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La proclividad de los seres humanos a colocarse sólo es equiparable al empeño (generalmente infructuoso) de otros seres humanos en impedirlo. He aquí unos cuantos productos psicoactivos que puedes conseguir sin tener que visitar el supermercado de la droga más cercano ni arriesgarte a acabar con tus huesos en una mazmorra.

Aunque todo se andará, así que date prisa.

Chocolate

El “alimento de los dioses” para aztecas y mayas tardó poco en extenderse por toda Europa. En la actualidad cada habitante del planeta consume dos kilos de chocolate al año.

¿Cómo coloca?

El chocolate contiene pequeñas cantidades de anandamina, un canabinoide que se encuentra en el cerebro. Esta pequeña dosis explicaría el bienestar que sentimos al ingerir chocolate, aunque la dosis necesaria para tener un viaje es de varios kilos. También contiene feniletilamina, una molécula del grupo de las anfetaminas, también conocida como “droga del amor”.

¿Anfetaminas y canabis por el precio de un Huesitos? Lo compramos.

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Incienso

Aunque los maledicientes sostengan que el botafumeiro de la catedral de Santiago servía para disimular el hedor de los peregrinos, parece ser que la quema de incienso tiene algo más que un sentido ritual en las ceremonias religiosas: es psicoactivo.

¿Cómo coloca?

El incienso se extrae de una familia de plantas del género Boswellia. Uno de sus componentes es el acetato de inciensola que, al quemarse, ejerce un efecto antidepresivo al inhalar el humo…al menos entre los ratones, según desveló un estudio de la Universidad hebrea de Jerusalén. La explicación del efecto antidepresivo y ansiolítico del incienso tiene que ver con unos misteriosos canales iónicos en el cerebro humano…y en el ratonil.

I-Doser

La percepción de la realidad se puede alterar de muchas formas, una de ellas mediante el sonido, como bien saben los ravers y los meditadores que cantan mantras.  I-Doser es una secuencia de sonidos binaurales que supuestamente replica los efectos de la marihuana, el hachís o la cocaína en el cerebro.

¿Cómo coloca?

Los ritmos binaurales (traducción apresurada de “binaural beats”) son dos tonos diferentes que suenan en cada uno de los oídos, causando “un conflicto en la señal eléctrica” del cerebro. Los sonidos binaurales pueden ser “relajantes o estimulantes en función de su frecuencia“. Según el inventor del I-Doser, Nick Ashton, hay personas susceptibles e inmunes a los ritmos binaurales. Si quieres saber a qué bando perteneces prueba una dosis:

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Absenta

El “hada verde” es una bebida de alto contenido alcohólico, elaborada a partir de ajenjo y otras hierbas. A lo largo de sus dos siglos de historias ha servido de medicamento, de elixir embriagador para los poetas malditos, se ha prohibido y se ha vuelto a legalizar, aunque considerablemente rebajada.

Cómo coloca

El ajenjo (Artemisia absinthium) contiene tujona, un aceite esencial vinculado al alcanfor que le confiere sus peculiares efectos alucinógenos. Dicen que el desaforado consumo de absenta mató al poeta Verlaine y volvió loco a Van Gogh.

Si la bebida es muy fuerte puedes imitar a los portugueses y rebajarla…con tequila.

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Hebras de plátano

Los plátanos contienen bananadina, un alucinógeno natural de amplio espectro. Para disfrutar  de su efecto psicoactivo debes quitar las tiras marrones del plátano, dejarlas secar y fumarlas.

¿Cómo coloca?

En realidad no coloca, pero tal vez fuiste uno de los pardillos que secó hebras de plátano en su balcón para estupefacción de tus familiares. Se trata de una leyenda urbana difundida por William Powell en su infame “Libro de cocina del anarquista” (1970) quien, a su vez, la tomó  del fanzine Berkeley Barb (1967).

Fuente