Un soplo de humo fresco

2.ª parte Manufacturas de hachís en Galicia por Gospodin

por Gospodin Konopí

En esta segunda parte vamos a seguir con el recorrido por las manufacturas artesanales de hachís cuyo auge se está haciendo patente en algunas plazas gallegas. Se puede hablar perfectamente de un nuevo movimiento artesanal (a estos niveles) sin precedentes en estas latitudes. Desde la etnografía se puede seguir el hilo de los medios de producción que, dicho sea de paso, carecían de avances reseñables antes de que la reina del hachís, Mila Jansen, lanzase, en 1994, “la primera máquina de hachís de la historia, el único avance de esta antigua industria en más de 3.000 años.”[1]

Como introducía en el número anterior, el origen de la utilización del cannabis para elaborar derivados como el hachís es muy remoto y realmente impreciso. Resulta muy difícil hablar en términos absolutos sobre las coordenadas espaciotemporales respecto a su procedencia, pero sí que es posible realizar un recorrido a través de su ascendencia y la propagación de su utilización. En el Avesta, una colección compuesta por 21 nask[2], escritos en lengua zend, se da cuenta de los efectos embriagantes que estas diferentes resinas psicoactivas procuraban. De hecho, la embriaguez, a lo largo de la historia, ha tenido un papel predominante en aquellas celebraciones que tenían como objeto la trascendencia ritualística[3].

Etimología

Parece ser que esta palabra proviene del término árabe (حشيش) hashish. Se refiere con ello a una especie de hierba seca que es el cannabis y lo que con ello se hace a partir de la cosecha y su curado. Se trata, en todo caso, de un origen remoto. Los asirios ya lo utilizaban en el imperio mesopotámico en el siglo XV a.C. Su uso estaba destinado a procedimientos cúlticos, como he señalado, en los que se utilizaban diferentes resinas y mezclas de resinas como la del olíbano que hizo que localizaciones como Petra floreciesen en determinados momentos de la historia.

Ahora bien, parecen existir algunas discusiones teóricas sobre la relación existente entre en cannabis y sus derivados y los denominados ḥaššāšīn o asesinos. No obstante y como he subrayado en el número anterior, Hassan ibn Sabbah: el viejo de la montaña, popularizó, por medio de la utilización que daba al hachís, la relación entre esto y los ḥaššāšīn[4].

Siete siglos después, aparecía en París el Club des Haschischins en el hôtel Pimodan de la mano de intelectuales como: “Victor Hugo, Alexandre Dumas, Charles Baudelaire, Gérard de Nerval y Honoré de Balzac”[5].

Fotografía del artículo sobre Hachís 2 parte
Hachís 2 parte – fotografia 1

Gautier, en su texto Le Club des Haschischins, publicado en la Revue des Deux Mondes dejaba constancia: “Una tarde de diciembre, obedeciendo a una misteriosa convocatoria, redactada en términos enigmáticos entendidos por los afiliados pero ininteligible para otros, llegué a un barrio distante, una especie de oasis de soledad en el centro de París que el río, rodeándolo con sus dos brazos, parece defender contra las invasiones de la civilización. Fue en una antigua casa en la isla de Saint-Louis, el Hotel Pimodan, construido por Lauzun, que el extraño club del que formé parte recientemente celebró sus sesiones mensuales en las que estaba. Para asistir por primera vez”.[6]

Esta temática tan interesante ha sido trabajada por Torras y Putx[7] en su artículo: “Hotel Pimodan. El Club del Hachís.” Lectura de obligada recomendación para el que escribe por el cariño que le guarda al hecho de haber acometido un acercamiento con una edad muy apropiada, sobre los 16 años hace ahora más de 16 ya.

Manufacturas de hachís Quarto Propio

Como he explicado en el artículo anterior, “de manera habitual cuentan con unas siete u ocho variedades de hachís, así como con varios tipos de extracciones”. Hablaré de los diferentes tipos de hachís y trataré el tema de las extracciones, así como el de otros productos a base de cannabis, en textos posteriores.

Durante esta temporada los tipos de hachís que tienen provienen, principalmente, de las siguientes variedades de cannabis: Moby Dick, Jack Herer, Black Domina, Green poison, Crítical Bilbo y Quarto G.

El modo de preparación utilizado habitualmente varía. La resina la extraen de varias formas: en seco (con tamices), con agua y hielo, con gas y por medio de un procedimiento de presión y calor (pero de estas dos últimas hablaré en otros números posteriores). La resina obtenida es de diferentes calidades. De hecho, en algunos casos, estos hachises se realizan con las mejores flores. Ahora bien, se trata de resinas que tienen un coste elevado por razones evidentes (básicamente hay que pensar que para hacer un kg de hachís son necesarios no menos de 90 o 100 y hasta 150 kg de cannabis dependiendo del tipo y calidad deseada). También producen hachises excelentes de una calidad más moderada, esto lo hacen con las flores de pequeño tamaño. Sea como fuere, también es posible y nada extraño utilizar las hojas de aquellos ejemplares que han destacado por la producción de resina. La producción de manufacturas de cannabis es un método muy adecuado para realizar un óptimo aprovechamiento de la cosecha.

Las mallas que utilizan son de varios tamaños para realizar un buen aprovechamiento y sacar distintas calidades.

Así pues nos encontramos con algunas mallas con micrajes diferentes e, igualmente con mesh[8] distintos que arrojan calidades diversas.

¿Qué es un tamiz?

Un tamiz no es otra cosa que un instrumento que puede estar elaborado mediante diferentes materiales (maderas, metales o plásticos). Su función básica es la de separar dos o más elementos que pueden ser líquidos o sólidos (para el caso que nos ocupa se trata de elementos sólidos, pero si hablásemos de los tamices utilizados para buscar oro: las bateas, estaríamos utilizándola para separar varios sólidos de diferentes tamaños y un líquido). A este procedimiento se le llama tamizar. De forma habitual, los tamices que se utilizan con la finalidad de extraer la resina de las flores de cannabis suelen estar formados por una malla de hilos de algún tejido o metal, pero pueden estar hechos, aparte de por un emparrillado metálico o un conjunto entrelazado textil, por medio de una chapa perforada con un mesh y un micraje específicos.

Fotografía del artículo sobre Hachís 2 parte
Hachís 2 parte – fotografia 2

¿Para qué sirve un tamiz?

Un tamiz tiene diversas finalidades, como he apuntado, pero con un principio común. Para el caso que nos ocupa, el tamiz sirve para separar la resina del resto de materia orgánica de los ejemplares de cannabis que queremos tamizar. Cuanto menor sea el micraje de la malla mayor calidad tendrá el material recogido. Es decir, cuanto más grandes sean los agujeritos de la malla más residuos orgánicos formarán parte del producto final. Entonces, el hachís será de una tonalidad más clara (tonalidades marrones, ocres, siena o beige) tanto más cuanto más finos sean los agujeros de la malla.

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Las glándulas del cannabis son conocidas generalmente como tricomas. Los tricomas glandulares son aquellos que poseen una cabeza unicelular o pluricelular y los tricomas simples no. Su acumulación máxima se da en flores principalmente, pero también en hojas. Es en las excreciones de estas glándulas en donde se encuentran los alcaloides. La excreción es repetida una y otra vez por las plantas como medio defensivo. Por lo general, éstas tienen un tamaño de ente unas 50 y 160 micras. La calidad del hachís elaborado va a depender en gran medida del factor “método de extracción” utilizado, así como del factor “calidad del cannabis (ambiental y genética)”.

A diferencia del rosin que precisa de un cannabis cuyas condiciones óptimas reposan sobre un grado de humedad o ausencia de curado y una técnica que implica, aparte de mucha presión, una cierta temperatura, el hachís (mediante el método del que hablamos) precisa de unas condiciones de ausencia de humedad y frío, de hecho, en algunos métodos para realizar extracciones se introduce el material vegetal en el congelador para que este conjunto amalgamado de resina, tricomas y material orgánico (todo es material orgánico, pero me refiero con ello al no deseado) se congele y pese más que el material no deseado y así sea posible separarlo. En otros casos se llega a utilizar hielo con una finalidad similar.

Es cierto que productos tipo hachises de fusión total[9] se han venido elaborando con gran éxito por medio de extracciones de hielo y agua, pero para hablar de extracciones de resina que no dejen prácticamente ningún tipo de residuo al ser sometidas a una elevadísima temperatura nada como el rosin. Es decir, con estas técnicas de hielo y agua se pretende aprovechar el máximo de las cabezas de los tricomas glandulares. Cuando se hacen varias pasadas, utilizando para ello diversas técnicas como por ejemplo el carding[10] estamos logrando sacar el máximo rendimiento porque mucha cantidad de tricomas simples, pies de tricomas glandulares y material orgánico no deseado se desecha. Aun así, un material que representaría mejor una fusión total sería el rosin ya que por medio de la presión y el calor se rescata pura resina con muy poco o nada de residuo orgánico.

Para terminar, indicar un elemento que a priori puede parecer un poco paradójico. Respecto a los terpenos que contienen las plantas decir que son muchos, de hecho sobrepasan el centenar. Cuanto más cribado esté un hachís menos terpenos poseerá, por este motivo algunos hachises de menor calidad poseen sabores más intensos y complejos porque cuentan con una variedad mayor de terpenos.

Hasta aquí este número de hoy. En el próximo seguiré hablando de diferentes manufacturas cannábicas que se están elaborando en la actualidad en Galicia.

Fotografía del artículo sobre Hachís 2 parte
Hachís 2 parte – fotografia 3

 

REFERENCIAS

  1. Jacobs, F. (2018). “¡Viva la reina del hachís!”, Cannabis Magazine, (173), 30.

  2. Así son llamados los 21 libros escritos en lengua zend, lengua que recoge ya muchos de los fonemas que se utilizan en diferentes lenguas en la actualidad.

  3. Samorini, G. (2001). Los alucinógenos en el mito: relatos sobre el origen de las plantas psicoactivas. La Liebre de Marzo.

  4. Gospodin, K. (2018). “Un soplo de humo fresco: manufacturas de hachís en Galicia. 1ª parte”, Cannabis Magazine, 176, 54.

  5. Levinthal, C. F. (2012). Drogas, comportamiento y sociedad moderna. (6ª ed.). Boston: Pearson College Div.

    Fotografía del artículo sobre Hachís 2 parte
    Hachís 2 parte – fotografia 4

  6. Goutier, T. (1846). Le Club des Haschischins, Revue des Deux Mondes.

  7. Torras, K. y Putx, D. (2002). “Hotel Pimodan. El Club del Hachís”. En Especial Cáñamo 2002: Psiconautas ilustres, Ediciones Cáñamo, 48-61.

  8. Los mesh hacen referencia al número de orificios y los micrones aluden a la cantidad de estos.

  9. Full melt.

  10. El término hace referencia al proceso de trabajar la resina con una tarjeta durante diversos cribados de manera sucesiva.

Acerca del autor

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Equipo editorial en Cannabis Magazine

Equipo editorial de Cannabis Magazine especializado en actualidad, cultura, industria, ciencia, salud, cultivo y regulación del cannabis y del cáñamo.