El cultivo de adormidera para extraer opio y heroína sigue creciendo en Afganistán, hasta llegar en 2013 a marcas históricas, una situación que amenaza la ya frágil estabilidad del país, justo cuando las tropas internacionales comienzan a retirarse, advierte la ONU en un informe publicado hoy.

Ese documento, elaborado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), alerta de que «en los últimos años ha venido empeorando la situación con respecto al cultivo ilícito de la adormidera en el Afganistán».

En 2013, la superficie de cultivo de la adormidera aumentó en un 36 %, hasta abarcar 209.000 hectáreas. Tanto esa cifra como la de producción de opio, unas 5.500 toneladas, suponen marcas récords, lamenta la JIFE.

«El cultivo ilícito de adormidera y la producción de opio, que en 2013 han alcanzado máximos históricos, amenazan la situación de la seguridad en Afganistán, de por sí frágil y que coincide con el comienzo de la retirada de las fuerzas de seguridad internacionales, según lo previsto», advierte el informe.

La JIFE critica que el Gobierno afgano no haga más para afrontar este problema y le pide que pase del compromiso a decisiones concretas.

Unas 191.500 familias afganas viven del cultivo de la adormidera o del cannabis, productos cuyos precios son mucho más rentables, pese a que en 2013 bajaron un poco debido al aumento de la producción.

Un kilo de opio seco se paga a 172 dólares, mientras que en 2012, el kilo de arroz se abonaba a 1,2 dólares.

Respecto al cannabis, pese a que en 2012 se redujo el número de hectáreas dedicadas a esta planta, la producción total de resina de cannabis aumentó un 8 %, hasta las 1.400 toneladas, debido al mayor rendimiento obtenido.

La JIFE, la oficina de la ONU que vigila que se cumplan los tratados internacionales sobre drogas, advierte también del vínculo entre el negocio de la droga y la creciente corrupción.

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