La regularización de la marihuana tiene varias aristas sin definir y una de ellas es la del uso medicinal. El Sindicato Médico no tiene una postura terminante pero planea convocar a expertos para tratar una cuestión poco investigada en Uruguay.

Cannabis MedicinalCon la habilitación de la compra legal de la sustancia -40 gramos mensuales a mayores de 18 años- se abrió un mundo de interrogantes y posibilidades, entre ellas el uso clínico. La ley establece además la utilización en investigaciones científicas para la elaboración de productos terapéuticos. Sin embargo, aún no está claro cómo se llevará a la práctica.

Una comisión del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) llegó a varias conclusiones desde la perspectiva médica antes de la aprobación de la nueva norma. Y el SMU espera reunirse en abril para seguir tratando el tema, profundizar en su implementación y convocar a expertos que lo asesoren. «La marihuana no es una sustancia que la usen todos los médicos ni que la conozcan todos los médicos. Esto es más novedoso. Es una cosa nueva que se va a tener que implementar, sobre todo ahora que salió la ley», dijo a El País Julia Galzerano, integrante de la comisión de adicciones dentro del Sindicato.

«Los médicos tendrán que aprender para qué la van a usar y si la usarán o no. Ni se va a prohibir, ni se va a auspiciar. La idea es formarnos con expertos en el tema y que la gente pueda participar planteando sus dudas»; es «una sustancia que genera mucha controversia», dijo.

La médica declaró a título personal que la aprobación de la ley es positiva porque se podrá empezar a trabajar en el tema. Pero aclaró que los profesionales de la salud no escapan a las convenciones sociales, por lo que dependerá de cada médico la forma de actuar.

Galzerano recuerda que en Uruguay no existe enseñanza curricular sobre el uso medicinal de la marihuana. Además, afirma que no hay estudios suficientes -realizados bajo el debido protocolo- que indiquen que la marihuana es mejor tratamiento que otra sustancia. «Creo que falta mucha información en el tema».

POLÉMICA.

Sobre este punto, las versiones son variadas. Según dijo el español Manuel Guzmán, doctor en Ciencias Biológicas y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, la marihuana actúa de forma más efectiva cuando se la utiliza como inhibidora del vómito y náuseas en pacientes sometidos a quimioterapia. También en la caquexia (extrema desnutrición, atrofia muscular, fatiga) de los pacientes terminales con sida y cáncer. «Un médico tiene que tener cintura como para poder elegir una u otra (sustancia), según el paciente. Es cierto que los cannabinoides pueden competir con ciertos medicamentos y con otros no». Guzmán pone el ejemplo de los dolores neuropáticos (nervios), para los que no hay casi tratamientos.

«El cannabis también es muy eficaz para otros tipos de dolores, ya sea como un tratamiento primario o junto con otros. Por ejemplo, la adición de la marihuana a un régimen de medicamentos narcóticos para el dolor resulta en un mejor control del dolor con dosis más bajas de estupefacientes, lo que reduce la probabilidad de efectos secundarios graves de los narcóticos, como paro respiratorio y la muerte», dijo, por su parte, Alan Shackelford, médico de Colorado que receta marihuana medicinal y es reconocido internacionalmente por el tratamiento en menores.

¿Cómo determinar si la marihuana es el tratamiento adecuado? «Es una decisión clínica, cada médico tratante y su paciente debatirán esta posibilidad cuando se enfrenten a la incapacidad de la medicina contemporánea de dar solución a sus sufrimientos con el arsenal terapéutico disponible. Generalmente la terapia con cannabis se trata de una terapia de segunda elección, es decir, ante el fracaso de la terapia convencional, el médico debe pensar en discutirlo con su paciente», dijo Sergio Sánchez Bustos, asesor del Colegio Médico de Chile en políticas de drogas. Los oncólogos, internistas, anestesistas y terapeutas del dolor son los especialistas más abiertos a la utilización de marihuana, mientras que los psiquiatras son los que se muestran reticentes. En general, dijo, los médicos más jóvenes y mejores formados son los más permeables.

Otro punto polémico es la posible sobremedicación. En California, Estados Unidos, existe una fiscalización de los médicos para evitar que se entregue la droga repetidamente o sin control. Además, se utiliza una receta médica para asegurar su uso medicinal.

PELIGROS.

Los expertos consultados por El País coinciden en que los efectos secundarios desaparecen cuando el consumo finaliza. Sin embargo, aclaran que no es recomendable conducir bajo los efectos de su consumo. «Los efectos secundarios del uso de la marihuana son la euforia, o estado de ánimo elevado, los cambios en la percepción y la conciencia del paso del tiempo, la interferencia con la memoria a corto plazo durante una hora a dos, dificultad para realizar tareas físicas intrincados o complejas, la posible interferencia con el sueño REM, la ansiedad en algunas personas, y la paranoia u otras reacciones similares en un número muy pequeño de personas. En dosis altas de marihuana también puede causar náuseas. Todos los efectos secundarios son de muy corta duración y no duran más de un par de horas. Ninguno requiere tratamiento», dijo Shackelford.

Por otro lado, desde la psiquiatría se han manifestado algunos reparos, por introducir a los pacientes a la sustancia y exponerlos a un consumo problemático. «La marihuana no es adictiva, a diferencia de los analgésicos opioides u otros medicamentos como las benzodiacepinas. Las personas que usan marihuana, incluso durante largos períodos de tiempo, no tendrían problemas para detener el consumo. Además, la marihuana no conduce a un deseo de los otros medicamentos», expresó Shackelford, en un concepto que muchos psiquiatras han puesto en duda.

Los riesgos, agrega Miguel Guzmán, dependen del tipo de cannabis y se incrementan cuando los consumidores son adolescentes. «Y luego hay un factor genético intrínseco».

Otra polémica es el uso medicinal de la marihuana en niños. En Colorado, por ejemplo, se puede recetar marihuana a niños con una enfermedad debilitante diagnosticada, la aprobación de dos médicos y el consentimiento de los dos padres, según explica a El País Kari Franson, doctora en Farmacia de la Universidad de Colorado.

«Hemos visto unos 50 niños, la mayoría de los cuales tienen convulsiones que no responden a los medicamentos de venta con receta, que son muy sensibles al cannabis que es alto en el cannabidiol, compuesto no psicoactivo, o CBD, y muy baja en THC», dijo Shackelford.

La planta de marihuana tiene distintos componentes activos. Los más conocidos son el cannabidiol (no psicoactivo) y tetrahidrocannabinol (THC). No hay consenso sobre las concentraciones necesarias.

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