OTT Y LA ENCICLOPEDIA ENTEÓGENA

por Nina Slick

Jonathan Ott necesita poca presentación. Los recién llegados han de saber que sus obras son de lectura obligada y satisfactoria en el campo de los enteógenos. Educado siguiendo la estela de otros grandes, su afán científico y sintetizador, unido a su preocupación antropológica, lo han convertido en un completo renovador del género de la literatura psiconáutica.

El Pharmacotheon (1993) es la obra a la que nos dedicamos aquí y, para presentarlo, no hay nada mejor que remitirnos a las palabras del propio autor: “Mi propósito al escribir esta obra fue doble. Por una lado escribir un libro de referencia útil para el especialista, que enumerase las fuentes bibliográficas de la literatura histórica, antropológica, botánica, química y farmacológica, y tratase al mismo tiempo el tema en un contexto general etnobotánico más amplio”[1].

Schultes, Wasson, Hoffmann y Ott

Jonathan Ott nació en 1949 en Conneticut. El Dr. Josep Mª Fericgla en el prólogo que escribió para su traducción al español del Pharmacoteon, lo describe como “un típico hijo norteamericano self made man de los años 1960”[2], es decir, todo un hombre hecho a sí mismo, una idea muy americana y que transmite bien su respeto por la superación mediante el trabajo propio y el emprendimiento en una sociedad mercantilista. Fericgla lo halaga por haber mantenido sus “sólidos principios éticos” y su “rigor científico”[3] en un ambiente poco favorable.

En un momento histórico tan controvertido y tan apasionante a la vez como el de la guerra de Vietnam y el movimiento antibelicista de los hippies en EE. UU., Ott se negaba a alistarse como soldado. Este hecho lo condujo a contactar con espacios sociales más marginales e incluso criminalizados. Sin embargo, allí, como explica el doctor Fericgla, “conoció los efectos estáticos de los enteógenos (…) y fue este buen uso de los mal llamados alucinógenos, especialmente LSD, lo que le permitió vivir una espiritualidad actualizada, le salvó de llevar (…) una vida marginal, y le despertó el interés vocacional al que está consagrando su vida”[4].

Estudió en Washington, química orgánica de productos naturales en la universidad y acabó, gracias a sus experiencias previas y las relaciones que trabó allí, encaminando su trayectoria profesional hacia el mundo de los enteógenos. La universidad lo acercó a Richard Evan Schultes, que ya era un consagrado investigador en etnobotánica. Lo conoció cuando asistió a una de sus conferencias y se decidió a presentarse al final de la misma. Ahí mismo, Schultes lo invitó a visitar su biblioteca especializada en Harvard.

Ott, ni corto ni perezoso, aceptó la invitación y cuando fue a verlo entabló otra relación de vital importancia para su futuro, pues Schultes lo puso en contacto con Robert Gordon Wasson, que se convertiría en su maestro.

R. G. Wasson, por entonces, ya era todo un experto conocido por sus investigaciones durante los años 1950 sobre la Amanita muscaria, sus propiedades y usos. Para comprender la relevancia de su figura basta con referir las palabras que le dedica Terence McKenna en su libro The sacred mushroom seeker, cuando lo describe como “una figura legendaria en el campo de la etnobotánica” ya que los escritos derivados de sus estudios con la mítica curandera María Sabina en la década de 1950, habían adquirido una “profunda influencia más allá del mundo académico” y habían conformado la base de “la revolución social de la siguiente década”[5] en materia de psicodélicos.

Con estos datos podemos atisbar la relevancia que tendrían ambas figuras en la vida de Ott, que no tardó en abandonar sus estudios al hacerse consciente de los límites que la universidad imponía en la materia que le interesaba. Así, se decidió y tuvo la oportunidad de convertirse en aprendiz de Gordon Wasson, así como de Schultes y Albert Hoffmann.

Poco más tarde, publicó algunos títulos que precedieron al Pharmacotheon, entre los que destaca Hallucinogenic plants of North America, todos ellos escrupulosamente cuidados en contenido y forma, y bien vendidos. De hecho, él mismo se dio a editar sus obras, preocupado de que el producto final mantuviera la calidad que perseguía.

Fericgla, por ejemplo, lo halaga en este sentido cuando dice: “tres elementos importantes y permanentes lo definen como un científico de corte completo: el afán recopilatorio […], su implicación y compromiso personal como investigador (en sus obras siempre aparece él mismo en primera persona auto-experimentando con las substancias y principios activos, con nuevas metodologías de trabajo, etc.) y su espíritu creativo”[6].

Libro botánico antiguo abierto con una ilustración detallada de una planta de cannabis

Sin duda, Ott es todo un científico investigador, de esos que ponen todos sus medios, incluso su persona, al servicio de la experimentación, obteniendo como resultado conclusiones compiladas en verdaderas joyas de literatura psiconáutica, por estar cuidadas con el perfeccionismo y preciosismo de un alquimista.

Pharmacotheon

Según el propio Ott cuenta, un día se percató de la existencia de un agujero en su biblioteca personal. Ese agujero era el hueco que debía llenar un libro que condensara el saber referente a las plantas enteógenas. Debió pensar que como no existía, había que inventarlo, por lo que decidió afanarse durante dos intensos años en escribir un volumen que compilara la información existente en esta materia y pudiera llenar el vacío en su estantería.

El volumen que redactó, bajo un impulso unificador y sintetizador, compendiaba el saber disperso en diversidad de artículos especializados de distintas materias (farmacología, química, botánica, historia y antropología). Se publicó con el nombre de Pharmacotheon y, aunque no ha llegado a ser un tomo enciclopédico tan completo como puede ser el del también conocido Christian Räsch, sí que es un título de referencia en cualquier consulta e imprescindible en toda biblioteca psiconáutica.

El subtítulo añadido Drogas enteogénicas: sus fuentes vegetales y su historia ya nos da un pista muy concreta del tipo de información que aúna, tanto de corte más científico, con apuntes de pura botánica, como con una perspectiva más histórica e incluso antropológica, al referenciar los usos de las plantas o incluso temas como la prohibición de las mismas. Además, es obvio el detallismo de su estudio, apoyado en una vasta bibliografía que ha sido raramente igualada por otros autores.

Quizás de todas las influencias de que se alimenta Ott, sea la de Alexander (Sasha) Shulgin la más relevante para escribir el Pharmacotheon. En el Proemio a Feniletilaminas que he conocido y amado, que él mismo redactó y que sirve de presentación de la obra de Shulgin, reconoce su deuda con el trabajo de éste, al expresar: “así que debo a PIHKAL y a la pareja de Shulgin el ímpetu que me llevó a materializar el Pharmacotheon, y les estaré eternamente agradecido”[7].

Con sus palabras, Ott no sólo reconoce la influencia científica y sociológica de la obra, sino que admira la metodología de Shulgin (basada en su propia experimentación), su saber enciclopédico, su capacidad para abocetar las rutas de síntesis de más de 197 compuestos y sus conocimientos botánicos. Sin duda, su modelo científico fue una inspiración decisiva en Ott para abordar el Pharmacotheon.

Publicidad de Metrop

La relación entre ambos ya contaba con más de quince años de vida cuando en 1991 Shulgin sacó a la luz PIHKAL. Ott había, según escribe, visitado el “laboratorio campestre” de Sasha y cuenta también que le provocó una terrible crisis existencial conocer sus planes, pues le hizo consciente de su deber político como escritor. De hecho, admite: “en mi racional ansiedad por salvar el pescuezo de la histeria política en torno a las «drogas», era innegable que ¡me había autocensurado!”[8].

Quizás, de todas, sea PIHKAL el precedente más notable del Pharmacotheon.

Además, Ott cuenta con un gran padrino para introducir su libro: Albert Hoffmann fue el encargado de prologar este Pharmacotheon. La obra está desglosada por sustancias que van, desde la LSD, el DMT o la psilocibina hasta la ibogaína o la salvinorina, pasando por la nicotina o el THC, y todo ello con un proemio bien extenso, de más de sesenta páginas en que trata diversos temas relacionados con los usos de dichas sustancias.

Entre otras cosas, destacamos asimismo la importancia que en la obra de Ott adquiere el lenguaje. Él aboga por una depuración del mismo, anulando connotaciones que limitan la perspectiva que tenemos sobre las sustancias psicoactivas, mal conocidas popularmente con términos como “intoxicantes” o “narcóticas”. El uso de conceptos como “embriagante” se proponen como alternativa para eliminar el estigma que pesa sobre ellas.

Tetrahidrocannabinoles y especies del género Cannabis

Aunque el Pharmacotheon da para mucho más de lo que éste espacio nos permite y que son muchas las cosas que se quedan en el tintero, hemos de profundizar un tanto en el cannabis y en el THC, tema que nos compete concretamente en esta sección de literatura cannábica.

No es el apartado dedicado a nuestra planta amiga el más extenso en el Pharmacotheon, pero sí hay que admitirle a su autor, de nuevo, el mérito de haber condensado en su análisis aquellos aspectos importantes referentes a ella, así como haber realizado un barrido exhaustivo que arroja luz sobre el estado de la cuestión científica en materia cannábica. Como puede observarse en el texto, Ott tiene un vasto conocimiento de la bibliografía existente en sus fechas relativa a la marihuana, y su lectura nos remite constantemente a los títulos y autores que hemos de revisionar si queremos indagar más en los aspectos que comenta. Nuevamente, los nombres de Schultes y Hoffmann se destacan por haber elaborado estudios de relevancia, y aparecen repetidos junto a otros como Mechoulam.

Primer plano de un hombre fumando un cigarrillo artesanal mientras exhala una nube de humo

En el capítulo de Tetrahidrocannabinoles y especies del género Cannabis, Ott se preocupa por hacernos comprender los principios básicos de química orgánica que rigen el funcionamiento de la planta, sus componentes principales y la información que tenemos al respecto de los efectos que causan para uso humano.

Respecto a la cuestión más puramente científica, uno de los frentes a que dedica más palabras es a la discusión entre autores para definir si existen uno o más géneros de la planta de cannabis. Aunque este tema goza de mayor consenso hoy día, sí es interesante apuntar que en el momento en que Ott publica su obra, éste era un debate candente en el que había que comprender algunos intereses secundarios. Ott cuenta que algunos de aquellos científicos de la botánica que sostenían el concepto monotípico del género de la planta, como es el caso de Small, argumentaban su postura reconociendo un papel social a su labor taxonómica y advirtiendo del peligro de admitir la existencia de varias especies de cannabis que, según él, tendría como consecuencia “minar la rigidez de las leyes antimarihuana”[9].

Por otra parte, además de explorar la vertiente científica, Ott dedica su análisis a lo histórico, repasando los usos que el ser humano ha hecho del cannabis. Para ello, rastrea esta relación ancestral y data sus orígenes hace más de 6000 años: “La historia del Cannabis es larga y compleja (…). Los tejidos hechos de fibras de Cannabis (cáñamo) tienen en la China una antigüedad de 6000 años (…). En el herbario Pen Tsao Ching ya se hace una clara mención de las propiedades psicotrópicas del Cannabis. Este herbario fue compilado en el siglo primero de nuestra era pero se ha atribuido de forma tradicional a un legendario emperador que vivió alrededor del año 2700 a. C.”[10].

Silueta de una persona de perfil exhalando una densa nube de humo sobre un fondo oscuro

Esta historia de los usos del cannabis comienza en Asia y toca a China, India, Tailandia o Nepal, mientras que en Europa se hallan los inicios documentados en la literatura de Heródoto, allá por el siglo V a. C. Según el historiador griego, los Escitas lo arrojaban sobre piedras calientes en sus saunas e inhalaban sus embriagantes vapores.

Discórides y Galeno, Moreau y sus investigaciones con Le Club des Hachichins, Charles Baudelaire y sus Paraísos artificiales, Théophile Gautier, o los reconocidos de la tratadística cannábica Bayard Taylor y Hugh Ludlow, entre otros, completan esta línea cronológica de los usos en Europa, que Ott completa con alusiones al mundo árabe o africano.

Para rematar el capítulo, no podía dejar de recordar la “Era psicodélica”, el movimiento Beat y los años sesenta americanos y el empuje tan definitivo que dieron al consumo de la sustancia en una sociedad que ha marcado y sigue marcando el ritmo al que avanza el mundo occidental. No obstante, Ott aprovecha la tesitura para explicar el modo en que el cannabis ha sido usado para criminalizar en su país el consumo general de toda sustancia ilegal. Lo resume muy bien al decir: “la marihuana se ha convertido en símbolo y epítome del azote que constituyen las «drogas peligrosas», mientras que los antes temidos enteógenos como la LSD o la mescalina han sido prácticamente olvidados”[11].

Unos años han pasado. La realidad americana hoy día parece ser otra, pues se han dado algunos pasos. Los tiempos han cambiado un tanto para el cannabis, especialmente en el país de Ott. Sin embargo, hay cuentos tan antiguos y a la vez tan presentes y aún vigentes que parece difícil poder huir de ellos. Por eso, elaborar relatos objetivos como la lectura que os recomendamos (Pharmacotheon), puede ayudarnos a verlo todo con un poco más de perspectiva.

REFERENCIAS

  1. Ott, J. (1996). Pharmacotheon: drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia. Madrid: La Liebre de Marzo.
  2. Ibídem.
  3. Ibídem.
  4. Ibídem.
  5. McKenna, T. (1990). The Sacred Mushroom Seeker: Tributes to R. Gordon Wasson. Portland: Dioscorides Press.
  6. Ott, J. (1996). Pharmacotheon: drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia. Madrid: La Liebre de Marzo.
  7. Ibídem.
  8. Ibídem.
  9. Ott, J. (1996). Pharmacotheon: drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia. Madrid: La Liebre de Marzo.
  10. Ibídem.
  11. Ibídem.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Pharmacotheon?

Es una obra de referencia de Jonathan Ott sobre drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia, publicada originalmente en 1993.

¿Qué disciplinas reúne Pharmacotheon?

Compila bibliografía e información histórica, antropológica, botánica, química y farmacológica dentro de un contexto etnobotánico.

¿Qué aborda Jonathan Ott sobre el cannabis?

Examina sus componentes, los efectos conocidos entonces, el debate taxonómico, sus usos históricos y su papel en la criminalización de sustancias.

Acerca del autor

logo cannabis magazine cuadrado
Equipo editorial en Cannabis Magazine

Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.

Spannabis Bilbao 2027