A lo largo de este artículo vamos a hablar de los diferentes sustratos que podemos utilizar en cultivos hidropónicos.

por Gospodin Konopí

Para ello, además de nuestra experiencia personal, hablaremos de la guía de Texier: Hidroponía para todos. Todo sobre la horticultura en casa[i]. Este libro ha sido una excelente guía en nuestros comienzos con cultivos hidropónicos, además de ser un armonioso compendio de temáticas sobre cultivo hidropónico y constituir una buena herramienta para pasar de un cultivo básico a uno avanzado en términos de manejo de sistemas hidropónicos.

Introducción

Texier realiza un tratamiento de los sustratos hidropónicos de lo más interesante y completo. En el apartado de su guía correspondiente a esta temática, el autor comienza hablando sobre la disposición de las raíces en los cultivos hidropónicos y sobre el hecho de que ésta desconcierte e incluso disguste a muchos cultivadores. “Algunos incluso podrían pensar que es obsceno mirar las raíces de las plantas”[ii], dice el autor no sin gran tino. A muchos cultivadores les horroriza la idea de cultivar sin tierra. Ahora bien, las alternativas son muchas y con un gran potencial.

La decisión de qué sustrato elegir en los cultivos hidropónicos reviste una importancia crucial, apunta el autor. De hecho, aunque cada uno con su porosidad específica, la mayoría de los sustratos utilizados para este tipo de cultivo serán mucho más porosos que la tierra. Texier nos habla de un 35 % más de porosidad[iii]. De manera resumida hay que decir que, cuanto más poroso sea un sustrato, tanto más oxigenadas estarán las raíces de las plantas.

Texier propone una serie de sustratos inorgánicos y orgánicos que es posible adquirir en tiendas especializadas.

Esquejes en lana de roca el marco de un ciclo de cultivo, casi listos para utilizar a falta de la cosecha de los ejemplares adultos. Éstas son ya unas plantas robustas que resistirán mucho mejor cualquier tipo de injerencia
Esquejes en lana de roca el marco de un ciclo de cultivo, casi listos para utilizar a falta de la cosecha de los ejemplares adultos. Éstas son ya unas plantas robustas que resistirán mucho mejor cualquier tipo de injerencia

Sustratos inorgánicos

Dentro de este tipo de sustratos podemos encontramos una gran variedad y podremos decantarnos por la elección que mejor nos convenga.

Lana de roca o vidrio

La lana de roca y la de vidrio se producen mediante procesos similares. Tanto la una como la otra son materiales desarrollados en el siglo pasado y con unas características similares. En términos de relación con la solución nutritiva estas lanas poseen un impacto neutro, pero, como señala Texier[iv], puede producir un incremento en los niveles de pH.

Por lo general, los cultivos en los que se utilizan este tipo de sustratos hay que lidiar con los problemas de desecación rápida. Ésta se produce en la superficie por la baja capacidad de retención de agua de estas lanas. Si no se remedia con limpiezas con agua la consecuencia será la paulatina acumulación de sales. Además, será necesario mantener una buena práctica fitosanitaria y una disposición de las lanas en un entorno más o menos aislado. Es posible que se produzca una proliferación de organismos indeseables si no se mantienen limpias las lanas, especialmente si las utilizamos de unos cultivos para otros.

Piedras volcánicas

Piedras volcánicas hay de muchos tipos, aunque las más comunes son las de basalto y andesita[v]. Este tipo de sustrato permite una gran oxigenación ya que posee una alta porosidad. Además de las ventajas, posee también inconvenientes como señala Texier[vi]: un pH más bajo de seis degradará con cierta facilidad este tipo de sustrato. Además, muchos de estos tipos de piedras ígneas contienen unos elevados niveles de aluminio que fácilmente podrían terminar por perjudicar nuestro cultivo.

Piedra pómez

La piedra pómez es también un tipo de roca ígnea, como todas, rica en silicato. Texier[vii] explica que ciertas piedras volcánicas pueden llegar a estar compuestas por silicato hasta en un 80 %. En todo caso, la piedra pómez suele estar compuesta de silicato en un 60 %. La piedra pómez, al ser volcánica, posee unas características muy similares a las de otras piedras ígneas. Como he explicado anteriormente, este tipo de rocas poseen una muy baja capacidad de retención de agua y un grado de porosidad muy elevado. Tanto es así que Texier[viii] recomienda la utilización de este tipo de sustrato mezclándolo con otros, como por ejemplo la fibra de coco. De esta manera, la base del sustrato permitiría un drenaje muy adecuado.

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En esta fotografía podemos observar cómo se disponen los diferentes ejemplares, la presencia de las bolitas de arcilla expandida y parte del sistema de tubos
En esta fotografía podemos observar cómo se disponen los diferentes ejemplares, la presencia de las bolitas de arcilla expandida y parte del sistema de tubos

Perlita

La perlita es el último de los sustratos de origen ígneo que apunto. Es un vidrio volcánico como la obsidiana. Este tipo de sustrato posee una ligereza considerable y una gran porosidad interior, con la consecuente capacidad de retención de agua. Estas bolas de perlita se venden de diversos tamaños. Texier[ix] sugiere que el más idóneo para el cultivo de cannabis es el que posee unas dimensiones de 1,5 a 3 milímetros. Es además un excelente sustrato inerte con un pH de entre 7 y 7,5 como el de la sangre, un pH neutro. La perlita es extremadamente resistente dada su gran consistencia. Por lo general, suele ser utilizada mezclándola con otros sustratos, pero también es posible utilizarla sola.

Vermiculita

La vermiculita tiene un origen arcilloso y su proceso de producción hace que se disponga en pequeños granos muy livianos. La vermiculita tiene una forma tubular y un pH neutro. Como señala Texier[x], este tipo de sustrato posee algunos contras que son, básicamente, la interacción con la solución nutritiva y la vida útil que es relativamente corta dado que este material se deshace con cierta facilidad.

Gravilla

La gravilla se puede utilizar como un recurso a mayores. Texier[xi] señala que un tamaño de gravilla adecuado sería de entre 4 y 10 milímetros. Por otra parte, ha de ser un material aséptico y que no afecte al pH ni a la solución nutritiva. La gravilla posee una vida útil prácticamente permanente, pero su peso supone un factor negativo a tener en cuenta ya que en grandes cantidades no se manejará con mucha facilidad.

Arena

La arena, básicamente, es un conjunto de fragmentos minúsculos procedentes de las rocas. Su composición principal es el cuarzo y aunque en los albores del cultivo hidropónico fue un sustrato muy utilizado, en la actualidad apenas se usa. Tiene un pH neutro pero su manejo no resulta demasiado sencillo.

Bolas de arcilla expandida

Las bolitas de arcilla expandida son un sustrato creado artificialmente, como la perlita o la vermiculita. Texier[xii] explica que las bolitas de arcilla expandida se producen haciendo bolitas de arcilla que luego se cuecen en hornos a unos 1.200 °C. Esto provoca que los gases se expandan lo que crea porosidades en las bolitas y les confiere una gran dureza. Es un sustrato muy adecuado por su óptima capacidad de drenaje. De la misma manera que explicaba que en la lana de roca pueden crecer organismos que competirán con nuestras plantas, con las bolitas de arcilla expandida ocurre lo mismo. No obstante, Texier sugiere que esto es un hecho que no va más allá de la “molestia visual”[xiii] y es posible solucionarlo tapando las bolitas cuidadosamente. Esto se puede hacer con fibra de coco por ejemplo. Para mí, las bolas de arcilla expandida es una de las mejores opciones.

En esta fotografía se puede apreciar algunos de los ejemplares de este cultivo hidropónico. Al fondo se puede ver como uno de los ejemplares, una Church concretamente se sale de la fotografía por su diferencia de tamaño con las demás, debido a la vigorosidad de esta genética que este cultivador lleva tantos años trabajando
En esta fotografía se puede apreciar algunos de los ejemplares de este cultivo hidropónico. Al fondo se puede ver como uno de los ejemplares, una Church concretamente se sale de la fotografía por su diferencia de tamaño con las demás, debido a la vigorosidad de esta genética que este cultivador lleva tantos años trabajando

Sustratos orgánicos

Dentro de este tipo de sustratos es posible encontrar una gran variedad y podremos decantarnos por la elección que mejor nos convenga.

Musgo de turba

La turba es un tipo de carbón ligero y esponjoso. Posee un aspecto terroso y se origina mediante la descomposición de restos vegetales en las turberas que son lugares pantanosos y ácidos. Texier[xiv] señala que las principales turberas se encuentran en el hemisferio norte del planeta, no obstante existen importantes extensiones de turberas en otros lugares del planeta. En Isla Grande[xv], Tierra del Fuego, hay una extensión de unos 2.700 km2 de turberas.

Este tipo de sustratos posee una gran capacidad para retener el agua, pero ¡ojo!, las turbas son ácidas y no se pueden utilizar solas. Además, sus procesos de descomposición harán que la turba interaccione con la solución nutritiva.

Esqueje en lana de roca: como he explicado y se puede ver en la foto, ciertos sustratos como las lanas favorecen la aparición de organismos que pueden ser neutros, beneficiosos o perjudiciales
Esqueje en lana de roca: como he explicado y se puede ver en la foto, ciertos sustratos como las lanas favorecen la aparición de organismos que pueden ser neutros, beneficiosos o perjudiciales

Fibra de coco

Como su propio nombre sugiere, esta fibra proviene del coco y, como todo el mundo sabe, el coco es el fruto de la palmera cocotera. Este tipo de palmera es el más cultivado. Ahora bien, del coco también se consiguen otros subproductos más toscos. Las fibras de algunos tipos de coco son unas materias con tal cantidad de usos que costaría decirlos todos de memoria. Aunque la utilización de este tipo de material está ampliamente normalizada en los cultivos hidropónicos, ciertamente reviste algunas complicaciones y problemas. Como señala Texier[xvi], teniendo en cuenta que la mayoría de cultivos de palmeras cocoteras se sitúan en entornos costeros, las fibras de los cocos tienen una gran cantidad de sal. De hecho, uno de los principales problemas al utilizar fibra de coco es que se suelen desconocer sus índices de cloruro sódico. Como con el resto de sustratos orgánicos, la fibra de coco puede favorecer el desarrollo de bacterias saludables para el desarrollo de nuestras plantas.

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Serrín

Por lo general, el serrín se utiliza en una mezcla con otros sustratos. Texier[xvii] explica que si no se quieren tener problemas de infestaciones o enfermedades por un origen desconocido del serrín, será necesario utilizar uno que esté tratado. Aunque el serrín es muy poroso no posee una adecuada capacidad de retención de agua. Su pH es bastante neutro y, de la misma manera que con otros sustratos orgánicos, el serrín facilita la proliferación de organismos beneficiosos para el desarrollo de las plantas.

Otros

Utilizaremos este apartado a modo de cajón de sastre para mencionar algunos sustratos que no se pueden clasificar como orgánicos o inorgánicos.

Mezclas sin tierra

Existen preparados de mezclas sin tierra que se pueden adquirir en tiendas especializadas. Sin embargo, también es posible preparar la mezcla de manera artesanal. Podéis ir probando cultivo a cultivo qué mezcla se adapta mejor a vuestras necesidades. Texier[xviii] sugiere algunas combinaciones por las que se puede comenzar:

  • 70 a 75 % de guijarros de arcilla y 25 a 30 % de fibra de coco.
  • 80 % de piedra pómez, 10 % de turba y 10 % fibra de coco.
  • 60 % de roca volcánica, 10 % de arena gruesa, 10 % de serrín abonado y 20 % de fibra de coco.

Agua

Agua como solución nutritiva y sustrato. El agua contiene una importante cantidad de oxígeno disuelto[xix] (OD) que se produce por la actividad fotosintética de los organismos que viven en los océanos y por la disolución del oxígeno presente en la atmósfera. Además, las raíces no tienen que dedicar energía extra a horadar el agua ya que ésta no opone resistencia. Teniendo esto en cuenta, no resulta nada complejo entender, por medio del ejemplo que propone Texier[xx], que la presencia de oxígeno en el agua definirá su calidad e idoneidad como sustrato. Es sencillo, un agua bien oxigenada se parece a un sustrato liviano y una que carezca de suficiente oxígeno supondrá un mal ecosistema para el desarrollo de las redes radiculares de las plantas y, por consiguiente, de su crecimiento general. Para profundizar en la temática, Texier[xxi] realiza una disertación en profundidad sobre el agua en la guía que os he acercado.

Hasta aquí este número sobre sustratos para cultivos hidropónicos, saludos queridos lectores y me despido dejándoos una frase de un antropólogo llamado Loren Eiseley: “Si hay magia en este planeta, está contenida en el agua”[xxii].

Referencias:

[1] Texier, W. (2013). Hidroponía para todos: todo sobre la horticultura en casa. Mama Ed.

[1] Iturraspe, R. (2010). Las turberas de Tierra del Fuego y el Cambio Climático global. Wetlands International.

[1] Texier, W. (2013). Hidroponía para todos: todo sobre la horticultura en casa. Mama Ed. Ibídem, p. 78

[1] Ibídem, p. 80

[1] Corrales, J. D., Ríos, N. D. & Cardona, J. (2017). Diseño y montaje de un sistema acuapónico nft para la producción de lechuga: Evaluación técnica y económica, tesina de grado, Escuela Superior Politécnica del Litoral.

[1] Texier, W. (2013). Hidroponía para todos: todo sobre la horticultura en casa. Mama Ed. Ibídem, p. 81

[1] Ibídem, pp. 85-95

[1] García Chicote, J. (2015). El zooplancton como indicador de la calidad del agua en embalses: un estudio en el ámbito de actuación de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Tesis doctoral, Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva

Universitat de València.

Acerca del autor

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.