La recaudación por cannabinoides derivados del cáñamo cae lejos de las previsiones tras endurecer las reglas sobre THCA y productos inhalables

Tennessee afronta una brecha fiscal de hasta 110 millones de dólares en dos ejercicios por la caída de ingresos vinculados a productos de cáñamo, según una información publicada el 21 de agosto por Tennessee Lookout y recogida este sábado por Marijuana Moment.

El dato es relevante porque el Departamento de Revenue estatal mantiene vigente una página oficial del impuesto a productos con cannabinoides derivados del cáñamo, pero la recaudación observada queda muy por debajo de las previsiones y no demuestra por sí sola si la caída se debe solo al veto de THCA, al rediseño fiscal o a la contracción del mercado.

La norma fiscal de Tennessee somete desde el 1 de enero de 2026 a los productos con cannabinoides derivados del cáñamo a registro de marca y a un impuesto mayorista. La página del departamento especifica que los mayoristas son responsables del pago y que el sistema se aplica a productos destinados a ingerirse, inhalarse o absorberse por la piel.

El propio resumen legislativo de 2025 del Departamento de Revenue explica que Tennessee sustituyó el recargo minorista del 6% por una estructura mayorista con tarifas por miligramo, por galón en líquidos y por peso en flor o partes vegetales. En 2026, otro resumen oficial añadió un impuesto del 10% sobre el coste mayorista de cartuchos líquidos inhalables, efectivo desde el 1 de julio.

La lectura política es incómoda para el Estado: si se restringe de forma brusca una categoría de productos que se había convertido en base imponible, también se reduce la caja asociada. Según la cobertura local, Tennessee esperaba decenas de millones de dólares para 2026 y 2027, pero los ingresos efectivos del primer tramo quedaron en una fracción de lo presupuestado.

La controversia encaja con un patrón que Cannabis Magazine ha seguido en otros estados: reglas sobre cáñamo, THC total y productos intoxicantes que intentan cerrar vacíos legales sin crear necesariamente una alternativa regulada estable. Un ejemplo reciente es el límite de THC en productos de cáñamo de Virginia, también presentado como protección del consumidor y control de mercado.

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El caso de Tennessee se diferencia porque el debate no gira solo en torno a salud pública o competencia con dispensarios, sino también a presupuesto. La caída de ingresos puede reforzar a quienes piden licencias, trazabilidad y fiscalidad en lugar de prohibiciones amplias, pero también puede alimentar propuestas de endurecimiento si los legisladores interpretan que el mercado se ha desplazado fuera del canal previsto.

Para consumidores y pacientes que usaban productos de cáñamo con fines de alivio, el impacto práctico depende de la disponibilidad real tras la restricción y de la capacidad de fiscalización. En paralelo, la discusión federal sobre derivados de cáñamo y cannabinoides semisintéticos sigue abierta, como muestra el litigio que analizamos en la disputa por el HHC ante la DEA.

La cautela editorial es que los 110 millones son una proyección presupuestaria, no una auditoría cerrada del daño económico total. También faltan datos públicos desagregados que permitan separar pérdida de ventas, cambios de inventario, adaptación empresarial, cumplimiento fiscal y desplazamiento de consumidores a otros estados o canales.

Aun así, Tennessee ofrece una señal útil para otras jurisdicciones: cuando el cáñamo se regula como mercado fiscal pero se restringe como riesgo sanitario, las dos lógicas pueden chocar. Para entender la parte agronómica y productiva del cáñamo y del cannabis, El Cultivador aporta contexto sectorial complementario.

Acerca del autor

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Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.

En 1996 impulsó, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.

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