Temperatura, presión y tiempo definen textura, calidad y retorno
Artículo recuperado del archivo de Cannabis Magazine. Conserva el contexto y las referencias de su edición original.
Manufacturas cannábicas gallegas
Rosin hash y colofonía líquida
por Gospodin Konopí
Hoy os traigo un texto en el que hablaré del rosin a partir de hachís y también de rosin líquido.
Como ya he referido en otro texto[1], el término rosin proviene del término resina: “Conforme se van realizando experimentos en relación a las variables que se pueden modificar, van apareciendo nuevas técnicas, así como nuevas manufacturas, del tipo colofonías”.
A priori podría parecer que esto de someter a calor y presión el material vegetal no tiene muchas más posibilidades que eso. Nada más lejos de la realidad: muchas de las variables se pueden modificar, de manera que el producto resultante poseerá unas características específicas: color, consistencia, sabor, olor o psicoactividad, por ejemplo.
Las variables de temperatura, tiempo de exposición y presión tendrán una interacción diferente si variamos alguna de ellas. Por ejemplo, terpenoides y flavonoides son sustancias volátiles y los diferentes tipos se volatilizarán a diferentes temperaturas. Cuando modificamos las variables de las que hablo también estaremos influyendo en la cantidad y variedad final de terpenos y flavonoides.
Otros elementos, como el tiempo de secado y curado del material que vamos a utilizar, también revisten una gran importancia. Es decir, si por ejemplo queremos elaborar una resina que sea líquida en el momento de la prensada, el material que debemos utilizar ha de estar lo más fresco posible. De la misma manera, la cantidad de resina que posea el material arrojará diferentes retornos.

Calor, presión y tiempo de exposición
Como explicaba en otro número[2], dos de los principios más básicos implicados en esta técnica de extracción son la presión y el calor: “De esta manera los aceites esenciales del cannabis se licúan y son expulsados hacia los extremos exteriores arrastrando los cannabinoides como también así algunos tipos de terpenos”, así como también flavonoides.
Calor
La temperatura tiene mucha importancia en todo este proceso y está muy relacionada con el tiempo de exposición. La presión, como indicaré, no reviste la misma dependencia respecto al tiempo. Quiero decir, el tiempo de exposición a la temperatura va a ser el mismo que el de la presión, pero, para expresarlo sencillamente, pasarse en la exposición en relación a la presión no tendrá los mismos efectos, negativos en ciertos aspectos, que si nos pasamos en el tiempo de exposición en base a la temperatura. Esto podría dar como resultado la pérdida del material o un material de mala calidad.
Es posible jugar con la temperatura probando diferentes posibilidades. En mi caso he comprobado que hasta 92 o 93 ºC se puede obtener un buen resultado final (algunos colegas me han comentado también que otras personas lo hacen con temperaturas de unos 120 ºC, mucha caña creo yo). No obstante, con temperaturas inferiores, de 70 o 65 ºC, también se obtiene un material muy interesante, sin duda de más calidad. Se puede decir que estas son temperaturas bajas. A falta de estudios e investigaciones rigurosas sobre esta temática, es difícil señalar las diferencias de una manera rigurosa. Seguramente, las propiedades psicoactivas y activas serán ligeramente diferentes. Las diferencias respecto a las propiedades organolépticas, así como a las texturas y color, sí que son más sencillamente perceptibles. Esto es una buena medida para asegurarnos de que estamos obteniendo productos ligeramente diferentes.
Básicamente, cuanta más temperatura se aplique más retorno habrá, pero la calidad también se verá implicada.
A temperaturas inferiores a 60 ºC el retorno es mínimo, incluso con hachís. Parece adecuado, entonces, utilizar temperaturas que oscilen sobre los 70 ºC y tiempos de exposición cortos: de 30 a 50 segundos. De esta manera, aunque el retorno no será tan grande como con temperaturas superiores, la calidad será superior.
En relación a los terpenos, como ya he explicado en el texto “Manufacturas de hachís en Galicia. 1.ª parte”[3]: “Respecto a los terpenos que contienen las plantas decir que son muchos, de hecho sobrepasan el centenar. Cuanto más cribado esté un hachís menos terpenos poseerá, por este motivo algunos hachises de menor calidad poseen sabores más intensos y complejos porque cuentan con una variedad mayor de terpenos. En el caso del rosin, todos estos elementos (los que no se volatilicen) se funden en un producto final, en el caso del BHO se licúan”.
Presión

Decía en el número anterior[4], respecto a la presión: “la idea es muy simple: cuanta más presión, mayor retorno”. En los comienzos, el modo amateur de elaborar resina de una forma similar era utilizando planchas del pelo y la ayuda de pinzas o sargentos que permitiesen incrementar ligeramente la presión.
Tiempo de exposición
Cómo he venido diciendo en este y otros textos de la misma temática, tiempos de exposición relativamente cortos (inferiores a un minuto) arrojan un retorno suficiente y una buena calidad. Es decir, en términos de retorno-calidad, es más adecuado un tiempo de exposición breve. Si a ello le sumamos una temperatura no superior a 70 ºC tendremos un resultado final delicioso.
Ahora bien, tampoco nos vamos a engañar, lo principal es un buen material. Los ejemplares que he utilizado para realizar el trabajo de campo y la recogida de datos para el texto anterior[5] poseen una concentración de casi un 7 % de THC y de un 9 % de CBD, son predominantemente sativas y la cantidad tan elevada de resina que tienen hace que el retorno, al plancharlas, sea muy generoso. Así mismo, el producto final, dependiendo de cómo hayamos tratado las variables, ha sido de una gran calidad. Este rosin en cuestión tiene matices cítricos y frescos y, por sus característicos cannabinoides, sus efectos embriagantes son muy suaves.
Cuando he realizado la práctica de campo para este texto he usado un hachís resultado de la utilización de unas mallas de micraje elevado. Esto ha dado como resultado un hachís arenoso de un ligero color verde pálido lo que denota una alta concentración de material orgánico clorofílico. El material usado para la elaboración del hachís ha sido una mezcla de cuatro variedades: tres de ellas con un año de curado, con unos porcentajes de en torno al 4 % de THC y muy poquito CBD dos de ellas, y de en torno al 7 % de THC y un 3 % de CBD la otra; la cuarta es una variedad con menos tiempo de curado, solamente un par de meses, tiene casi un 7 % de THC y un 9 % de CBD, como he indicado antes.
Procedimiento para elaborar rosin a partir de hachís
Anoto nuevamente que los textos de Raro Genetics[6] (colaborador Cannabis Magazine y encargado de la sección sobre vaporizadores) resultan muy adecuados para elaborar extracciones personalizadas. Cuando se utiliza hachís es necesario meter el material prensado en una malla para que el material sólido no se mezcle con la resina.
En mi caso, he prensado galletas de hachís de unos 2 gramos con el material que he explicado. El retorno, con una temperatura de 90 ºC y una exposición de 2 minutos y medio, ha sido cercano al 25 %, teniendo en cuenta el material utilizado, ha sido un retorno muy generoso. Cuando he utilizado una temperatura de 55 ºC y un tiempo de exposición de 8 minutos, el retorno ha sido muy pequeño. Con una temperatura de 70 ºC y un tiempo de exposición menor, unos 40 segundos, el material conseguido tenía, a priori, unas ligeras diferencias en la consistencia y el color. Discutiendo con MelOil, realmente, las diferencias con un mismo material como materia prima van a ser muy superficiales o casi inapreciables. La variable presión en todo este proceso es de una tonelada.
Procedimiento para elaborar rosin líquido

Para elaborar un rosin que sea líquido en el momento de la planchada será condición sine qua non contar con un material muy fresco. Me refiero a flores con solamente algunos días desde la cosecha. Como se puede apreciar en las fotografías, es necesario disponer el papel de cera de manera que logremos hacer con él una suerte de canalización. En el momento en el que se plancha, el material comienza a correr la resina de manera líquida. Teniendo un recipiente preparado se podrá recoger la práctica totalidad.
Con el descenso de la temperatura, el material comenzará a aglutinarse en pequeñas porciones cerosas. Con el paso de los días, el contenido más líquido irá descendiendo y quedará una película de resina muy interesante.
Concluyo aquí este recorrido por estos diferentes procesos de producción de colofonías cannábicas. Hasta próximos números, queridas lectoras.

Las extracciones fotografiadas indicadas en el original fueron realizadas por MelOil.
Gospodin, K. (2018). “Manufacturas cannábicas en Galicia: rosin, resinas o colofonias cannábicas”, Cannabis Magazine, 177. ↑
Ibídem. ↑
Ibídem ↑
Ibídem ↑
Ibídem ↑
Genetics, R. (2018). “Extractos personalizados. 1.ª parte”, Cannabis Magazine, 174. ↑
Preguntas frecuentes
¿Qué variables influyen en el resultado del rosin?
El texto destaca la temperatura, la presión y el tiempo de exposición, además del secado, el curado y la cantidad de resina del material.
¿Por qué se introduce el hachís en una malla?
La malla evita que el material sólido se mezcle con la resina durante el prensado.
¿Qué material se utiliza para obtener rosin líquido?
Según el artículo, deben emplearse flores muy frescas, cosechadas solo unos días antes del prensado.
Acerca del autor
Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.



















