Guía práctica para elegir un vaporizador seguro con todos los certificados necesarios.
Dada la considerable evolución que vaporizadores ha experimentado durante los últimos tiempos, así como la masiva producción de modelos de dudosa calidad, este mes hablaremos de los certificados que deben tener todos los vaporizadores comercializados en Europa –certificado CE– , además de otros certificados que, no siendo obligatorios, serían convenientes, ya que nos ofrecen ciertas garantías de seguridad.
Ha sido tal la avalancha de estos nuevos modelos –en su mayoría low cost– y la evolución de las exigencias mínimas de calidad, que ni yo me había percatado de que, a veces, estas normas no se estaban cumpliendo. Por ello debo hacer un mea culpa al no haber estado hábil en este tema. Además, aunque también podemos disponer, de una u otra manera, de unidades de vaporización que aún no están en el mercado europeo, nos centraremos sólo en los requisitos que deben tener todos los vaporizadores al comercializarse en Europa, ya que estos son los que en teoría debíamos comprar siempre.
Centrándonos en las homologaciones/certificados necesarios en Europa, el más destacable e indispensable es el CE, ya que ningún vaporizador puede comercializarse en Europa y por consiguiente en España si no dispone de dicho marcado.

¿Qué es el marcado CE?
El marcado CE no es más que el proceso mediante el cual el fabricante o importador informa a los usuarios y autoridades pertinentes de que dicho vaporizador cumple con los requisitos esenciales para su comercialización en la Unión Europea.
En el caso de los vaporizadores, para poder utilizar este marcado CE, deben pasar por diferentes filtros –también conocidos como directivas–. Estos filtros suelen ser tres:
- Baja tensión o LVD: Este filtro o directiva es la encargada de armonizar los estándares mínimos de seguridad que deben cumplir todos los aparatos eléctricos, centrándose especialmente en el correcto funcionamiento eléctrico. Por ello, todo producto que haya pasado estas exigencias mínimas será totalmente seguro si nos centramos únicamente en temas eléctricos. Por ejemplo, un vaporizador que cumpla con todas las normas de esta directiva difícilmente saldrá ardiendo por un fallo eléctrico provocado por el vaporizador. De ahí la importancia de esta directiva, ya que de no cumplir con estas normas ponemos en riesgo tanto nuestra seguridad como la de las personas que nos rodean.
- Restricción de uso de sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrodomésticos o RoHS: Esta directiva es la encargada de vigilar la salubridad de los componentes utilizados, abarcando con ello desde que los circuitos electrónicos no desprendan ningún tipo de sustancia al ser usados hasta la salubridad de las cazoletas, las boquillas… que estén presentes en la unidad de vapor. Sin embargo, este filtro no cataloga a la unidad como medicinal, sólo certifica que el uso prolongado de dicha unidad de vapor está dentro de los márgenes de seguridad. Esto es algo parecido a lo que ocurre en la agricultura con los pesticidas, los cuales, pese a ser poco saludables, pueden ser utilizados siguiendo unos estándares máximos. De ahí que una fruta pueda llevar metales pesados –a causa del uso de pesticidas–, pero sanidad la da por correcta por no superar el índice máximo de metales pesados permitidos, por ejemplo. Dada esta complejidad en la norma, ya son varios los vaporizadores que han ido un paso más allá de esta certificación en busca de un certificado de uso médico.
- Compatibilidad electromagnética o EMC: Dicha directiva es la encargada de elaborar normas armonizadas para todo tipo de aparatos e instrumentos eléctricos que puedan interactuar de forma incontrolada con otros aparatos, afectando con ello al funcionamiento de uno u otro aparato. Estas normas, a priori, pueden parecer menos necesarias, aunque en mi opinión, de no cumplirse esta norma, podemos incluso poner en riesgo nuestra vida y/o de las personas que nos rodean. Para que se entienda pondré un ejemplo: los marcapasos, las bombas para controlar el líquido cefalorraquídeo y otros cientos de aparatos electromagnéticos son usados por personas para poder paliar sus problemas de salud, ya sean coronarios, cerebrales o de otra índole. Por lo que el mal funcionamiento de uno de estos aparatos pondría en riesgo la salud del paciente tratado. Dicho esto, si disponemos de un vaporizador que no cumpla con las normas mínimas de compatibilidad electromagnética, disponemos de un aparato que puede interferir con otro de los anteriormente mencionados, produciendo un posible agravio en la salud de la persona, la cual tiene implantado dicho aparato. De ahí que debamos cuidar muy mucho este aspecto tanto si tenemos algún tipo de aparato implantado como si no, ya que podemos poner en riesgo la salud de los que nos rodean. Además, con la gran evolución de los vaporizadores, la mayoría usan aplicaciones conectadas al móvil mediante bluetooth o wifi, incrementando con ello la posibilidad que interactúen de forma deliberada con otros aparatos electromagnéticos.

Estos filtros no deben ser pasados necesariamente a través de empresas externas al fabricante, ya que el fabricante puede autocertificarse siempre y cuando cumpla las normas armonizadas de dichas directivas. Eso sí, correrá el riesgo de que al sufrir una inspección rutinaria, o fruto de una denuncia, puedan ser sancionados al no cumplir dichas normativas.
A estos filtros encargados de las partes más técnicas hay que sumarles unas normas mínimas –en este caso estéticas– que todos los productos deben cumplir para poder llevar el marcado CE. Las más destacables serían:
- En el packing del producto se debe indicar qué producto hay en el interior, así como algunas características esenciales de éste, además de la información sobre el fabricante o importador que pone en el mercado dicho vaporizador. Todo ello en el idioma oficial del país en que se vende esta unidad de vaporización.
- Siempre debe de ir acompañado de un manual de instrucciones redactado en la lengua oficial del país en el que se está comercializando el vaporizador.
- El certificado de garantía del producto –suele ir dentro del manual de instrucciones– donde debe poner a quién dirigirnos en caso de necesitar hacer uso de la garantía.
¿Cómo debe ser el marcado CE?
Una vez que sabemos los filtros más importantes que pasan los vaporizadores para poder marcar la unidad de vapor con dicha certificación, y por consiguiente la autorización de la venta en la comunidad europea, conoceremos cómo y dónde debe colocarse el marcado CE.
Este marcado, siempre que sea posible, debe ir en el propio vaporizador. Sólo en el caso de que no fuese posible –a nivel de tamaño– no sería obligatorio el marcado CE en la unidad. Pasando su obligatoriedad del marcado CE, tanto en el packing como en el manual de instrucciones. Este marcado debe tener al menos cinco milímetros de altura, independientemente de dónde este colocado. Además, cuando el marcado CE quiera hacerse de mayores dimensiones siempre deberá cumplir la norma de ampliación dispuesta por la Comunidad Europea y en la que se especifica tácitamente “en caso de ser ampliado, las proporciones deben mantenerse”. A esto hay que añadirle que en el marcado CE tanto la C como la E deben tener un grosor de 0.75 milímetros, manteniendo las proporciones de ampliación como dice la normativa.

Para que esto sea más entendible, compararemos los vaporizadores con los teléfonos móviles –ya que suelen asemejarse en tamaño, siendo los teléfonos en la mayoría de los casos más pequeños–. Todos los teléfonos móviles llevan el marcado CE, ya sea en el exterior o en el interior, cuando quitamos la batería, por lo que de caber en un pequeño teléfono móvil, debemos suponer que en la mayoría de los vaporizadores tendrían que hacer lo propio. Sólo no debería llevarlo en el caso de que el marcado CE afectase al correcto funcionamiento de la unidad de vapor o, repito, en el caso de no caber, algo que sólo sucedería con los vaporizadores más pequeños.
También debemos destacar la gran avalancha de productos con un logotipo parecido –en apariencia– al marcado CE como es China Export o CE. Este símbolo, por llamarlo de alguna manera, es una mera confusión intencionada por parte del fabricante que carece del correcto CE y que intenta confundir al consumidor. Este logotipo sólo dice que viene de china y en ningún caso que ha sido controlado por la Unión Europea, saltándose, casi siempre, todas las normas de seguridad y salubridad. Dicho símbolo posee un menor espacio entre ambas letras, quedando casi una dentro de otra mientras que el CE oficial mantiene un espacio entre letras, siendo siempre proporcional con el tamaño de estas.

Otros certificados importantes, pero no obligatorios
Pese a que el único marcado obligatorio sería el CE, existen diferentes marcados que nos pueden certificar de manera más concreta la calidad de nuestra unidad de vapor. Estos marcados/certificados de calidad son ofrecidos por empresas reconocidas en dicha función y con el apoyo y consentimiento de las autoridades pertinentes. De ahí que cada vez sean más los vaporizadores que acuden a estos organismos para certificar su calidad. Estos galardones no son necesarios para un uso común, en cambio sí que son imprescindibles cuando los vaporizadores son utilizados por especialistas médicos o centros hospitalarios. Siendo su fin meramente medicinal. Una de las empresas más implicadas en otorgar esta certificación médica es TÜV SÜV, que ha certificado ya varios modelos para su uso en diferentes hospitales del mundo.
Otras de las certificaciones que afectan menos a la utilidad del vaporizador pero de las que me suelo preocupar es que tanto las cajas como demás materiales sean o puedan ser reciclados. Ya que ese detalle habla mucho y muy bien de la filosofía del fabricante.
No podía terminar sin pedir disculpas una vez más por no haber detectado este problema de homologaciones antes. Además, recomendaros que a partir de ahora vigiléis muy mucho estos temas ya que a veces pagamos precios desorbitados por productos poco seguros y, en cambio, desechamos productos con todas las certificaciones y controles por ser de un aspecto menos atractivo. ¡Yo vaporizo!

Resumen en 1 minuto
El único requisito obligatorio para vender en la UE es el marcado CE (no es un “certificado” de la UE; es una declaración de conformidad del fabricante basada en ensayos y un expediente técnico).
Para vaporizadores suelen aplicar estas directivas:
- LVD 2014/35/UE (seguridad eléctrica)
- EMC 2014/30/UE (compatibilidad electromagnética)
- RoHS 2011/65/UE (restricción de sustancias peligrosas)
- RED 2014/53/UE si tiene Bluetooth/Wi-Fi (muy común hoy).
Etiquetado y documentación: CE visible, datos de fabricante/importador en la UE, manual y garantía en el idioma del país de venta.
Cómo verificar un vaporizador en 2 minutos
- Marcado CE: en el equipo (si cabe), caja y manual; altura ≥ 5 mm y proporciones correctas. Ojo con el falso “China Export”: letras demasiado juntas.
- Declaración UE de Conformidad (DoC): pídela o busca QR/enlace. Debe listar las directivas aplicables (LVD/EMC/RoHS/RED), normas EN usadas, fabricante e importador con dirección en la UE, fecha y firma.
- Datos en español (si se vende en España): manual y garantía, características esenciales, responsable en la UE para posventa/garantía.
- Señalética útil: cubo de basura tachado (WEEE), reciclabilidad del embalaje, tensiones/corrientes del cargador claramente indicadas.
Señales de alarma
- Solo aparece “RoHS” o “CE” en la caja pero sin DoC ni CE en el aparato.
- Logo CE “pegado” (posible “China Export”).
- App Bluetooth sin mención a RED o normas como EN 300 328 / EN 301 489.
- Cargadores sin marca, sin especificaciones o con adaptadores genéricos.
Certificados voluntarios que suman
- Ensayos de tercera parte (p. ej., TÜV SÜD, SGS, Intertek) e informes de laboratorio.
- ISO 9001 (gestión de calidad).
- Si se ofrece para uso médico: ISO 13485 y cumplimiento del MDR (UE 2017/745) como dispositivo médico (esto es distinto del CE “de consumo”).
Matices útiles (y pequeñas correcciones)
- LVD aplica a equipos entre 50–1000 V AC o 75–1500 V DC; muchos vaporizadores USB quedan fuera de LVD y se evalúan por RED/EMC + seguridad de producto (GPSD) usando normas EN pertinentes.
- El organismo se llama TÜV SÜD (no “TÜV SÜV”).
- El CE puede ser autodeclarado por el fabricante, pero debe haber ensayos, expediente técnico y, en ciertos casos, intervención de un organismo notificado (p. ej., si no se usan normas armonizadas bajo RED).
Checklist
- CE en aparato, caja y manual (proporciones correctas).
- Declaración UE de Conformidad disponible (con directivas, normas EN, fabricante/importador).
- Datos en español si se vende en España.
- Manual y garantía incluidas.
- Señalética de reciclaje y WEEE.
- Cargador con especificaciones claras y seguras.
- Verificar si aplica RED (Bluetooth/Wi-Fi).
- Revisar ensayos, laboratorios y certificaciones voluntarias (TÜV, SGS, ISO).
Acerca del autor

Raro Genetics
Cultivando, extrayendo y vaporizando desde el siglo pasado. Cientos de artículos publicados en los medios más prestigiosos del sector cannábico en España. Juez en las copas más renombradas en Europa. Presidente asociación de CBD-rich. Fundador de Origami Extracts Tools. @raroweed




















