En humo o a dosis ingeridas, proporciona éxtasis místicos, diabólicos o extremadamente eróticos, según la moralidad o mentalidad del individuo que lo usa. Estos éxtasis son casi desconocidos en Occidente; en cambio, determinadas sectas lo utilizan y aplican sabiamente en sus ceremonias y ritos litúrgicos.”

Paracelso.

Hola queridos y fervientes fumones. En el número anterior hemos concluido la serie de “Aprovechando los restos diarios ¿Qué grinder utilizo?”. Hoy vamos a hablar acerca de las variedades más adecuadas para elaborar diferentes derivados del cannabis, como el Charas y el hachís marroquí

Por Suleiman Benidriss

Todo el hachís tiene el mismo origen, sea cual sea su variedad y provenga de un lugar u otro del planeta. El hachís es la resina de la planta de cannabis. Es el resultado de la acumulación, mediante distintas técnicas, de las glándulas de resina presente en la práctica totalidad de la planta y de forma más concentrada en flores y hojas.

Existen referencias milenarias en torno al uso del cannabis y de sus derivados. En la actual región de China se utilizaba, según algunos indicios, hace ya más de 3000 años como remedio medicinal. Son muchas las culturas que han utilizado esta planta con diversos fines y aplicaciones pero, de entre todas ellas, fue la cultura árabe la que más extendió el consumo de esta planta. Es, a partir del siglo XVII o XVIII, cuando comienza a extenderse por Europa y el resto de Occidente.

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Dependiendo del lugar geográfico y de las condiciones climatológicas, la evolución de los diferentes productos derivados del cannabis ha seguido pasos distintos.

En Oriente Medio y Magreb, al ser zonas donde la aridez es casi generalizada en todo el país, el hachís que se empezó a producir fue muy diferente al hachís que se producía en zonas como la India, Cachemira o Pakistán (Cordillera del Himalaya). Los extractos de marihuana y los aceites muy concentrados son productos mucho más recientes.

Existen referencias históricas sobre el consumo de hachís de personajes muy conocidos e influyentes en diversos campos del saber y de las artes. Baudelaire en su ensayo “Paraísos artificiales” nos acerca a muchas impresiones propias con el hachís:

“Primero se apodera de vosotros una cierta hilaridad absurda e irresistible. Las palabras más vulgares, las ideas más simples cobran una fisonomía extraña y nueva… A veces, ciertas personas totalmente ineptas para los juegos de palabras improvisan series interminables de tales juegos, de combinaciones de ideas absolutamente improbables, que desconcertarían a los maestros más duchos de este arte absurdo… La segunda fase se anuncia por una sensación de frescor en las extremidades y una gran debilidad… Los sentidos adquieren una finura y una agudeza extraordinarias. Los ojos descubren el infinito. El oído percibe los sonidos más tenues en medio de los más agudos ruidos. Comienzan las alucinaciones.”

Como decíamos, en zonas como el norte de la India se produce un hachís diferente al de zonas como Marruecos. Las variedades que se cultivan son diferentes y atienden a las necesidades ambientales.

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Hoy día resulta complicado hablar de landraces ya que durante varias décadas se han estado colando semillas de variedades hibridadas en ecosistemas cannábicos vírgenes y se han ido mezclando con las variedades originales de zonas muy remotas. En Marruecos, sin ir más lejos, hoy día resulta muy complicado encontrar variedades originales, ya que los europeos les llevamos semillas con cierta frecuencia, turistas, dealers e incluso grandes casas de semillas que sacan un gran beneficio y buen material para desarrollar sus variedades.

Como íbamos diciendo, en zonas del norte de la India, Pakistán o Cachemira se elabora un tipo de hachís llamado Charas. El Charas se realiza de forma manual, frotando las manos contra los cogollos cargados de resina pero todavía cuando la planta está viva y plantada. Esta recolección se realiza hacia el final del ciclo vital de la planta, con lo que sus cogollos están completamente resinosos y pegajosos. Ni que decir tiene que esta es una técnica artesanal y no es capaz de abastecer a un mercado enorme, sin alterar la calidad del producto, que es lo que está pasando en Marruecos desde hace décadas.

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Por lo general, la elaboración del Charas es un proceso lento que requiere de un cierto mimo y se diferencia de los métodos marroquíes en que las plantas se frotan entre las manos cuando todavía están vivas y no se varean o golpean cuando están cortadas y secas. En un buen día de trabajo, un par de manos pueden obtener 5 o 6 g. de charas de primerísima calidad y es posible sacar hasta 10 y 20 g. de Charas de calidades inferiores.

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La elaboración de este tipo de hachís es un proceso muy sacrificado y pasarán menos de 3 ó 4 días antes de que vuestras manos comiencen a sangrar debido, principalmente, a la falta de costumbre.

Ahora entramos en cuáles son las variedades o genéticas más adecuadas para su elaboración. Hay mucha gente que cree que el Charas está hecho con plantas sativas pero, en realidad, está elaborado a partir de plantas índicas que son, por otra parte, las más apropiadas para este fin. Por lo general, la región del Himalaya se compone gracias a profundos y fríos valles que cuentan con pocas horas de luz durante los veranos. Estos además, no son muy largos, por lo que una planta con un periodo de floración excesivamente largo, simplemente no florecería.

La marihuana autóctona de esta zona posee una genética índica, no en vano, esto no supone un problema para los cultivadores porque, aunque se mezclen, lo estarán haciendo entre variedades que tienen poca variabilidad entre ellas. Si cultivasen variedades sativas, en pocas generaciones este tipo de cultivo se volvería inviable.

Mediante estos argumentos podemos comprobar que las genéticas más adecuadas para elaborar Charas son las índicas, más concretamente genéticas “Hindu Kush”. Antaño los productores que se frotaban las manos constantemente para elaborar el Charas imprimían una forma especial y característica a los gramos que recolectaban. De esta manera, era posible saber cuál era la procedencia del material y, por supuesto, había Charas más codiciados que otros. Aunque tampoco esta zona, al igual que Marruecos, se libra del narcotráfico. El consumo y la elaboración del Charas mantienen una trascendencia divina, ligada a la historia de Shiva[i].

Recuerdo bien mi bella infancia en un pueblecito cerca de Bab Berred, que está cerca de Chefchaouen, entre esta y Ketama. Todo el pueblo se movía en función de las fechas importantes. Aparte, evidentemente, de las fiestas religiosas señaladas, el calendario de la inmensa mayoría de la gente de mi pueblo y de todos los de alrededor se regía por la siembra, el crecimiento, la floración y la recolección de las plantas de marihuana para la posterior elaboración del hachís. Octubre siempre era un mes de mucho trabajo pero la reconfortante cercanía de la paga, ¡ah! ¡Qué recuerdos… de esos dírhams que llegaban y aliviaban tremendamente a la asfixiante economía local y permitían a todos los vecinos vivir unos meses de manera un poco más holgada!

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El hachís marroquí tiene una curiosa historia de reivindicación identitaria a sus espaldas. La planta de marihuana ha estado presente en la cultura bereber y del norte de Marruecos desde hace muchos cientos de años e incluso algún milenio. Siempre ha sido cultivada y recolectada por los rifeños. La población rifeña de Marruecos siempre ha esgrimido contra el Estado central, una cultura propia y ajena el resto de Marruecos. Muchas han sido las trifulcas independentistas que los ojos de la historia de Marruecos han visto.

Uno de los gobernantes marroquíes ofreció un trato a los rifeños. Si estos cedían su poder, centralizándolo en el Estado, serían premiados con el derecho a seguir desarrollando la base de su cultura cannábica. Y, hasta el día de hoy, los pobladores del Rif pueden cosechar legalmente la planta de cannabis. Un gran porcentaje de la economía rifeña se basa en la producción y posterior comercialización de la planta de cannabis. En el Rif se cosechan 3 ó 4 variedades de marihuana. Algunos las conocen como Marrocana, Hardala o  Jardula y Pakistana. Todas poseen unas características físicas y unas propiedades organolépticas diferenciadas. Como es lógico pensar, diferentes variedades de marihuana producirán diferentes variedades de hachís. En Marruecos, por lo general, se elaboran dos o tres tipos de hash. Ahora bien, la variabilidad va a ser enorme porque hay cientos de miles de productores y elaboradores. Los rifeños, para poder elaborar su hachís, han de esperar a la recolección. Una vez realizado este proceso, las plantas se disponen para el secado. En muchas ocasiones, la manera más frecuente de hacer el secado de las plantas es ponerlas en los tejados de las casas, al sol de septiembre. Esta es una práctica loca para la mayoría de aficionados al cultivo propio. Los diferentes aceites que el cannabis posee, se pierden a un ritmo mayor que si estas estuviesen a oscuras y con una temperatura constante.

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 Con los primeros fríos del otoño, la resina de las glándulas se desprende con mucha más facilidad y ya es posible proceder al vareado de las plantas. Por lo general, pasado octubre se comienza con el vareado y la elaboración del hachís.

Es muy frecuente que, en todo este proceso de vareado, se nos cuelen impurezas. En mi experiencia, tengo que reconocer que jamás he visto a cultivadores marroquíes ser especialmente delicados con su cosecha ni prestar demasiado mimo al producto final. La inmensa mayoría de agricultores utiliza toda la cosecha para elaborar hachís. Es muy probable que se guarden un porcentaje de hachís elaborado, para el entorno familiar. Este es un hachís de la mejor calidad y sin adulterar.

Como decíamos antes, los agricultores aprovechan todo lo que pueden de sus cosechas, esto es algo de lo más normal. No obstante, si vosotros vais a elaborar hachís, os recomendamos realizar el proceso con las partes altas de la panta. Las partes bajas, además de no aportar demasiado “polen” están, muy frecuentemente, plagadas del polvo de la tierra que se deposita sobre las flores de las ramas bajas. Si decidís elaborar así vuestro hachís, tendréis un “doble cero” de excelentísima calidad.

De las principales variedades de plantas que se utilizan para elaborar hachís en Marruecos, nosotros recomendamos la genética pakistaní. Plantas índicas muy resinosas. Principalmente, el hachís de calidad, elaborado con este tipo de plantas, va a tener un efecto contundente. De las tres, esta es la variedad que más producción de hash nos permite obtener, cerca de los 2 kilogramos por 100 kilos de plantas. No obstante, en muchas ocasiones, el hachís que estamos fumando es una combinación de 2 e incluso 3 variedades.

A parte del pakistaní oscuro, en Marruecos se puede conseguir un hachís rubio o marrón verdoso. Este hash es típico de variedades 100% sativas, oriundas ya, de la zona de del Rif: Ketama y Chefchaouen, principalmente. Este tipo de marihuana está muy aclimatada al ecosistema rifeño.

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Algunos expertos apuntan a la relación entre las variedades puramente marroquíes con otro tipo de variedades sativas, como pueden ser las originarias de la cordillera del Himalaya. Si lo que buscamos es obtener hachís similar al que elaboran en Marruecos, podemos decantarnos por las típicas variedades pequeñas, compactas y agradecidas, originales de los campos altos de Ketama.

En el próximo número hablaremos de las variedades más adecuadas para elaborar Chastri egipcio y Madjoum del extremo Oriente, dos derivados muy interesantes del cannabis, y comentaremos todo lo necesario para llevar a cabo con éxito su elaboración.

نراكم قريبا إن شاء الله. (Hasta pronto, si Dios quiere).

 

*ARTÍCULOS:

  • “Aprovechando los restos diarios ¿Qué grinder utilizo? Parte 1ª” Suleiman Benidriss. Cannabis Magazine, números 116.
  • “Aprovechando los restos diarios ¿Qué grinder utilizo? Parte 2ª” Suleiman Benidriss. Cannabis Magazine, números 117.

*NOTAS

[1] Es uno de los dioses de la Tri-murtien, que es la trinidad hinduista. El origen de Shiva está estrechamente relacionado con el cánnabis.