A 74% de los encuestados por BGC-Excélsior le parece bien el consumo de marihuana con fines terapéuticos, aunque el 58% está en desacuerdo con legalizarla

En un entorno de continuada oposición a la legalización de las drogas, la opinión pública acepta el uso de la marihuana (cannabis) sólo para fines medicinales. De acuerdo con lo observado en la última encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior, el apoyo a la prohibición de la mariguana ha vuelto a crecer y la población se muestra bastante escéptica de que permitir legalmente su comercio y consumo derive en reducir la violencia y actividad del crimen organizado.

Cerca de tres cuartas partes de la población nacional con teléfono en su vivienda aprueba la posibilidad de permitir el uso legal de la marihuana con fines medicinales. A 74% le parece bien. No obstante, más allá de esta finalidad, el rechazo a la legalización de la marihuana sigue siendo mayoritario y ha repuntado después de haber disminuido hace un año tras el impacto de su despenalización en Colorado y Washington, Estados Unidos (desacuerdo/ en parte, 60%, 8 puntos más que en noviembre de 2012).

Cabe señalar que en el Distrito Federal, entidad que algunos han propuesto como lugar para probar el impacto de una eventual legalización, la oposición está prácticamente tan extendida como a nivel nacional (desa-cuerdo con legalizarla, 58%).

La marihuana es la droga ilícita que recibe menor rechazo ante su posible legalización, comparada con otros estupefacientes. Por ejemplo, mientras 41% aceptaría terminar con la prohibición de la mariguana, casi nadie acepta la posible legalización de la cocaína, del éxtasis o de la heroína (menos de 10% está a favor de permitirlas). La oposición a la legalización de las drogas en general sigue siendo sólidamente mayoritaria, sin cambios prácticamente respecto del pasado reciente (desacuerdo, 72%).

Si bien a la opinión pública le parece mal la posibilidad tanto de reconocer el derecho a fumar mariguana (58%) como de permitir su cultivo doméstico en macetas para consumo personal (71%), se acepta que se formulen programas de educación para evitar que se estigmatice y se discrimine a las personas que fuman este enervante (le parece bien, 56%).

La amplia mayoría de la población nacional se muestra escéptica de las presuntas ventajas de permitir la legalización de la mariguana. 62% está poco o nada seguro de que contribuiría a informar mejor a la gente sobre los riesgos de su consumo y alrededor de 80% tampoco tiene significativa certeza de que sirva para debilitar al crimen organizado, disminuir la violencia producto del narcotráfico y allegar más recursos al gobierno para prevenir y atender las adicciones.

La mayoría percibe problemas de drogadicción en su colonia o barrio (68%) y se piensa que la marihuana es la droga más vendida (75%), seguida en menciones por la cocaína (49%) y más a la distancia por las drogas sintéticas (25%) (gráfica 7). Si las principales drogas actualmente prohibidas fueran lícitas, más de tres cuartas partes de la población cuenta con poca o nula seguridad de que sea posible controlar su producción, venta y consumo, tal y como se ha logrado con otros fármacos que sí son legales, pero de venta controlada.