La psilocibina ya no está sola en el centro del debate científico

Durante años, la psilocibina ha sido presentada como la gran responsable de los efectos de los llamados hongos mágicos. Era la molécula estrella, la más estudiada, la que centraba los ensayos clínicos y la que parecía explicar por sí sola el potencial terapéutico de estas setas frente a trastornos como la depresión o la ansiedad.

Pero un nuevo estudio publicado en Scientific Reports introduce una idea mucho más compleja y, al mismo tiempo, más realista: los efectos de los hongos productores de psilocibina podrían no depender únicamente de esa sustancia. Según los investigadores, varios compuestos naturales presentes en estos hongos actuarían de forma simultánea sobre el cerebro, generando una respuesta biológica distinta a la que produce la psilocibina sintética aislada.

La conclusión no es menor. Cambia el foco. Ya no se trata solo de una molécula, sino de una red de interacciones químicas.

Qué ha descubierto exactamente el estudio

Los autores utilizaron herramientas de modelado computacional para analizar quince compuestos bioactivos identificados en hongos productores de psilocibina. Su objetivo era averiguar cuáles podían llegar al cerebro, con qué proteínas podían interactuar y qué efecto conjunto podían tener sobre sistemas clave del organismo.

El análisis predijo que ocho de esos compuestos serían capaces de atravesar la barrera hematoencefálica. Entre ellos estaban la psilocina, que es la forma activa derivada de la psilocibina, y otros compuestos menos conocidos como harmane, harmol y varios derivados triptamínicos.

Después, los investigadores identificaron 44 proteínas cerebrales potencialmente implicadas en esa interacción. Muchas de ellas están relacionadas con los sistemas de serotonina y dopamina, dos circuitos esenciales para regular el estado de ánimo, la percepción, la motivación y la cognición.

Petri dish on brains can

La gran sorpresa fue que la psilocibina quizá no sea lo más potente

Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo es que la psilocibina, o más exactamente su metabolito activo principal, podría no ser el compuesto con mayor afinidad biológica dentro del conjunto.

Los modelos sugieren que una molécula llamada 4-hidroxi-N,N,N-trimetiltriptamina, derivada de la aeruginascina, podría unirse a ciertos receptores de serotonina incluso con más fuerza que la propia psilocina.

Eso no significa que el debate esté resuelto, pero sí obliga a mirar con más atención a los llamados compuestos menores, que hasta ahora habían quedado en un segundo plano en buena parte de la investigación clínica.

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Qué es el efecto séquito y por qué importa

El estudio apunta a un posible efecto séquito, una expresión utilizada para describir situaciones en las que varios compuestos naturales actúan de manera sinérgica. En otras palabras, el efecto final no sería la simple suma de las partes, sino una respuesta diferente y potencialmente más intensa por la interacción entre ellas.

En este caso, algunos compuestos presentes en los hongos no solo activarían receptores vinculados a la experiencia psicodélica. También podrían bloquear enzimas encargadas de degradar neurotransmisores como la serotonina.

Ahí entran en juego las beta-carbolinas, entre ellas harmane, harmol y harmaline. Según los modelos del estudio, estas sustancias podrían inhibir la monoamino oxidasa A, una enzima que ayuda a descomponer serotonina y otros compuestos activos. Si esa degradación se frena, el efecto de la psilocina y de otras moléculas podría prolongarse o intensificarse.

Por qué los hongos enteros podrían actuar distinto que la psilocibina sintética

Esta es una de las claves de la investigación. Muchos ensayos clínicos modernos utilizan psilocibina sintética por razones de control farmacológico, dosificación y seguridad. Pero el estudio sugiere que un extracto natural de hongos podría producir efectos diferentes porque contiene más compuestos activos además de la psilocibina.

Eso ayudaría a explicar por qué algunas personas describen experiencias distintas cuando consumen extractos completos frente a formulaciones sintéticas puras.

Ahora bien, los propios autores insisten en que diferente no significa necesariamente mejor ni más seguro. Algunos de los receptores implicados en el estudio también participan en funciones cardiovasculares y en la regulación de la presión arterial. Por eso, cualquier posible aplicación clínica debe evaluarse con rigor.

Biohacking and brain development with magic mushrooms.

Qué limitaciones tiene esta investigación

Conviene no exagerar el alcance del hallazgo. El estudio no se realizó en humanos ni en animales. Todo el trabajo se basó en simulaciones computacionales, bases de datos previas y modelos de interacción molecular.

Eso quiere decir que los resultados muestran mecanismos plausibles, pero no prueban todavía efectos biológicos definitivos en condiciones reales.

Además, la composición química de los hongos puede variar mucho según la especie, la cepa, la fase de crecimiento y las condiciones ambientales. Por tanto, no todos los hongos productores de psilocibina tendrían necesariamente el mismo perfil ni el mismo potencial de interacción.

Qué puede cambiar en la investigación sobre salud mental

El interés por los psicodélicos en psiquiatría crece porque existe una necesidad evidente de nuevas herramientas terapéuticas frente a trastornos como la depresión resistente, la ansiedad grave o ciertos cuadros asociados al trauma.

Este estudio abre una vía importante: quizá no baste con estudiar la psilocibina aislada. Tal vez haya que entender el ecosistema químico completo de los hongos para saber qué parte del efecto terapéutico depende de una sola molécula y qué parte nace de la combinación entre varias.

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Los investigadores planean seguir esta línea utilizando organoides cerebrales, pequeños modelos de tejido cerebral cultivados en laboratorio, para comparar el impacto de la psilocina sintética frente a extractos completos de hongos sobre la expresión genética.

Lo que deja esta investigación

La ciencia suele avanzar así, desmontando simplificaciones. Durante años pensamos que el relato de los hongos alucinógenos podía resumirse en una única sustancia. Hoy empezamos a sospechar que la realidad es bastante más compleja.

Y quizá también más interesante.

Porque si se confirma que varios compuestos trabajan a la vez sobre el cerebro, entonces el futuro terapéutico de estos hongos no dependerá solo de la psilocibina. Dependerá de entender toda la conversación química que ocurre en su interior.

Preguntas frecuentes

¿La psilocibina es el compuesto más importante de los hongos alucinógenos

No necesariamente. Este estudio sugiere que otros compuestos presentes en los hongos también podrían tener una actividad relevante en el cerebro.

¿Qué significa efecto séquito en los hongos con psilocibina

Significa que varias moléculas naturales podrían actuar juntas y generar un efecto distinto o mayor que el de cada una por separado.

¿Los hongos naturales son más potentes que la psilocibina sintética

El estudio plantea esa posibilidad a nivel teórico, pero no lo demuestra en humanos ni permite sacar conclusiones clínicas firmes.

¿Se ha probado en personas

No. La investigación se basa en simulaciones computacionales y necesita validación experimental.

El estudio, titulado «La farmacología de redes y la simulación molecular revelan los mecanismos del efecto séquito de los hongos productores de psilocibina en el cerebro», fue firmado por Zurika Murray, Angélique Lewies, Johannes Frederik Wentzel, Marietjie Schutte-Smith, Elizabeth Erasmus, Anwar Noreljaleel, Hendrik Visser, Anke Wilhelm y Abdul Rashid Issahaku 

Acerca del autor

The Swami

Amante del cannabis y especializado en el mundo de las sustancias psicoactivas. Escritor y psiconauta.