La psilocibina que está presente en los hongos alucinógenos y la MDMA en el éxtasis, serán reconocidos como parte de los medicamentos aprobados por la Administración de Productos Terapéuticos (TGA por sus siglas en inglés). Sin embargo, esto no significa que los productos con tales compuestos estarán disponibles para toda la población.

Según investigaciones académicas, el 45 por ciento de los australianos podría sufrir algún tipo de enfermedad grave de salud mental en su vida y en la actualidad el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes. La utilización de sustancias psicodélicas en complemento de psicoterapia, contribuiría en la mejora de depresiones, estrés postraumático y adicciones. Más detalles de esta iniciativa, en la siguiente nota.

Productos que deben ser aprobados por la autoridad

A partir del 1 de julio de 2023 Australia se convertirá en el primer país del mundo en permitir el uso de componentes psicodélicos en medicinas para personas con ciertas condiciones de salud mental. Esto podría parecer algo sorprendente para quienes lean esta decisión desde la realidad chilena, sin embargo lo cierto es que para los investigadores en el tema también fue una determinación que no se esperaban.

La psilocibina está compuesta en los hongos alucinógenos y la MDMA o metilendioximetanfetamina -conocido simplemente como éxtasis- serán reconocidos como parte de los medicamentos aprobados por la Administración de Productos Terapéuticos (TGA por sus siglas en inglés). Esto lleva a preguntarse, ¿los productos con tales compuestos estarán disponibles para toda la población?.

No. Su acceso y uso será controlado mediante la prescripción de un psiquiatra sólo cuando sea necesario, es decir, cuando se esté frente a pacientes con enfermedades mentales resistentes. Una nota en The Sydney Morning Herald explica que para el caso del MDMA se usará en el tratamiento de estrés postraumático, mientras que la psilocibina en depresiones con resistencia a los fármacos.

Más aún, advierte que para todos los demás usos, tales sustancias serán consideradas prohibidas. En consecuencia, solo a través de las decisiones de psiquiatras con experiencia en el tratamiento de pacientes con enfermedades graves, se estará en plena posibilidad de diagnosticar y prescribir. Pero, también los psiquiatrás tendrán que ser autorizados por la TGA para impulsar este tipo de tratamientos, señala la nota.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos para que esta decisión se haga realidad en julio de 2023, es que la TGA evalúe los primeros productos con compuestos psicodélicos. Hasta el momento esto no se ha concretado y es una condición necesaria para su aprobación y, en consecuencia, puedan ser legalmente suministrados.

El reconocimiento de lo psicodélico en medicina

La aprobación de usar medicamentos con compuestos psicodélicos tiene sustento en evidencia científica reciente. Un artículo elaborado por Martin Williams y Melissa Warner, y publicado en marzo de 2019 en Australian Science, señala que son varias las investigaciones que demuestran la efectividad de este tipo de tratamientos para los trastornos de salud mental.

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La publicación explica además que el 45 por ciento de los australianos podría sufrir algún tipo de enfermedad grave de salud mental en su vida. De hecho, sostienen que el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes de ese país. Por si esto fuera poco, las enfermedades mentales podrían convertirse en la principal causa de discapacidad y enfermedad en todo el mundo, por lo que se requiere de una mayor conciencia sobre esta realidad y, por lo tanto, es necesaria la educación. Asimismo, se hace crucial la posibilidad de contar con mejores soluciones terapéuticas para aliviar el sufrimiento de muchas personas.

Para poner en perspectiva esta situación, explican que los seres humanos tenemos 100 mil millones de conexiones neuronales que forman un “tapiz neuronal” configurado por la experiencia y la auto-narración. De tal manera, los caminos neuronales se activan por pensamientos o comportamientos repetitivos, que muchas veces se convierten en patrones rígidos, sobre todo cuando hay traumas tempranos.

En consecuencia, el artículo asevera que la aplicación de psicodélicos pero en un contexto de psicoterapia, contribuyen en la reducción de tendencias suicidas. De igual forma, pueden aliviar la llamada ansiedad del final de la vida y ofrecer caminos para salir de la depresión y las adicciones. Lo interesante de este planteamiento de Williams y Warner es que tal recuperación se lograría solo con una dosis o dos, a los sumo. A diferencia de la farmacoterapia tradicional que en muchos casos requiere ser administrada durante períodos prolongados.

En la misma línea, artículo de Ben Sessa publicado en 2015 en la revista The Lancet Psychiatry señala que las drogas psicodélicas basadas en LSD y psilocibina son fisiológicamente seguras, tienen un riesgo bajo de dependencia y pueden ser complementos confiables en la psicoterapia orientada a pacientes con trastornos severos. Coincide con los autores anteriores en que esta efectividad se logra cuando se utilizan en dosis terapéuticas y en condiciones controladas.

De tal manera, la pertinencia de los psicodélicos se justificaría por su condición rehabilitadora. “Los trastornos de ansiedad son particularmente susceptibles a la terapia psicodélica porque las drogas permiten que el paciente reviva recuerdos dolorosos que de otro modo bloquean el progreso con las terapias psicológicas tradicionales”. De tal manera, la forma de abordar los recuerdos no ha tenido efectos secundarios que sean abrumadoramente negativos.

Una mirada de las psicodélicas desde la realidad chilena

Para Renato Gazmuri Stein, académico de la Universidad Diego Portales (UDP) y doctor en Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, coincide en que existe abundante y actualizada evidencia científica sobre el uso de psicodélivos. “Hay mucha producción académica durante las décadas del sesenta y setenta, pero cuando comenzó la guerra contra las drogas eso significó no sólo la prohibición en el uso de las sustancias, sino también de la investigación. En Europa estos análisis nunca se detuvieron, aunque quedaron en un lugar discreto pero en Estados Unidos sí se frenaron por muchos años. En los años noventa, el camino lo retomó la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos (MAPS) con investigaciones para el uso del MDMA para el tratamiento del estrés postraumático”, comentó.

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El desarrollo actual -agrega Gazmuri- se da en un contexto donde los tratamientos tradicionales no han sido efectivos. “Estamos en un momento cultural y político distinto, ahora el tema ha vuelto muy fuerte porque permite trabajar ciertas dolencias u otros problemas de salud mental en que la psicopatología se ha mostrado débil. Cae como en un punto ciego donde no ha podido ser eficiente. Es decir, hay mucha conciencia en que el uso de los antipsicóticos y antidepresivos, si bien apagan síntomas, tienen efectos a largo plazo muy complicados y son ineficientes para tratar esas psicopatologías de base. Entonces, son problemas que la medicina más tradicional no tiene mucho que ofrecer”, sostuvo.

Por último, en cuanto al hecho de que este tipo de iniciativas comience en el caso australiano solo a través de las terapias llevadas adelante por psiquiatras previamente autorizados, reconoció que es un buen punto de partida. “Como primer camino es muy bueno, porque el uso dentro de la terapia psiquiátrica de estas sustancias es urgente. Efectivamente pueden ser una tremenda herramienta terapéutica para problemas que se enredan en lo que la psiquiatría convencional tiene muy poca respuesta”, sentenció.

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.