Bienvenidos a esta nueva serie de cultivo básico queridos cultivadores y amantes de lo verde. A lo largo de este número vamos a aprender a seleccionar plantas madre que, una vez listas, nos servirán para sacar esquejes de ellas y realizar un autocultivo a partir de los mismos.

por Gospodin Konopí

Lo bueno de este sistema es que conseguiremos un proceso cíclico y cuando hayamos seleccionado los ejemplares, lo más complicado ya lo habremos llevado a cabo y solamente tendremos que sacar clones de nuestras plantas madre.

Se denomina esquejes, clones o gajos a una porción seccionada de una planta cuya finalidad es llegar a ser una planta independiente. El esquejado es, por tanto, una técnica de reproducción vegetal que tiene como objetivo lograr vástagos idénticos a la planta de la cual se extraen estos esquejes. Esta reproducción será asexual por lo que no es necesaria la presencia de dos líneas ascendentes o progenitores. Los gajos son clones de la planta en la que se desarrollaron y tendrán una evolución igual a la de la madre en todo lo tocante a la genética pero se desarrollarán tanto en relación a estos factores como a todos los elementos ambientales a los que se vean expuestos.

Cuando plantamos esa porción que hemos retirado de una planta y la ponemos en tierra este esqueje comenzará a desarrollar una red radicular que le brindará autonomía y un desarrollo vital independiente. La planta será un clon de su madre pero, como ya hemos mencionado, atenderá a las condiciones ambientales como cualquier ser vivo.

Las plantas poseen este mecanismo adaptativo denominado propagación o regeneración vegetativa y es en gran medida el responsable de este tipo de reproducción asexual en que una célula o grupo de células, en el caso de la mayoría d las plantas, se desprende de la planta y, si las condiciones ambientales lo permiten, comenzará su singladura en solitario hasta formar un ejemplar que ha de ser una copia de la planta de la cual proviene.

Lo adecuado para realizar cultivos a partir de plantas madre, es decir, por medio de esquejes será realizar una buena selección de nuestros ejemplares que serán las plantas madre. Esta selección ha de ser lo más amplia posible, por ejemplo, si queremos conservar tres plantas madre deberemos de hacer una selección entre treinta plantas aunque si son más pues mejor. Aumentando el número de ejemplares entre los que escoger estaremos agrandando las posibilidades de encontrar en ellos características que nos satisfagan y nos merezcan la pena elegir.

Desde luego, casi de cualquier planta vamos a poder obtener esquejes pero es interesante tener en cuenta que podemos obtener unos esquejes mejores que otros porque estos, como ya hemos dicho, serán clones de las plantas que hayamos escogido como madres y es por esta razón que la selección, para un proceso de cultivo a partir de plantas madre, es tan importante. Que sean clones de una planta hembra quiere decir que estos también serán hembras.

Cuando nos decidimos por el esquejado como técnica reproductiva atenderemos, en el proceso de selección, a elementos que pueden tener que ver con el tamaño, la capacidad de crecimiento, la estructura de la planta, la vigorosidad, etc. Poco a poco se irán haciendo selecciones más minuciosas atendiendo a las propiedades organolépticas de los ejemplares así como a sus efectos, su intensidad o su producción.

En términos de inversión económica se puede afirmar que este tipo de cultivo supone un ahorro muy considerable en comparación con la adquisición de semillas. En un principio se habrá de hacer un gasto necesario pero que nos asegurará unas genéticas de calidad. Una vez hecha la primera gran inversión, teniendo en cuenta los materiales necesarios, podremos olvidarnos de comprar semillas.

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Para realizar el proceso de selección vamos a comenzar por germinar un buen número de semillas de la o las variedades que más nos convengan y hacer algunos esquejes de los diferentes fenotipos que encontremos y realizar un cultivo con ellos. Una vez hecho esto podremos apreciar las características de la planta tanto en producción como en su sabor o efectos. Con esto ya podremos hacer la elección que nos parezca más adecuada según nuestros gustos y necesidades.

Desde este momento ya podemos realizar un ciclo continuo de esquejado y cultivo a partir de estas plantas madre sabiendo el resultado que tendremos en nuestro cultivo de antemano. Hay que tener en cuenta que una planta puede convertirse en madre sea cual sea su etapa de desarrollo pero existen etapas en las que es más adecuado realizar este procedimiento. Ahora bien, merece la pena descartar plantas que han revegetado o plantas que no muestren una serie de características que marquen la diferencia entre una planta cualquiera o mediocre y un ejemplar con carácter que ofrecerá esquejes de gran calidad.

Como hemos mencionado antes, es posible seleccionar una planta madre a partir de esquejes. Esta siempre es una buena opción si queremos evitar todo el proceso de selección y conocemos a algún cultivador que nos ofrezca sus esquejes y, además, tengamos la seguridad de que van a ser de gran calidad. Un clon de un clon debería mantener la misma vigorosidad, la misma calidad y en definitiva las mismas características tanto estructurales, de desarrollo y organolépticas, siempre según fenotipo.

El procedimiento que hemos de seguir será prácticamente igual: elegimos un esqueje que ya cuente con una red radicular consistente y lo plantamos en un recipiente de unos 8 litros con tierra (la tierra ha de ser un sustrato de calidad) y lo conservaremos así vegetando para darle tiempo a que esa red radicular se desarrolle más y se vuelva más fuerte. Al tiempo que va creciendo iremos retirando los esquejes que consideremos oportunos y de esta manera iremos dándole a nuestras plantas madre la forma que mejor se ajuste a las necesidades del espacio que forma su hábitat. También es adecuado realizar un mantenimiento de las raíces, a partir del sexto o del séptimo mes, para conservar una estructura radicular limpia que permita a la planta nutrirse de la manera más óptima y prevenir la acumulación de sales minerales. De esta manera, vamos a conseguir que las raíces de nuestras plantas madre se renueven y con ello aporten salud a la planta.

Cuando vamos a trabajar con diferentes variedades es adecuado no perder de vista, durante el proceso de esquejado, qué esqueje pertenece a qué variedad. Para ello podemos realizar grupos y subgrupos por variedades y fenotipos utilizando letras y números. De esta manera nos aseguraremos de saber qué variedad es tal o cual planta si resulta ser un ejemplar genial y pretendemos hacer algo con esa genética en concreto.

Tenemos que pensar que las plantas madre que hemos decidido conservar van a necesitar de ciertos cuidados de mantenimiento. Parte de este mantenimiento va a consistir en realizar podas. Estas podas tienen como objetivo la regeneración de la planta, se trata de que esta produzca nuevos brotes. Esto lo vamos a hacer podando algunos de los brotes ya existentes que serán esquejes. Este procedimiento de limpieza y acondicionado de las plantas madre se puede hacer cada mes o mes y medio y los esquejes que vayamos sacando pueden tener una infinidad de usos. Con todo el excedente que se va a conseguir se puede experimentar con nuevas técnicas y dar a conocer la genética con la que trabajamos a otros cultivadores que con toda seguridad lo agradecerán.

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Como mencionábamos antes, será necesario realizar de manera habitual una poda y saneamiento de la red radicular de nuestras plantas madre. Aunque este procedimiento retrasará el crecimiento merece la pena realizarlo ya que con ello renovamos el sustrato oxigenando el medio vital de nuestras plantas y eliminando el exceso de raíces. El exceso de raíces impedirá el normal desarrollo de nuestras plantas madre. Con este procedimiento también conseguiremos manipular el tamaño de nuestras plantas. Es un procedimiento delicado así que no hay que hacerlo a la ligera y es conveniente utilizar estimulador de raíces en el agua que usaremos para regar nuestras madres.

Estas plantas madre, como están en periodo vegetativo, necesitarán un ciclo lumínico de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad y para ello utilizaremos focos de bajo consumo. Además del sistema de iluminación y del periodo lumínico hemos de prestar especial atención a los recipientes que vamos a utilizar para albergar a nuestras plantas. Cuanto mayor sean estos recipientes mayor será el tamaño que alcancen nuestras madres pero, en realidad, podríamos utilizar recipientes de cualquier tamaño. Aunque las plantas madre se vayan degenerando con el tiempo y tengan, por así decirlo, un periodo de producción de esquejes de calidad concreto, su vida se podrá alargar de manera indeterminada. Mientras las mantengamos en periodo vegetativo solamente tendremos que preocuparnos de mantener un entorno limpio y libre de enfermedades o plagas que podrían terminar drásticamente con nuestro proyecto y con ello con nuestra inversión de tiempo y dinero.

Hasta aquí este número en el que hemos realizado un primer acercamiento al cultivo por medio de plantas madre y a la utilización de esquejes como forma de reproducción. En él hemos hablado, de forma básica, sobre el proceso necesario para llevar este proyecto a buen fin. Esto lo hemos hecho prestando atención a las necesidades de mantenimiento y saneamiento que las plantas madre necesitan y hemos dado, además, algún consejo práctico para facilitarnos esta tarea. En próximos números explicaremos paso a paso cómo construir un espacio de cultivo de ciclo continuo a partir de dos madres. Veremos los diferentes espacios y materiales necesarios para llevar a cabo un cultivo con el que podremos estar generando cogollos para el consumo cada poco tiempo. De esta manera se abaratan precios reduciendo el gasto se acorta el tiempo entre recolección y recolección.

Os deseo prósperos autocultivos, queridos seguidores de esta sección.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.