y volveremos a cerrar para continuar el proceso. Según pasen los días podremos ir disminuyendo el número de aperturas.
  16. Hay quien dice que es suficiente realizar este proceso durante, como máximo, dos semanas, pero muchas personas discrepan. Cada región es diferente y las plantas responderán de forma diferente dependiendo de la humedad ambiental y otras circunstancias por lo que lo más importante es fijarse en las flores. Cuando el tallo se rompa fácilmente al doblarse y las flores no muestren ningún indicio apreciable de humedad, puede ser un buen momento para envasar al vacío estos cogollos o, simplemente, para mantener nuestros envases de vidrio constantemente cerrados. Eso sí, no olvidéis abrir de cuando en cuando los envases, comprobando que no existe ningún olor extraño, que puede ser indicativo de la aparición de moho.

Lo cierto, por desgracia, es que estamos mucho más sujetos al clima que a cualquier tipo de observación de la planta. Aunque durante los últimos años hemos tenido veranos tardíos y calurosos, incluso, hasta noviembre, siempre se escapan días fríos y lluvias ocasionales. Si podemos luchar contra estos factores, bien proporcionando un “medio invernadero” o protegiendo a nuestras plantas del frío excesivo y la lluvia, podremos mantenerlas más tiempo floreciendo pero, siempre, con los riesgos que esto conlleva.

Por lo tanto, la mayoría de las veces es más adecuado decantarse por genotipos tempranos o cortar un poco antes de lo debido para salvar una cosecha mejorable pero, aún así, abundante y de calidad.

Una vez decidido el momento de la cosecha se recomienda que sea a primera hora de la mañana si la realizáis en un lugar privado y seguro. Es obvio que si se trata de un cultivo de guerrilla, la primera hora de la mañana no es el mejor momento para cosechar. Se ha comprobado, científicamente, que durante las primeras horas de sol, las plantas muestran su punto álgido de contenido de THC, sin ser excesivas las diferencias con otros momentos del día.

En exterior, partiendo de una gran cantidad de tierra bien abonada y con los suplementos que la mayoría de nosotros utilizamos, debemos dejar de abonar con cualquiera de ellos unas dos semanas antes de nuestra predicción aproximada de cosecha. Hay quien también utiliza productos de limpieza en exterior, aunque no es tan común, pues las plantas suelen tener menor riesgo de acumulación de residuos, pues no están confinadas en una maceta. Aún así es preferible no fertilizar durante los últimos días para evitar sabores desagradables, persiguiendo el sabor más puro posible.

En relación a las forma de corte y manicurado, como siempre cuando tratamos con seres vivos, existen varias teorías, sin embargo, principalmente dependerá del tamaño de la planta, del espacio que dispongamos para el secado y de la cantidad de flor cosechada. Si disponemos de un espacio amplio o muy amplio no tendremos problemas, podremos manicurar las plantas enteras y colgarlas. Si la cantidad es muy grande dará igual el tamaño que tengamos, será más práctico dividirlas en ramas y manicurarlas una a una para luego colgarlas.

Cada uno debe mesurar sus circunstancias particulares, sin embargo, sí hay ciertos detalles generales que debemos tener en cuenta:

Recordad que estos son consejos generales. Por ejemplo, existen muchas otras formas de secado y multitud de instrumentos que podéis utilizar para economizar espacio y agilizar el proceso (“secaderos”). Lo mismo pasa con el manicurado, para aquellos que tengan cantidades grandes o muy grandes de flor, quizás le sea conveniente adquirir una máquina de manicurado.

Suele recomendarse, también, evitar el plástico y utilizar el papel o el cartón; utilizar extractores y ventiladores (estos últimos nunca orientados directamente hacia las flores en proceso de secado) y si utilizas mallas de secado, para evitar problemas de humedad, es mejor colgar los cogollos durante un par de días antes de pasarlos a las mismas.

Por último os daremos unos generales consejos de curado y conservación. A partir del quinto día después de la cosecha debemos apretar, suavemente, nuestros cogollos con los dedos índice y pulgar. Si notamos que nuestras flores crujen y están, aparentemente secas, es momento de comenzar con el curado. En el caso de grandes flores, siempre es recomendable utilizar un utensilio fino y puntiagudo para abrir levemente los cogollos y comprobar como se encuentran en las partes más cercanas al tallo. Si notamos una excesiva humedad, podemos dejarlos uno o dos días más en el emplazamiento de secado.

Una vez hayamos decidido comenzar el curado, debemos tener en cuenta y seguir estos consejos generales:

Hasta aquí, una aproximación básica al proceso. No olvidéis que llega un momento en el que la marihuana pierde calidad, si mantenéis la hierba en botes de vidrio hermético, este momento llega entorno al año. Por eso, es mejor que os la fuméis, que la compartáis o que la envaséis al vacío para que pueda mantener sus propiedades.