Las potencias recurrieron a su fibra para sostener sus ejércitos

No hay victoria sin cannabis

Texto: Ferenz Jacobs

Fotos: Hash Marihuana & Hemp Museum Barcelona/Ámsterdam

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas del imperio japonés necesitaban cáñamo, mucho cáñamo. No sólo para hacer cuerdas y cordeles, sino también para mangueras, paracaídas y los cordones que ataban las botas de todos los soldados japoneses. El emperador Hirohito clasificó el cannabis como material de guerra y proclamó que sin el cáñamo la guerra no podría librarse. Hitler, Mussolini y Franklin Roosevelt tomaron nota.

El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler fue investido canciller de Alemania. El Führer logró convencer a toda Alemania de que él era el salvador del país ante la grave crisis que se vivía en Alemania y en el mundo, producto de la resaca que dejó la Gran Depresión. Se instauró el llamado Tercer Reich, que tenía como propósito prolongarse durante mil años, según el dictador. Una industria agrícola que iba a ayudar a Hitler con esta promesa, era el cultivo del cáñamo.

En 1943, el Instituto Nazi de Nutrición publicó el panfleto “Die lustige Hanffibel” (“El divertido manual del cáñamo”, en su traducción al castellano) con el objetivo de persuadir a los granjeros alemanes para cultivar cáñamo. La portada de este manual de 33 páginas muestra dos plantas de cáñamo, una con la cara sonriente de un hombre y la otra con el rostro sonrojado de una mujer. La planta macho parece estar ansiosa por polinizar a la planta hembra.

El manual, completamente escrito en rima en su versión original, empieza de la siguiente forma: “En el mundo de hoy, el pueblo alemán debe confiar en sí mismo. Con demasiada frecuencia en el pasado, nos hemos visto decepcionados cuando confiábamos en la ayuda ajena. Lo que Alemania produce hoy en día es gracias a su propio esfuerzo, y esta fuerza crece desde el espíritu y suelo alemán. Los cultivos no sólo deben proporcionar alimentos en grandes cantidades, sino que también pueden proporcionar materias primas para la industria. Entre esas materias primas de valor especialmente alto se encuentra el cáñamo”.

Según la publicación nazi, la producción de cáñamo en Alemania fue de 21.000 hectáreas en 1878. En 1932 el cultivo había descendido a unas escasas 200 hectáreas, pero en 1939 la producción se había remontado a 16.000 hectáreas. Durante los años de guerra la producción siguió subiendo hasta llegar a las 21.000 hectáreas hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, abasteciendo aproximadamente el veinte por cierto de la demanda de fibra de cáñamo. La mayor parte del cáñamo fue importado desde Italia, que estaba bajo el mando del dictador Benito Mussolini.

Después de mencionar la utilidad de la fibra de cáñamo para hacer cuerdas que nunca fallan, velas que aguantan las tormentas más fuertes y la construcción de casas duraderas, “Die lustige Hanffibel” termina con la siguiente frase: “El que hace crecer cáñamo con manos diligentes se ayuda a sí mismo y a la patria, ¡cultivad cáñamo!”.

Trabajador ante un extenso cultivo de altas plantas, en una fotografía histórica en blanco y negro
Trabajador frente a un cultivo de cáñamo

Cáñamo contra Hitler

Al mismo tiempo, en la otra orilla del Atlántico, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estaba filmando un cortometraje propagandístico con el título “Hemp for Victory” (“Cáñamo para la victoria”, en su traducción al castellano).

A raíz del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, Estados Unidos se involucró directamente en la Segunda Guerra Mundial. Como resultado, la producción de guerra estadounidense debía funcionar lo más rápido posible, para poder aplastar al fascismo. Sin embargo, hubo escasez de fibras, ya que la producción de cáñamo de Filipinas y las Indias Orientales estaba en manos de los japoneses y la importación de yute de la India era limitada. La solución al problema se encontró en el cultivo de cáñamo en suelo americano, una planta que en ese momento (como resultado de la Marihuana Tax Act de 1937) era ilegal en los Estados Unidos.

El corto “Hemp for Victory” tenía el objetivo de persuadir a los granjeros de Kentucky y de Wisconsin para cultivar cáñamo en vez de maíz. Esta película de 14 minutos en blanco y negro, que se puede ver íntegramente en el Hash Marihuana & Hemp Museum de Ámsterdam y Barcelona, fue dirigida por Raymond Evans con la voz en off de Lee D. Vickers: “Hace mucho tiempo, cuando los templos griegos eran nuevos, el cáñamo ya era viejo en el servicio a la humanidad. Durante miles de años, esta planta había sido cultivada para hacer cuerdas y telas en China y en otras partes del Este. Durante siglos, antes de 1850, todos los barcos que navegaron los mares occidentales fueron aparejados con cuerdas y velas de cáñamo. Tanto para el marinero, como para el verdugo, el cáñamo era indispensable”.

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La voz del anciano continúa: “En 1942, a petición del gobierno, los agricultores patriotas plantaron 37.000 acres de semilla de cáñamo, un aumento de algunos miles por ciento. El objetivo para 1943 es de más de 50.000 acres de semilla de cáñamo […] La producción de cáñamo debe ser aumentada inmediatamente como parte del esfuerzo de guerra”.

Cultivar cáñamo, una planta milagrosa que jugó un papel en la victoria de los Aliados, fue nuevamente prohibido después de la guerra. El gobierno estadounidense incluso negó la existencia de «Hemp for Victory» durante años. Hasta que dos ejemplares en VHS fueron donados en 1989 a la Biblioteca del Congreso por los activistas cannábicos Jack Herer, Maria Farrow y Carl Packard. Habían encontrado la película después de una extensa búsqueda en los archivos.

El Hash Marihuana & Hemp Museum gestiona una colección única de más de 12.000 objetos relacionados con todos los aspectos de la planta del cannabis, entre ellos el manual nazi para el cultivo de cáñamo “Die lustige Hanffibel” y el cortometraje propagandístico “Hemp for Victory”. La colección se exhibe en dos sedes: una casa de canal en Ámsterdam y un palacio modernista en Barcelona.

www.hashmuseum.com

El cáñamo y el fin de Napoleón

Esta postal de 1889 de la empresa neoyorquina Arbuckle’s Coffee, dedicada al tueste de café, es parte de una serie de cincuenta postales que ilustran características únicas de varios países del mundo. Esta colección de postales del Imperio Ruso no sólo muestra el Palacio de Invierno del Zar en San Petersburgo (El Hermitage), sino también el cultivo de cáñamo y lino.

Mapa ilustrado del Imperio ruso rodeado de escenas del cultivo y procesamiento del lino
El cultivo del lino en el Imperio ruso

Desde el siglo XVIII, Rusia era el mayor productor de cáñamo del mundo. Alrededor de 1740, el país produjo por lo menos el ochenta por ciento del cáñamo utilizado en Europa para las velas, las cuerdas y las redes. El cáñamo de alta calidad era el artículo de exportación número uno del país; más importante que la piel, la madera o el hierro. En la segunda mitad del siglo XVIII, Gran Bretaña importó el noventa por ciento del cáñamo de Rusia. La flota británica dependía casi totalmente del cáñamo ruso. Esto fue motivo suficiente para que Napoleón iniciara una guerra por el cáñamo.

Napoleón y el Zar Alejandro I firmaron el Tratado de Paz de Tilsit en 1807. Una de las condiciones era que Rusia no comerciara más con Gran Bretaña, archienemiga de Napoleón. El emperador francés esperaba que la escasez de cáñamo ruso debilitara a la flota británica (y a su economía). En 1811, Rusia reanudó el comercio con Gran Bretaña. Napoleón protestó, pero no obtuvo una reacción del Zar. Entonces Napoleón formó un ejército de 680.000 hombres, y el 24 de junio de 1812 inició la marcha sobre Moscú para, entre otras cosas, ganar el control sobre la producción de cáñamo ruso. La campaña fue un desastre completo y significó el principio del fin para Napoleón.

Preguntas frecuentes

¿Para qué se utilizó el cáñamo durante la Segunda Guerra Mundial?

Se empleó para fabricar cuerdas, cordeles, mangueras, paracaídas, velas y otros materiales necesarios para los ejércitos.

¿Qué fue «Hemp for Victory»?

Fue un cortometraje propagandístico del Departamento de Agricultura de Estados Unidos destinado a promover el cultivo de cáñamo durante la guerra.

¿Qué relación tuvo el cáñamo con la campaña de Napoleón en Rusia?

El artículo explica que Napoleón buscaba debilitar el comercio británico y controlar la estratégica producción rusa de cáñamo.

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