El curso de cultivo en Cannabis Magazine va a tomar un nuevo rumbo. Lo cierto es que ya tenemos definida una estructura de cómo va a ir avanzando, pero no haremos un índice general en este primer artículo ya que intentaremos que los nuevos cursos sean dinámicos (dentro de lo que un medio escrito nos permite).

Para que este dinamismo a lo largo del curso sea posible, podrás contactar con nosotros a través del correo del consultorio. Obviamente, solo se aceptarán correos que hablen sobre el curso de cultivo y sobre el tema específico del que se habló en el último número, o bien con alguna petición específica. Cualquier correo que contenga dudas o consejos que no hagan referencia al curso serán contestados en el consultorio de Neal.

En definitiva, para poder ponerte en contacto con el curso y resolver tus dudas sobre cada tema puedes escribir a [email protected] con el asunto “Curso de autocultivo Cannabis Magazine”.

En principio, todo lo que vayamos aprendiendo en este curso será aplicable tanto en interior como en exterior. Sin embargo, algunos temas como el que comenzamos hoy están directamente enfocados al cultivo interior por obvias razones.

Vamos a comenzar dando un breve repaso sobre el cuarto de cultivo. Es un tema en el que no voy a profundizar mucho, ya que es algo de lo que se habla constantemente y puede que llegue a aburrir. Aunque sí tenemos que mencionarlo, puesto que si finalmente decides practicar este curso en interior, el cuarto de cultivo será el escenario principal de tus aventuras cannábicas.

Antes de comenzar con la elección de nuestro cuarto de cultivo debemos plantearnos cómo vamos a organizarnos a lo largo del año. Mucha gente prefiere ir haciendo pequeños cultivos trimestrales. Mientras que otros hacen una gran cosecha en interior y otra en exterior, y con esto pueden abastecer todo el año de su propio consumo sin tener que recurrir al mercado negro.

Si decides tomar como forma de autoabastecimiento la primera (pequeños cultivos trimestrales), puedes encontrar armarios de cultivo en el mercado que te facilitarán mucho la tarea a la hora de cultivar. Normalmente, estos armarios comerciales vienen diseñados para ser cuartos de cultivo funcionales.

Por otra parte, si prefieres hacer un solo cultivo en interior, lo más probable es que un armario de cultivo comercial corriente no te sea suficiente. Aunque esto siempre dependerá del consumo que tengas. En este caso deberás acondicionar un cuarto entero para poder hacer tu cultivo. Otro motivo por el que suelen utilizarse cuartos de cultivo enteros para abastecerse es que el cultivo esté destinado al consumo de muchos socios de algún club social de cannabis. De esta forma es necesario que el espacio de cultivo sea lo suficientemente grande como para que la producción final pueda cubrir a bastante gente por un periodo de tiempo limitado, o a una sola persona por un periodo de tiempo largo.

La altura del cuarto, aunque es algo muy básico, suele ser uno de los errores más comunes a la hora de planificar un cultivo de interior

Personalmente, prefiero hacer cultivos trimestrales ya que de esta forma tengo para autoabastecerme y al mismo tiempo no tengo que cuidar de un número de plantas muy elevado, exponiéndome a un riesgo mayor. Finalmente, ante la ley es mejor tener un menor número de plantas en floración. Aunque en este curso vamos a ver todos los métodos de cultivo así que aprenderemos a manejarnos en distintas situaciones.

Independientemente del tipo de cultivo que queramos adoptar, nuestro cuarto de cultivo debe cumplir con unas características mínimas, ya que de no ser así se dificultará mucho o se hará imposible el cultivar en él. Un cuarto de cultivo correctamente adecuado nos facilitará enormemente nuestra labor de cultivo.

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La sala debe ser un lugar ante todo seguro y tranquilo. En el caso de querer montar nuestro cultivo en la vivienda habitual (siendo esto lo más común), debemos pensar en montar nuestro cultivo en la zona menos frecuentada de la casa. Un lugar que no sea para nada de paso y, por supuesto, oculto de la mirada de los curiosos.

Si la zona no está lo suficientemente aislada, aumentaremos las posibilidades de transmitir enfermedades y plagas a nuestro cultivo, haciendo que el cuarto no solo no nos facilite el trabajo, sino que además puede que más adelante tengamos que invertir tiempo y dinero en curar nuestro cultivo. Que el lugar escogido esté bien oculto es algo primordial, ya que dada la legalidad de nuestra querida planta no nos interesa que polis o cacos nos detecten el cultivo. El mejor sitio para emplazarlo suele ser el sótano si nuestra vivienda dispone de él, ya que este nos permite tener un mayor control de la situación climática de nuestro interior a lo largo del año.

Cuando compramos un armario comercial para cultivo, este ya trae las proporciones adecuadas para cultivar. Sin embargo, cuando se trata de adecuar una habitación o lugar específico de una vivienda, es recomendable tener en cuenta estas proporciones. Una sala con tres metros cuadrados pero un metro de altura nos imposibilitará el cultivo. La altura mínima de nuestro cultivo debe ser de un metro y medio, aumentando, a ser posible, en proporción a la superficie a cultivar.

Debemos tener en cuenta las distancias desde el foco a las plantas, y de las plantas hasta el suelo. La altura del cuarto, aunque es algo muy básico, suele ser uno de los errores más comunes a la hora de planificar un cultivo de interior.

Hay que intentar que nuestra sala disponga de toma de agua cercana. Esto es algo que básicamente nos va a facilitar todo el proceso, ya que la vamos a necesitar constantemente y en abundancia. Aunque si no dispones de una toma cerca, o la posibilidad de habilitar una manguera con cierre propio, deberías poder poner al menos un bidón o algún tipo de almacenamiento para tener siempre grandes cantidades de agua cerca, sino siempre puedes ir tirando de garrafas de ocho litros y viajecitos al grifo más cercano.

Como vamos a estar trabajando con aparatos eléctricos y agua al mismo tiempo, es buena idea preparar las tomas de electricidad con las que vayamos a trabajar y ubicarlas en altura. Si las podemos poner a la altura de la cara, tendremos mayor seguridad y control sobre los temporizadores y potenciómetros.

Otro punto muy importante es la ventilación. Nuestras plantas son seres vivos y como tales necesitan de un aire renovado para poder respirar. Si bien se puede trabajar con un método de entrada pasiva, donde por el mismo vacío del cuarto el aire entra por el espacio que hayamos escogido para ello. Este método solamente lo recomiendo en armarios comerciales, en cuartos acondicionados es preferible disponer tanto de una entrada como de una salida de aire.

Para calcular la fuerza de nuestro extractor, deberemos primero saber cuántos metros cúbicos tiene nuestro cuarto de cultivo. Para ello debemos resolver la siguiente formula Base x Ancho x Altura = Metros cúbicos.

Un ejemplo sería una habitación de 2,1m x 3,2m x 1,8m, donde obtendríamos un resultado aproximado de 12,1m³. Llegados a este punto voy a aconsejar que el aire de nuestro cultivo se renueve cada dos minutos, aunque dependiendo del cannabicultor estos tiempos de extracción pueden variar. Dicho esto, para calcular qué potencia debe tener nuestro extractor para cubrir ese caudal de aire simplemente debemos dividir los 60 minutos de una hora entre 2 minutos, que es el intervalo de tiempo total que queremos darle, y multiplicarlo por los metros cúbicos de nuestro cuarto de cultivo. En nuestro ejemplo el resultado sería 363m³/h, aunque siempre es aconsejable contar con al menos un veinte por ciento más de potencia de la que necesitamos, ya que de esta forma esteremos preparados ante cualquier incidencia en el clima que pudiera surgir a lo largo de los cultivos. En este caso nuestro extractor ideal sería de al menos 435m³/h.

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Como hemos dicho, en nuestra sala de cultivo vamos a aplicar también una entrada de aire proporcional al caudal de salida. De esta forma nos aseguraremos de que no se cree un vacío en nuestro cuarto que haga que nuestras plantas no puedan desarrollarse correctamente, o directamente mueran por asfixia. Para saber dicho caudal es muy sencillo: basta con que el caudal de salida no supere en cuatro veces el de entrada. En nuestro caso vamos a ser un poco precavidos, y en lugar de poner una entrada con un caudal del veinticinco por ciento del de salida, subiremos hasta un cuarenta por ciento, que en nuestro ejemplo serían aproximadamente 174m³/h.

Recomiendo caudales superiores a los necesarios ya que vamos a regular la potencia de nuestros ventiladores con un potenciómetro para cada uno de ellos. De esta forma podemos tener un control total del aire de nuestro cuarto.

Es importante que tanto el aire extraído como el introducido se tomen de lugares distintos a donde se cultiva y, por supuesto, prestando atención a que no desemboque en algún lugar que esté demasiado a la vista para que no delate el cultivo. Hay que pensar que la luz que desprenderán nuestras lámparas es lo suficientemente fuerte para colarse por el tubo de salida y verse desde fuera si este no se adecua correctamente.

Si vas a utilizar la ventana como lugar de extracción, te aconsejo crear un cajón de doble fondo encima de ella para hacer que no se vea nada sospechoso desde fuera y puedas tener la persiana levantada lo suficiente para hacer de salida de aire. Recuerda que no queremos que polis o cacos se hagan con nuestro autocultivo. Los armarios comerciales ya traen de serie los agujeros para la entrada y la salida, solamente tendrás que tener cuidado que el extractor de entrada y el de salida no estén demasiado cerca el uno del otro, pudiendo hacer que el de entrada recoja el aire cebado del de salida.

En resumen, en este artículo hemos hablado sobre el cuarto de cultivo y lo hemos introducido. También hemos visto que a la hora de planificarlo debemos tener en cuenta la entrada y la salida de aire, y que debemos colocar los enchufes en altura teniendo en cuenta que vamos a trabajar con agua, y que el agua debe estar cerca para facilitarnos el trabajo.

En el próximo capítulo del curso seguiremos hablando sobre el cuarto de cultivo y veremos elementos como las luces y las bandejas. También comenzaremos a planificar nuestra sala de cultivo.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.