Hay 2 teorías acerca de las bondades del cáñamo para ayudar a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Una de ellas defiende el poder de los campos de cáñamo para absorber el dióxido de carbono (CO2), principal contribuyente del calentamiento global.

La otra pone en duda que el cannabis sea un mejor candidato que cualquier otra planta.

La importancia del CO₂

Las zonas forestales son sumideros de carbono fundamentales, que absorben toneladas de carbono por hectárea al año, reduciendo así el nivel global de CO₂ atmosférico, y emitiendo oxígeno al mismo tiempo.

El CO₂ es un gas de efecto invernadero, y su mayor concentración en la atmósfera está directamente relacionada con el cambio climático.

La deforestación de grandes áreas del planeta ha supuesto un aumento de la temperatura global durante las últimas décadas, ya que ha provocado directamente un aumento del CO₂ de entre el 12% y el 20%.

¿Qué opinan algunos cultivadores y comerciantes de cáñamo sobre el potencial de la planta?

Hay una primera corriente de opinión que asegura que una hectárea de cáñamo captura casi el doble de carbono que un bosque, lo que ha llevado a algunos cultivadores a pedir que se suavice su regulación.

El cáñamo absorbe más CO2 del que se necesita para cultivarlo.

En las condiciones adecuadas, el cáñamo absorbe más CO2 del que se necesita para cultivarlo, capturando entre nueve y 15 toneladas de CO2 por hectárea. Casi el doble que un bosque del mismo tamaño. ¿Podría ser el próximo gran captador de carbono?

Un viajero en el tiempo se asombraría de la cantidad de productos de cáñamo que existen hoy en día. Desde crema para el afeitado hasta barritas contienen cáñamo y CBD.

El CBD se extrae de las flores del cáñamo. Pero a pesar del auge del bienestar que lo rodea, este compuesto no puede cultivarse actualmente en España a no ser que tengas las licencias necesarias para el cultivo de cáñamo industrial. Sin embargo, si se puede comprar CBD online de forma legal.  

Se trata como si fuera un cultivo peligroso, cuando en realidad tiene grandes beneficios para el medio ambiente, esto afirman los defensores de esta primera corriente.

Además de absorber carbono, “el cáñamo regenera el suelo en el que crece, limpiándolo de metales pesados y toxinas que dejan otros cultivos”, explica Tommy Corbyn, del Servicio Nacional del Cáñamo del Reino Unido.

“Teniendo esto en cuenta, el cáñamo es perfectamente adecuado para restaurar las tierras de cultivo entre las rotaciones de cultivos y pensamos que el gobierno debería incentivar a los agricultores a cultivarlo”.

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El cáñamo puede utilizarse de muchas formas sostenibles: como fuente de proteínas en una dieta basada en plantas, en ropa, biomasa e incluso en materiales de construcción como el “hormigón de cáñamo”.

“Ahora más que nunca necesitamos tomar medidas inmediatas para hacer frente al cambio climático, estimular nuestro mercado laboral y la economía. Un aumento del cultivo de cáñamo sería una forma de abordar todas esas cosas a la vez”, afirma Corbyn.

¿Es el cultivo de cannabis realmente tan bueno para el planeta?

Hay una segunda línea argumental acerca del beneficio del cultivo de cáñamo en el medio ambiente.

Según estas personas el cultivo de cáñamo tiene un enorme potencial, pero por supuesto depende de cómo se haga. El cultivo al aire libre es el método más respetuoso con el medio ambiente, sobre todo si se cultiva sin utilizar pesticidas y otros productos fitosanitarios que pueden ser perjudiciales para la salud.

Sin embargo, la mayoría de los cultivadores ilegales de cannabis se ven obligados a cultivar “bajo tierra”, en interiores, y tienden a utilizar luz artificial, a veces procedente de generadores de gasóleo o gasolina para pasar desapercibidos.

En este aspecto está claro que la penalización conlleva un uso elevado de fuentes de energía. Aunque hablamos de cultivadores de cannabis con alto contenido de THC y no de plantaciones de cáñamo industrial.

La legalización acompañada de una política medioambiental podría ser buena para el medio ambiente. Sin embargo, también se han visto enormes almacenes llenos de cannabis cultivado a una escala que no debería estar ocurriendo, en ocasiones desviando el agua de los ríos en condiciones de sequía.

Si hablamos de este tipo de plantaciones ilegales, el cultivo industrial de cannabis seguramente sea más perjudicial que beneficioso.

Un artículo en el sensacionalista sitio web Natural News afirma que «los beneficios reparadores del suelo que presenta el cannabis son prácticamente inigualables en la naturaleza, ya que esta planta milagrosa retiene de forma natural mucho más dióxido de carbono que prácticamente cualquier otro árbol, arbusto o planta conocida por el hombre».

El cáñamo se considera un valioso cultivo que absorbe carbono, junto con muchos otros cultivos comerciales, como la soja, el arroz, el trigo y la caña de azúcar.

Sin embargo, la captura neta de carbono realizada por el cáñamo industrial se estima en torno a 0,67 toneladas por hectárea al año.
Está muy por debajo de la afirmación anterior y es comparable a otros cultivos comunes.

El cáñamo al aire libre es un cultivo anual, lo que significa que se cosecha cada año.

Por lo tanto, es diferente de la mayoría de árboles. Mientras que los cultivos anuales tienen un indudable potencial como sumideros de carbono, sobre todo si no son en último lugar quemados o usados como biocarburante (procesos que devuelven el carbono a la atmósfera), se considera que los árboles perennes son generalmente más efectivos para controlar el CO₂.

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¿Qué papel puede desempeñar el cannabis?

Gestionando las técnicas adecuadamente, no hay razón por la que el cannabis y el cáñamo no se puedan plantar como parte de una estrategia sostenible para la reducción de emisiones.

Sin embargo, la pregunta de si cualquier planta es o no un mejor sumidero de carbono no es la pregunta correcta en lo que respecta al tema de resolver el cambio climático.

La pérdida de biodiversidad es uno de los principales factores que afectan a la supervivencia a largo plazo de nuestra propia especie y otras especies de las que dependemos. Centrarse en un único cultivo para luchar contra el cambio climático no es una solución a largo plazo.

En lugar de considerar el cannabis como la planta que va a protegernos de un mayor calentamiento global, tenemos que ver el panorama completo.

Un mejor enfoque sería intentar proteger todos los ecosistemas existentes, preservar la mayor cantidad posible de biodiversidad, e intensificar las estrategias de plantación ya en curso, que comprenden una serie de especies apropiadas para el hábitat y para su uso potencial.

Cultivar más cannabis y cáñamo cuando proceda sin duda aportaría múltiples beneficios, pero su importancia no debe exagerarse con el fin de ganar más apoyo para la legalización.

Según las opiniones de este grupo: “Ya contamos con más que suficientes buenas razones para que el cannabis sea regulado sin desvirtuar el debate con afirmaciones disparatadas y datos no contrastados, echando así más leña al fuego y animando a los escépticos a desacreditar el movimiento”.

Acerca del autor

Muchos años luchando en la sombra para que el cannabis florezca al sol.