Una enmienda bipartidista al presupuesto de defensa ampliaría seis años el programa del Pentágono para estudiar psilocibina, MDMA e ibogaína en personal militar.

Un grupo bipartidista de congresistas de Estados Unidos ha registrado una enmienda oficial al proyecto de ley de defensa fiscal de 2027 para alargar hasta el 30 de septiembre de 2033 el programa del Pentágono que financia investigación con sustancias psicodélicas. La propuesta, publicada en la página del Comité de Reglas de la Cámara, modifica la sección 723 de la NDAA de 2024 y extiende de tres a nueve años el periodo de seguimiento del estudio sobre TEPT, lesión cerebral traumática y otras condiciones ligadas al servicio militar.

La relevancia es evidente porque consolida una vía federal que ya existe, pero todavía dentro del terreno de la investigación y no del acceso clínico general. El texto no autoriza a los militares a recibir psilocibina, MDMA o ibogaína fuera de ensayos ni crea un programa terapéutico abierto; su alcance real es prolongar la financiación y el margen temporal de un circuito experimental que el propio Pentágono sigue evaluando junto a datos de seguridad, dosificación y viabilidad operativa.

La enmienda llega además después de que la subcomisión de personal militar de la Cámara incluyera en su impresión para la NDAA 2027 un apartado sobre investigación clínica emergente para TEPT resistente al tratamiento. Ese documento pide al Departamento de Defensa un informe para febrero de 2027 sobre los ensayos Passage y Fortitude, sobre posibles vías legales de acceso ampliado y sobre la continuidad asistencial entre el Pentágono y la Veterans Health Administration.

El movimiento encaja con una secuencia política que Cannabis Magazine ya venía siguiendo. Hace pocos días contamos cómo la Cámara pidió al Pentágono estudiar vías legales para los psicodélicos y también explicamos que la VA abrió un ensayo con MDMA para veteranos con TEPT y alcoholismo. La novedad de hoy no duplica esas piezas: añade una decisión presupuestaria concreta para extender el armazón legislativo del programa militar.

Que la propuesta sea bipartidista también importa. Entre los firmantes aparecen el republicano Morgan Luttrell y varios copatrocinadores de ambos partidos, lo que sugiere que el interés por las terapias psicodélicas para militares y veteranos sigue ganando espacio en Washington incluso antes de que exista una aprobación regulatoria plena. Aun así, conviene no confundir interés político con validación clínica cerrada: la evidencia sobre estas terapias sigue siendo desigual según sustancia, indicación y diseño del ensayo.

El propio Departamento de Defensa ya publicó en enero un informe de situación sobre su programa con psicodélicos, lo que ayuda a medir el punto exacto del debate. El Gobierno federal no está discutiendo una liberalización libre ni un uso recreativo, sino cómo organizar investigación controlada para cuadros complejos como el TEPT o las secuelas neuropsiquiátricas tras lesión cerebral. Ahí reside tanto la promesa como el límite de la noticia.

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Desde una perspectiva sanitaria, la cuestión de fondo es si prolongar el programa puede acelerar ensayos mejor diseñados y una eventual transición hacia vías regladas para quienes no responden a tratamientos convencionales. Pero el texto actual no garantiza resultados positivos, ni fija calendarios de aprobación de la FDA, ni despeja por sí solo los problemas éticos y clínicos de llevar estas terapias a poblaciones militares. En ese marco, el valor del paso legislativo es de infraestructura investigadora, no de acceso inmediato.

La conversación también conecta con debates más amplios sobre escalabilidad, costes y modelos terapéuticos. Esa dimensión aparece en estudios y pilotos recientes que hemos seguido, desde la prueba de terapia grupal con psilocibina en TEPT hasta discusiones regulatorias y clínicas que también analiza Fuertedélica. La diferencia es que el Congreso se mueve aquí en el terreno de la defensa, donde pesan además la preparación operativa, la prevención del suicidio y la transición entre sistemas asistenciales.

Como noticia para Google News, la pieza ofrece un hecho nuevo con documento primario, actores identificables y fecha reciente dentro de un cluster activo sobre psicodélicos, veteranos y salud mental en Estados Unidos. La cautela principal es igualmente nítida: la enmienda prolonga una investigación militar existente, pero no prueba todavía que esas terapias funcionen en la práctica clínica militar ni abre su uso fuera de ensayos regulados.

Acerca del autor

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Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.

En 1996 impulsó, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.

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