Soy Silvio y os escribo desde Terrassa.

Hace unos años que cultivo marihuana y creo que desde que comencé a aprender cosas sobre esta planta ha estado presente una discusión sobre el tema extracción-intracción en los cultivos de interior. Parece que no hay una perspectiva unificada sobre las cantidades que deben utilizarse de cada cosa, incluso entre cultivadores con gran experiencia.

¿Es necesario introducir la misma cantidad de aire en el entorno de cultivo de la que se saca? ¿Es mejor meter más aire del que se extrae? ¿O es suficiente meter menos?

¡Muchas gracias!


Como solemos hacer, lo primero es agradecer tu pregunta Silvio. Somos conscientes de que internet suele ser la mejor forma de encontrar una respuesta inmediata, por eso nosotros intentamos dar un servicio más personalizado sobre cuestiones como la que nos planteas, que crean discusiones y argumentos encontrados entre cultivadores avezados.

En términos generales creo que sí existe consenso. La idea es que las plantas se encuentren en un estado tan similar al exterior como nos sea posible. Esto implica que el aire se esté renovando constantemente y que entre la misma cantidad que sale. Sin embargo, es cierto que no siempre existe un acuerdo total cuando hablamos de entornos concretos y circunstancias más específicas.

Sin ir más lejos, nosotros mismos, que somos un pequeño grupo de amigos que llevamos décadas cultivando cannabis, hemos discutido en repetidas ocasiones sobre este tema.

Al final, la mayoría creemos que es una cuestión de sentido común. Lo primero que hay que hacer es diferenciar los espacios. No es lo mismo un armario de 60x60x140 cm que una habitación subterránea de 4x4x3 m.

En el caso de los habitáculos medianos o grandes (normalmente habitaciones reutilizadas que forman parte de nuestras propias viviendas) la respuesta parece ser bastante obvia. No tiene sentido introducir menos aire del que se saca puesto que, de otra forma, aumenta la temperatura y, según el clima, la situación geográfica y emplazamiento del habitáculo, se genera condensación o desciende drásticamente la humedad. Además, el ambiente se nota cargado, provocando una dificultad de respiración en las personas que se traduce en diversas dificultades en el desarrollo de la planta.

Para no darle demasiadas vueltas a algo que sí está bastante contrastado y en lo que hay casi siempre unanimidad: en el caso de este tipo de entornos de cultivo lo recomendable es introducir la misma cantidad de aire del que se extrae. Ni más, ni menos. ¿Podemos introducir más del que sacamos? Yo respondería como buen gallego: ¿por qué no?. Además, cuando la cosa ya se vuelve profesional, un controlador de clima y un generador de ozono hará las delicias de los más exigentes.

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Ahora, si hablamos de armarios, son tantas y tan diversas las posibilidades de cultivo que creo extremadamente complicado concretar la cantidad de aire que debe entrar y salir para generar un ambiente óptimo.

Partimos de la idea de que los armarios de cultivo, especialmente los prefabricados (que han sido creados con el objetivo de cultivar cannabis en ellos), son pequeños entorno de cultivo que coexisten en una habitación, son maleables y tienen grietas en su tejido, así como ventanas y aperturas para diferentes artilugios, que permiten al aire pasar a través de ellos.

Si solo tenemos un armario de 80x80x160 cm en una habitación amplia y bien ventilada, lo más probable es que con 300m3/h de extracción (por poner un ejemplo) la mitad de intracción sea suficiente. Además, podemos dejar abierta una de sus ventanas o alguna de las aperturas, sucediéndose una intracción pasiva debido a la mayor cantidad de extracción. También es recomendable abrir el armario con cierta frecuencia, y en estos momentos el “ambiente” exterior pasa a ser el mismo en el interior del armario, cambiando los valores de humedad relativa y temperatura de una forma muy sencilla y rápida. Además, el armario nunca deja de estar en una simbiosis constante con la habitación que lo alberga, precisamente por esto se trata de entorno totalmente diferente a una habitación destinada exclusivamente al cultivo.

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Con esto no quiero decir que la forma más sencilla de alcanzar parámetros óptimos  no sea igualar la intracción a la extracción en todos y cada uno de los casos. Así no nos complicamos la vida y sabemos que nuestras plantas están servidas de oxígeno. Digo que si tenemos varios armarios en una habitación amplia y bien ventilada podemos ajustar las intracciones para no desperdiciar consumo eléctrico, que la cosa está mu mala. Además, basándome en mi experiencia, creo que no es necesario igualar intracción y extracción en todos los casos, simplemente.

A posteriori ya entra la forma en la que se plantee el cultivo cada cual y si se quiere tener en cuenta las necesidades específicas de oxigeno de la planta a en las diferentes fases de su ciclo vital, algo que no aconsejaría por su complejidad. Mi intención, en casi todos los entornos de cultivo que llevo a cabo, es optimizar los resultados y hacer que descienda el gasto tanto como me sea posible.

Silvio, espero haberte contestado. Si tienes alguna pregunta más no dudes en escribirnos.