El CTAEX ha sido reconocido como laboratorio acreditado para el análisis del ‘cannabis’ medicina y ya prepara algunos proyectos innovadores de cara a los próximos meses.

La palabra cannabis ofrece connotaciones diferentes al vocablo cáñamo. Pero, al fin y al cabo, la procedencia es la misma. ‘Cáñamo’, según el Ministerio de Agricultura, es el término que comúnmente se emplea para hacer referencia al tipo de cannabis con un bajo contenido en THC, sustancia psicoactiva. 

Obviamente, en términos de legalidad, no es buena idea cultivar o traficar si hablamos del primer tipo, aunque hay que tener en cuenta que el uso del segundo tipo también está regulado.

Es en esa regulación donde va moviéndose sin prisa pero sin pausa un polo innovador nacido en Extremadura en 2020 con la vocación de promover el desarrollo y aprovechamiento integral de esta planta e impulsado por el gobierno regional de la mano del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (CTAEX).

A través de diferentes iniciativas se quiere dar acceso a las tecnologías de cultivo y transformación, favorecer la creación de nuevos emprendimientos tecnológicos públicos y privados, compartir conocimiento tecnológico entre los integrantes y hacia terceros, impulsar la investigación, pública y privada, en las distintas disciplinas, actividades y conocimientos que forman el ámbito del cáñamo industrial, estimular la formación y capacitación de científicos, técnicos y agricultores de recursos agrícolas y productivos…

En definitiva, una declaración de intenciones que, poco a poco, va cristalizando y que va a tener en este 2023 un año clave.

Este ejercicio lo ha empezado el sector del cáñamo con buen pie. Y es que CTAEX ha sido reconocido por la ENAC (Entidad Nacional de Acreditación) como laboratorio acreditado en análisis de cannabis medicinal y cáñamo industrial.

Se convierte así en el primero en España en el ensayo de análisis cuantitativo por HPLC para la flor de cannabis medicinal, para la flor de cáñamo industrial y para derivados de cáñamo industrial: aceite y extracto de cáñamo industrial. Eso, lógicamente, abre un abanico de posibilidades innovadoras de cara al futuro.

La Junta de Extremadura ha reiterado su apoyo para buscar cultivos complementarios al tabaco como el cáñamo industrial y la importancia de contar con este laboratorio en Extremadura.

Precisamente por eso apoyó hace más de dos años la creación del polo tecnológico e innovador para dar visibilidad a este cultivo, “que presenta un futuro importante”. El objetivo es cultivar y transformar el cáñamo en la región, para ello se está llevando a cabo proyecto piloto con la Compañía Española de Tabaco en Rama (CETARSA).

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Se considera, además, que este cultivo encaja muy bien en la Política Agraria Comunitaria para ayudas relacionadas con la producción integral y eco-regímenes y se advierte que en Extremadura “se está trabajando en la norma de la producción integrada del cultivo del cáñamo para que se pueda rotar con el tabaco”.

Extremadura, con todo, ha diseñado una estrategia que está recogiendo sus primeros frutos. Hace apenas unos días, durante la “Internacional Cannabis Business Conference” (ICBC) de Barcelona, las autoridades extremeñas tuvieron la ocasión de presentar algunas novedades.

En una de las mesas redondas, CTAEX compartió su estrategia en este sector, presentando su acreditación por ENAC en todos los análisis de cáñamo, y su intención de certificarse en GMP, además de impulsar junto con la Junta de Extremadura CETARSA, el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) y el sector del tabaco reunido en la Organización Interprofesional del Tabaco de España (OITAB), un ensayo demostrativo de cáñamo industrial que se implantará en los próximos días en las vegas del Tiétar en la provincia de Cáceres.

Precisamente esta última alianza se certificó en un protocolo de actuación firmado este marzo. El acto se protocolario se celebró en la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio, con la asistencia del director general de la PAC, Javier Gonzalo, la secretaria general de la Consejería, María Curiel, la directora del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), Carmen González, el director general de la Asociación Empresarial de Investigación Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX), José Luis Llerena, el presidente de la Compañía Española de Tabaco en Rama S.A, S.M.E (CETARSA), Juan Andrés Tovar, y el presidente de la Organización Interprofesional del Tabaco de España (OITAB), Nicasio López.

“Un gran paso para la agricultura”

Con este encuentro, se dio “un gran paso para la agricultura, la investigación y la colaboración público-privada, con el desarrollo de un nuevo sector con capacidad para generar mucha riqueza en Extremadura, tratándose de la primera iniciativa de este tipo que se acuerda y lleva a cabo en el país”.

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De esta forma, estas entidades se han comprometido a trabajar conjuntamente para fomentar la investigación, el desarrollo del cultivo del cáñamo y la trasferencia de información mediante el establecimiento de actividades que redunden en beneficio de todos en relación con la producción y cultivo del cáñamo en Extremadura.

El objetivo de esta actividad de colaboración es el desarrollo de un ensayo piloto en Campo Arañuelo para demostrar que el cultivo es rentable y puede introducirse como otro cultivo rotacional, realizándose los trabajos de siembra durante el mes de abril y que, tras su recolección en septiembre, sufrirá un posterior proceso de transformación para la obtención de biomasa.

CTAEX, como primer laboratorio español acreditado en análisis de cáñamo medicinal y cáñamo industrial, se encargará de realizar el análisis de cannabinoides durante el cultivo para el control de THC, además del análisis del agua de riego, suelo, nemátodos, carbono elemental, fertilizantes y residuos.

Además de “generar riqueza”, como explican las autoridades, la apertura de la agricultura extremeña al cáñamo industrial y medicinal abre un sinfín de posibilidades de desarrollo de proyectos innovadores y tecnológicos asociados a esta industria, estrategia que entronca, además, con la estrategia de diversificación económica de Extremadura.

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Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.