El estudio es pequeño y observacional, pero apunta a una vía oromucosal más estable
Un equipo italiano publicó online el 23 de junio de 2026 en European Journal of Pharmaceutics and Biopharmaceutics un estudio sobre una nanoemulsión bucal de extracto de cannabis diseñada para mejorar la solubilidad y la biodisponibilidad del THC en pacientes con dolor crónico refractario. La serie clínica, visible también en PubMed, siguió a 18 pacientes no respondedores a tratamientos estándar y describe una caída media de la escala numérica del dolor de 8,6 a 5,4 tras una mediana de 189 días, con un 83% de participantes alcanzando al menos un 20% de reducción.
La señal clínica merece atención, pero no autoriza titulares triunfalistas. Se trata de un estudio observacional, pequeño y sin grupo de control, de modo que el trabajo sirve sobre todo para abrir una pista técnica y terapéutica, no para cerrar el debate sobre eficacia. Aun así, la novedad verificable es real: la pieza no gira solo en torno al cannabis como principio activo, sino al intento de resolver uno de los grandes problemas del campo, que es la absorción irregular y la formulación poco consistente de muchos preparados.
El desarrollo farmacéutico es la otra mitad de la noticia. Los autores trabajaron con una nanoemulsión basada en extracto de Cannabis sativa de Bedrocan y describen una formulación estable durante al menos 90 días a 4 grados, con gotas de tamaño reducido y una liberación sostenida del THC frente al comportamiento mucho más pobre del extracto oleoso sin reformular. En términos prácticos, eso sugiere una vía oromucosal potencialmente más predecible para pacientes que necesitan analgesia y no han encontrado alivio suficiente en otros abordajes.
La parte clínica, sin embargo, exige prudencia. Hubo 17 eventos adversos en 11 pacientes, en su mayoría leves o moderados y transitorios, pero ocho participantes interrumpieron el tratamiento por efectos adversos, eficacia limitada o razones logísticas. Esa mezcla de mejoría aparente y abandonos no invalida el trabajo, pero sí impide venderlo como una solución madura. El propio diseño del estudio obliga a leerlo como evidencia preliminar con utilidad exploratoria.
También importa qué tipo de pacientes se incluyeron. No hablamos de dolor agudo, ni de un uso generalista del cannabis, sino de personas con dolor crónico refractario, es decir, cuadros que ya habían agotado tratamientos convencionales. En ese contexto, una mejora parcial puede ser clínicamente relevante aunque no elimine el dolor ni garantice que el beneficio vaya a reproducirse igual en una cohorte más amplia o en un ensayo aleatorizado.
En Cannabis Magazine ya contamos cómo algunos estudios observacionales habían detectado beneficios modestos del cannabis en dolor crónico, y también revisamos cómo el cannabis se sigue evaluando como alternativa o complemento frente a estrategias centradas en opioides. Este nuevo trabajo encaja en esa línea, pero añade un ángulo diferente: en vez de discutir solo si el cannabis ayuda, pregunta si una mejor formulación puede volver más utilizable un tratamiento que a menudo falla por variabilidad farmacocinética.
Ese matiz conecta con un problema de fondo que ya hemos abordado en nuestro análisis sobre por qué la ciencia del cannabis llega tarde y con evidencias desiguales. Cuando los ensayos son escasos y las formulaciones cambian mucho entre países, programas médicos y laboratorios, comparar resultados se vuelve especialmente difícil. Una plataforma más estandarizada no sustituye a un ensayo robusto, pero sí puede facilitar que ese ensayo se haga mejor.
La conclusión razonable, por tanto, es intermedia. Italia no ha descubierto una cura nueva para el dolor crónico, pero sí ha puesto sobre la mesa una formulación que parece técnicamente más sólida y clínicamente prometedora en pacientes complejos. El siguiente paso lógico sería contrastar estos datos en estudios controlados y más grandes antes de extrapolar el hallazgo a la práctica general. Para seguir el debate sobre uso terapéutico, formulaciones y cultura del cannabis puede consultarse también El Cultivador, aunque la base factual de esta noticia está en el DOI y el registro público del artículo recién publicado.
Acerca del autor
Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.
En 1996 impulsó, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.
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