Cultivo de marihuana de guerrilla
Guía práctica para elegir entre guerrilla o terraza, optimizar el sustrato y mantener tus plantas seguras, sanas y discretas.
Fotos y texto por Marqués de Esquilache
Este estudio va de cultivos en terraza y de guerrilla porque, además de ser los más frecuentes, son los más complicados por muchos factores. Ambos tienen ventajas e inconvenientes, sobre todo si, además de calidad, queremos ser discretos. Y, por otra parte, como decimos, son muchos más los cultivadores de exterior que pueden cultivar así, que aquellos que disponen de grandes jardines.
Para escribir sobre ambos tipos, he optado por cuatro plantas de gran calidad y prestigio: Kali 47, Ice Kush, Kaya 47 y Bubble Gum. Las genéticas han de ser siempre impecables. Pero, si además se trata de guerrilla, el vigor híbrido de cada variedad puede ser decisivo. En terraza siempre tenemos más margen, pero en guerrilla los enemigos de nuestras plantas son demasiado numerosos.
En ambos casos, la discreción es esencial. En guerrilla te pueden encontrar el cultivo, tanto los señores vestidos de verde y que llevan placa, como los amigos de lo ajeno, que son peores que cualquier otro patógeno conocido. Vamos a ver las claves para luchar, en ambos casos, tanto contra los patógenos propios de las plantas, como contra los enemigos de lo ajeno, tanto chorizos como fuerzas de la autoridad. Y antes de continuar, tanto en un tipo de cultivo como en el otro, tenemos que partir no sólo de genéticas de primera, sino también de sustratos específicos. Y, en el caso de cultivos en terraza, de macetas especiales. No hay mayor error que poner una semilla en una maceta de plástico negra. ¡Qué aberración!
El sustrato
En mi humilde opinión, no importa la calidad que nos diga el fabricante que tiene su producto. Cuando se trata de cannabis, cuyo punto débil es su sistema radicular, pobre y débil, es muy recomendable mejorarlo. Aunque existen numerosos productos en el mercado que nos sirven para este propósito, teniendo en cuenta los pros y los contras, la arlita es una opción más que recomendable. La greda volcánica, sin duda alguna la mejor para la aireación del sustrato, tiene como enorme inconveniente su peso. Es muy pesada e imagínate el trabajo de desplazar sacos de 40 kilos hasta tu lugar de guerrilla o subirlos hasta la azotea. La perlita cada vez cuenta con más detractores y, sin embargo, la arlita, además de ser muy ligera, es de lo más eficaz.
Por lo tanto, creo que una mejora de la capacidad de aireación de cualquier sustrato es siempre una enmienda más que recomendable. Insisto en que esto es aplicable cuando se trata de cannabis ya que otras plantas, como las tomateras, no tienen un sistema radicular tan poco eficaz. Siendo las raíces la base de la fortaleza de cualquier planta, implementar la calidad y capacidad de oxigenación del sustrato empleado es de gran importancia. Y, además, resulta bastante económico. Y esto es especialmente importante en los cultivos de guerrilla.
Guerrilla
Todos conocemos en qué consiste el cultivo de guerrilla. Sin embargo, tenemos que saber cuál es el verdadero peligro del mismo (aparte del robo). Lo expongo utilizando un símil gastronómico. En el campo hay cientos de patógenos, sobre todo insectos, que devoran las malas hierbas y árboles que les rodean. Imagina que todos los días de tu vida tienes lentejas para comer. Y, de pronto, un buen día te llega el olor de otra vianda, la que sea. Te parecerá un regalo del cielo. Pues bien, cuando cultivamos en guerrilla, lo normal es que utilicemos un sustrato diferente a la tierra madre de la zona y que, para colmo, empleemos abonos que harán que nuestras plantas sean todavía más suculentas y apetecibles. Como es una pesadilla estar regando con abonos líquidos, lo mejor es incorporarlos desde el principio (humus y guano) a la tierra. De esta manera el sustrato olerá todavía más.
Todas las arañas rojas y ácaros varios, los escarabajos, orugas verdes, polillas, moscas blancas y una larga lista de depredadores se sentirán muy atraídos por nuestras delicadas niñas. Sus hojas y tallos serán más tiernos. Su sustrato más fácil de escarbar, su fragancia nueva y más apetecible. Todo en ellas es nuevo y deseable para un sinfín de patógenos que se esconden en cada mala hierba, en cada roca, en cada rincón cercano a nuestras niñas. Sería casi imposible que no fueran atacadas y, si esto sucede, nuestras plantas, a diferencia de las malas hierbas endémicas de la zona, no estarán capacitadas para resistir estos embates y, casi con toda seguridad, sucumbirán.
Cada vez son más los cultivadores guerrilleros que optan por la lucha biológica a la hora de combatir a las plagas. Sin embargo, éstas tiene un inconveniente: la constancia. En efecto, casi todas las bacterias y productos empleados en la guerra biológica, despiden un olor que repele a las plagas. Pero si no somos constantes en su aplicación (una vez cada diez días, aproximadamente), dejarán de ser eficaces. Tan pronto dejen de despedir todo el olor que se precisa, las plagas más audaces se lanzarán al ataque con todas sus fuerzas. Por este motivo es muy frecuente plantar algún ajo en el mismo alcorque e incluso alguna planta de romero pegada a cada planta. No es un escudo infalible, pero reduce bastante las posibilidades de ataques letales.
La química es, sin duda, la forma más eficaz de combatir las plagas. Concretamente el azufre. Debemos perder el miedo al empleo de este producto ya que, empleado de forma foliar durante toda la fase vegetativa, no repercute en nuestra salud y es, sin duda alguna, el mejor escudo antiplagas. No hay más que fijarse en los cultivos de los agricultores de tu zona para ver cómo ellos emplean azufre sin consecuencias negativas para la salud. Pero si optas por los antiplagas biológicos, recuerda que la constancia y regularidad en su empleo son la clave del éxito. Tan pronto te olvides una sola vez de usarlos, las plagas se lanzarán sobre tus niñas y las devorarán.
Cuando haces guerrilla es necesario saber por dónde le va a dar el sol a tus niñas. Es muy frecuente ver cultivos guerrilleros ocultos entre árboles. Tan ocultos, que tan sólo les da directamente la luz cenital del mediodía. Esto es un disparate ya que, precisamente a estas horas, hace tanto calor que las hojas cierran sus estomas (unos minúsculos agujeritos en el envés que hacen de pulmones) para evitar la pérdida de humedad precisamente por exceso de calor. Si haces guerrilla, es mucho más práctico, poner tus plantas de manera que reciban luz solar oblicua. Es decir, la luz del amanecer y del atardecer. Si el sol les da todo el día, no pasa nada. Pero si la única luz solar que les da directamente es la del mediodía, es negativo para ellas. Por lo tanto, encontrar la localización ideal no es tan fácil como pueda parecer. No vale cualquier sitio.
Terrazas y balcones
Los cultivos en terrazas y balcones tienen un inconveniente en la mayoría de los casos: están ubicados en una comunidad de vecinos. Esto hace que la discreción sea más compleja. Hay otros problemas añadidos, como la posible contaminación lumínica. Esto es relativamente fácil de solucionar con elementos que protejan el cultivo de esas luces parásitas. Pero el tema de la discreción sí puede llegar a convertirse en un serio problema.
Los muretes de las terrazas y balcones suelen medir alrededor de un metro y veinte centímetros. Por este motivo, lo ideal es convertir el cultivo en un SCROG o un Main Lining. Además, es de vital importancia la elección de la maceta ya que es una barbaridad emplear macetas de plástico negro. Ignoro el porqué de que la mayoría de los fabricantes hagan macetas negras. Pero es un disparate ya que las raíces del cannabis (su punto más débil) se recuecen. En consecuencia, la planta debe emplear casi todos sus recursos y energías para sobrevivir, simple y llanamente. Un verdadero desperdicio de recursos biológicos.
Aunque la maceta de plástico no sea negra, siempre será de plástico, que no transpira, lo que también es muy duro para el sistema radicular. Por lo tanto, y siempre que queramos obtener una marihuana de altísima calidad, lo suyo es emplear macetas de barro, que sí transpiran, o todavía mucho mejor: de material geotextil. Estas últimas son una auténtica maravilla ya que permiten que el oxígeno circule libremente por todos y por cada uno de sus laterales. Hay algunas marcas que las fabrican. Sin embargo, en mi opinión, es esencial emplear aquellas que vengan etiquetadas con certificado de laboratorio “BPA Free”. Esto significa que no van descomponiéndose y soltando partículas derivadas del petróleo que las raíces acabarán comiéndose. Que sean BPA Free es de suma importancia si tu salud es importante para ti.
Cuando empleamos macetas geotextiles, es esencial conocer su funcionamiento. Y esto empieza desde el mismo momento en que las rellenamos de sustrato. Algunas marcas cometen un gran error al hacer sus macetas con fondo redondo pero con esquinas cuadradas. Esto es una barbaridad. ¿Por qué? Porque, por muy bien que rellenemos la maceta de sustrato, es casi imposible que estas esquinas cuadradas queden con bolsas de aire. Y al regar, el agua, que siempre busca el camino más fácil para salir, pronto encontrará que estas esquinas repletas de simple aire, les sirve de sumidero, rápido y eficaz. Como consecuencia, es muy difícil regarlas bien, al menos con un riego convencional. Siempre nos queda el riego por inmersión, aunque este tipo de riego es peor que el riego de toda la vida.
Main Lining
Tanto este sistema de cultivo como el SCROG, son perfectos para terrazas y balcones ya que te permiten controlar su altura y no permitir que ésta sea superior a la del murete de protección. Así evitas las miradas indiscretas y buena parte de la contaminación lumínica. Os muestro un Main Lining desde el principio. Como se puede observar, la idea consiste en ir dejando un par de ramas, cuando la planta es muy pequeña, dobladas en un ángulo de 90 grados hacia los lados. Cuando estas ramas continúan creciendo, volvemos a hacer lo mismo de nuevo, y así sucesivamente hasta que conseguimos una especie de estructura de escalera.
Cada vez que doblamos una rama en un ángulo de 90 grados, lo más normal es que la rama se tronche. Pero esto, lejos de ser contraproducente, estimula el crecimiento vegetativo de nuestras niñas. En otras palabras, no sólo no es un inconveniente sino más bien una ventaja. Inmediatamente después de tronchar cada rama, vemos cómo se forma un callo duro que fortalece la estructura del tronco. Y, si lo hacemos bien, podemos continuar así indefinidamente hasta alcanzar la altura que deseemos. En el caso de un cultivo en terraza o balcón, hasta alcanzar esa cifra mencionada de un metro y veinte centímetros.
Por si fuera poco, con este sistema conseguimos que la luz solar llegue hasta el último rincón de la planta. De esta manera, la fotosíntesis es mucho más completa ya que hasta la más humilde hoja recibe luz solar y puede realizar su función.
Empleando macetas geotextiles podemos abonar bastante más de lo habitual. Esto es debido al hecho de que el mismo material, al transpirar, hace que el sustrato se seque con bastante más rapidez que en otro tipo de maceta. Al secarse más, tenemos que regar más. Y esto equivale a una especie de lixiviado, un lavado de las raíces. De esta forma evitamos la acumulación de sales metálicas. Por lo tanto, nuestras niñas estarán más fuertes y nos darán mayor producción y calidad.
Por último, las Kali 47, Ice Kush, Bubble Gum y Kaya 47 que os muestro en este cultivo, son cuatro genéticas de una potencia extraordinaria. Este hecho me ha permitido germinar a finales de mayo y, aun así, tres semanas más tarde las plantas ya pasan del metro. Para la cosecha pasarán de los dos metros. Este hecho es importante para la discreción ya que, a menor tiempo de cultivo, menos riesgos tendremos que afrontar.
Acerca del autor
Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.



















