¿Alguien dudaba de la capacidad de los gatos para ser amaestrados? El protagonista de nuestra historia era capaz de realizar tareas tan complejas como colarse por las grietas de una cárcel moldava y suministrar cannabis a los presidiarios.

gato negroUn pequeño gato de pelaje oscuro fue pillado in fraganti menudeando marihuana en una cárcel en Moldavia.

Los guardias de la prisión comenzaron a prestar más atención al felino al ver que sus visitas, que consistían en entradas y salidas a las celdas a través de un diminuto agujero que había en una pared, eran cada vez más frecuentes.

Finalmente se percataron de que no se trataba de un gato vagabundo y que portaba un extraño y abultado collar colocado, evidentemente, por alguien. Cuando los vigilantes del penal lograron atrapar al gato (no sin el consabido esfuerzo) e inspeccionaron la correa que portaba, se sorprendieron considerablemente al encontrar dos paquetes de marihuana atados a él.

Según la declaración oficial de los centinelas, alguien del pueblo de Pruncul, situado en las inmediaciones de la penitenciaría, estaba usando al gato como «camello» para hacer llegar el cannabis a los reclusos.

Lo que aún resulta más curioso es que este no es el primer gato moldavo y contrabandista con el que han tenido que lidiar los guardas. El pasado junio atraparon a otro que cargaba teléfonos móviles y cargadores pegados con cinta adhesiva a su estómago. Casi nada.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.