La conservación de los parentales es uno de los aspectos más importantes de la crianza cannábica, ya que va ser lo que nos permita reproducir ese cruce que tanto nos gustó, o volver a cultivar aquella planta que nos enamoró un día.

Para prevenir cualquier imprevisto, es importante conservar las plantas madre en óptimas condiciones, así como guardar clones de nuestros ejemplares favoritos en un cuarto de cultivo distinto al de los parentales. En este artículo veremos cómo conservar las plantas madre y mantener clones como copias de seguridad.

La importancia de la conservación

En el número 122 mencioné que iba a hablar sobre cómo mantener plantas madre. Pues bien, en este artículo te explicaré cómo conservar una genética en dos cultivos para mayor seguridad. Uno de ellos será de las madres propiamente dicho, y otro el de las “copias de seguridad”.

Una vez hemos seleccionado una planta concreta como madre o padre, normalmente la ponemos en cuarto de cultivo que esté a un fotoperiodo de dieciocho horas de luz o más y que tenga las mejores condiciones para el desarrollo vegetativo. Sin embargo, aunque brindemos óptimos cuidados a nuestras plantas, siempre cabe la posibilidad de que haya algo que se nos escape y que nuestro cultivo de madres o padres contraiga alguna plaga. También cabe la probabilidad de que, por ejemplo, al introducir una nueva variedad, esta sea más sensible a determinadas condiciones ambientales como la humedad y que desarrolle hongos donde otras no lo hacían. Por este motivo, siempre recomiendo hacer pruebas de resistencia a enfermedades, exponiendo a los diversos clones de una madre determinada a condiciones  ambientales extremas, en las que poder observar su verdadera resistencia.

Hay que tener en cuenta que algunos cultivadores conservan variedades que ya no están a la venta o que directamente nunca lo han estado

Asimismo, es muy común que en el cultivo casero, aquellos cultivadores que no tienen aire acondicionado se vean obligados a hacer sobrevivir al verano a sus plantas madre, manteniendo las plagas a raya hasta la llegada del otoño, cuando se pueden eliminar o minimizar. Al estar las plantas en estado vegetativo, te será mucho más fácil combatir las posibles plagas u hongos que se puedan desarrollar, ya que puedes rociarlas con productos fitosanitarios sin tener que estar pendiente de que se pudran los cogollos y, además, puedes utilizar productos químicos para limpiar el cuarto de cultivo o incluso tratar las plantas con ellos si lo consideras conveniente.

plantas y esquejes

No obstante, a veces hay plagas tan difíciles que merece la pena desinfectar a fondo la habitación y empezar de nuevo. Pero verse obligado a algo así en un cultivo cuyo único fin es la producción de esquejes, ya sea para hacer semillas o para autoconsumo, es un verdadero palo, ya que normalmente la intención de los cultivadores que tienen madres y padres es mantenerlos vivos el máximo número de años posible. Hay que tener en cuenta que algunos cultivadores conservan variedades que ya no están a la venta o que directamente nunca lo han estado.

¿Cómo prevenir entonces la posible pérdida de aquella genética que tanto nos gusta? La respuesta es simple: manteniéndola en estado vegetativo en otro cultivo de dimensiones más reducidas. Algo así como un pequeño habitáculo de cultivo para mantener clones como copias de seguridad. Para ello no necesitaremos un gran espacio ni un gran gasto. Al tratarse de mantener una especie de cultivo en miniatura, la inversión a realizar tanto en tierra como en abonos, luz o agua, es mucho menor y si nos decidimos a mantener plantas madre es un esfuerzo que merece la pena hacer. Veamos entonces cómo conservar madres y sus correspondientes copias para que duren el mayor tiempo posible.

La conservación de plantas madre

Como madre “principal” intentaremos conservar siempre la planta de semilla, ya que por el tipo de sistema radicular que tienen, las plantas nacidas por germinación suelen ser algo más robustas y resistentes, sobre todo al paso del tiempo, ya que tardan algo más en mostrar signos de senescencia o vejez.

Las condiciones para mantener plantas madre son prácticamente las mismas que las que damos en la fase vegetativa de cualquier cultivo indoor, sin embargo, podemos adaptarlas ligeramente según nuestras necesidades. El tipo de iluminación, la capacidad de los contenedores, la humedad y la temperatura son factores que podemos variar ligeramente según la necesidad de producción de esquejes que tengamos o las variedades que estemos manteniendo.

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En el número 115 ya hablé sobre como seleccionar plantas madre. Allí puedes ver cómo es el proceso de selección de una genética paso a paso, así que este primer punto nos lo saltaremos dando por supuesto que ya sabes cómo hacerlo y vamos a hablar directamente sobre el mantenimiento de las madres.

En primer lugar, debes delimitar el espacio de cultivo que vas a necesitar. Normalmente, para una producción casera de autoconsumo, no requerirás de una gran sala para la conservación de las genéticas, ya que con un par de madres te será suficiente para obtener los esquejes que necesites para cultivar y seguramente hasta te acaben sobrando. Si tu intención es la producción de semillas a nivel casero, tampoco necesitarás un gran espacio, pero sí te recomiendo hacerte con un armario para plantas hembra y otro para los machos. También es aconsejable que cuentes con espacio para un par de plantas más por si acaso, ya que al final puedes decidir guardar alguna más de las que tenías en mente.

En cuanto al tamaño de las macetas, siempre digo que la parte aérea de una planta se desarrolla en relación a su masa radicular, por lo que con macetas de entre cuatro y siete litros tendrás más que suficiente para una crianza casera o para el cultivo para autoconsumo. Es muy importante utilizar un buen drenaje y una buena tierra, ya que las plantas permanecerán seguramente durante mucho tiempo en la misma maceta. Personalmente utilizo arlita como drenaje y alguna tierra ligeramente preabonada para la fase vegetativa. Si decides utilizar abono biológico para mantener tus madres, también puedes añadir algo de trichoderma para mejorar la salud del sistema radicular y la planta en general.

En lo que se refiere a la iluminación, hay que recordar que cuanta más luz tenga una planta, más podrá desarrollarse, por lo que para no tener un crecimiento excesivo, es recomendable utilizar una bombilla CFL de entre 105 y 150 vatios. Además de controlar el crecimiento, también te saldrá más económico que mantener dos o tres plantas con un foco de 400 vatios a dieciocho horas de luz.

La humedad es otro factor importante a considerar. Normalmente, para la fase de crecimiento se recomiendan unos valores de humedad relativa de entre el cincuenta y cinco y setenta y cinco por ciento pero, si no cuentas con una buena ventilación o las variedades que has escogido son ligeramente sensibles a los hongos, te recomiendo mantener la sala de cultivo entorno al sesenta por ciento de humedad.

para una producción casera de autoconsumo, no requerirás de una gran sala para la conservación de las genéticas

La temperatura es otro de los aspectos que más influye en el desarrollo y la salud del cultivo.  Si es demasiado elevada facilitará la aparición de plagas y si es demasiado baja ralentizará el metabolismo de las plantas haciendo que se desarrollen más lentamente, por lo que debes intentar controlarla en la medida de lo posible.

Es recomendable tratar a las plantas regularmente con tratamientos fitosanitarios que actúen como preventivo para evitar una posible aparición plagas, ya que al permanecer por mucho tiempo en una misma sala de cultivo y estar expuestas a las variaciones ambientales de las distintas estaciones de año, las plantas madre son más susceptibles a ellas. En este sentido también es recomendable desinfectar regularmente el cuarto de cultivo con productos químicos.

En cuanto al riego, deberás alimentar las madres correctamente con abonos ricos en nitrógeno y también en micronutrientes para evitar la aparición de carencias. La utilización de enzimas es muy beneficiosa en el riego de plantas madre ya que les ayuda a descomponer las raíces muertas. También es recomendable practicar lavados de raíces regularmente, cada quince días más o menos, para evitar una acumulación de sales que pueda impedir la correcta absorción de nutrientes.

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Otra práctica muy aconsejable para el mantenimiento de madres es la poda de raíces. Llevarla a cabo una o dos veces al año te ayudará revitalizar las plantas, permitiéndote renovar una parte del sustrato. El proceso de crecimiento se paralizará durante un par de semanas, ya que las plantas estarán ocupadas en desarrollar nuevamente sus raíces. Al practicar una poda radicular, debes dejar de regar hasta que la tierra esté bien seca para que puedas sacar la planta de la maceta sin dañar las raíces. Si se trata de una planta que partió de semilla, debes cortar el cepellón en forma piramidal para no dañar la raíz primaria, que es la que está justo en el centro.

Por último, deberás podar tus plantas regularmente, aunque no necesites esquejar. El primer paso para darle forma a una madre es practicar una poda apical (cortar la punta) cuando la planta haya alcanzado los cuatro nudos. De esta forma inhibirás la llamada dominancia apical favoreciendo el crecimiento de las ramas laterales. Una vez se hayan desarrollado estas, córtales igualmente la punta, procurando dejar siempre dos nudos por debajo. Repite este proceso con los nuevos brotes que vayan naciendo para poder obtener nuevos esquejes. Es importante podar regularmente aunque no necesites clones, ya que si dejas crecer demasiado la planta madre ocupará más espacio del que habías previsto y es posible que te veas obligado a cambiarla antes de lo deseado. Lo ideal es podarlas una vez cada quince días para evitar que crezcan demasiado.

Arcilla expandida
Arcilla expandida

La conservación de los clones de seguridad

Para el habitáculo de las copias de seguridad los parámetros de cultivo son más o menos los mismos solo que con unas ligeras variaciones. En primer lugar, no necesitarás el mismo espacio: puedes conservar plantas en tamaño “bonsái” y, al ser los contenedores mucho más pequeños, puedes llevar a cabo este tipo de cultivo en espacios muy reducidos. La capacidad de las macetas en las que poner los clones no debería superar el litro para que no tengan un crecimiento excesivo, estando el tamaño ideal entorno al medio litro. Utiliza arcilla expandida igualmente para el drenaje y el mismo tipo de tierra que suelas emplear en tus madres. En plantas tan pequeñas el lavado de raíces toma mayor importancia, ya que al tratarse de macetas de dimensiones tan reducidas, la acumulación de sales es mayor.

La temperatura y la humedad relativa del ambiente tienen una gran relevancia cuando se cultiva en tiestos muy pequeños. Un exceso de calor junto con una bajada de humedad hará que la tierra se seque muy rápidamente, ya que al haber menor cantidad también habrá muy poca capacidad de retención. Por tanto, es conveniente controlar estos factores y vigilar la necesidad de riego.

En cuanto a la iluminación, con un fluorescente trifósforo de dieciocho o treinta y seis vatios es más que suficiente, ya que tampoco pretendemos un gran crecimiento y así evitamos el calor que puedan producir otro tipo de bombillas. Además, su consumo energético es muy reducido.

Estos consejos de conservación sirven tanto para madres como para padres, pero en el caso de las plantas macho, es aconsejable mantenerlos a más de dieciocho horas de luz, ya que algunos florecen muy fácilmente incluso con este fotoperiodo. Si llegarán a florecer, lo más recomendable es apartar las flores y recoger el polen para conservarlo en el congelador. Una vez lo hayas hecho, devuelve la planta al cultivo y espera a que revegete.

Tanto si quieres obtener tus propios esquejes para autocultivo como iniciarte en la crianza cannábica casera, estos consejos que te brindo sobre la conservación de los parentales pueden ser una buena base de partida. Como siempre digo “cada maestrillo tiene su librillo”, así que con el paso del tiempo podrás determinar por ti mismo la mejor forma de mantener madres y padres, así como sus correspondientes copias de seguridad, y dar a cada variedad las mejores condiciones. Buenos humos.