Un estudio de la ULPGC en Veterinary Sciences observa mejoras sostenidas, un efecto dosis-dependiente y la influencia del perfil psicológico del cuidador; piden ensayos controlados

Un equipo canario ha probado durante un mes dosis muy bajas de 1cp-LSD —un análogo legal del LSD— en siete perros con ansiedad. Los animales mejoraron, sobre todo en conductas vinculadas a la separación de sus dueños, y el efecto tendió a ser mayor con dosis algo más altas. Pero el estado emocional de los cuidadores también pesó: la hostilidad, la sensibilidad interpersonal y la ideación paranoide se asociaron con peores resultados a medio plazo. Los autores insisten en que se trata de hallazgos preliminares y reclaman estudios ciegos y controlados.

Qué investigaron

El trabajo, firmado por investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Asociación Científica Psicodélica, evaluó si microdosis orales de 1cp-LSD (2,5, 5 o 10 µg cada tres días durante 30 días) podían aliviar la ansiedad canina. Se incluyeron siete perros con diagnóstico conductual y un caso adicional con placebo (sacarina) sin cumplir criterios de ansiedad clínica. El diseño fue longitudinal (60 días) con mediciones al inicio, al final del tratamiento y un mes después. Además de las escalas veterinarias, se midieron rasgos de los dueños (neuroticismo y nueve dimensiones psicopatológicas) para explorar su influencia en la evolución de los animales.

Cómo dosificaron y a quiénes

Las dosis no se ajustaron estrictamente al peso para mantenerse dentro del rango de microdosis; aun así, los autores estimaron una “dosis equivalente humana” mediante superficie corporal (fórmula de Du Bois). La media por administración rondó los 31 µg HED. No se reportaron efectos adversos en esta pequeña serie.

Qué resultados obtuvieron

– Ansiedad por separación. El puntaje medio bajó de 21,4 a 11,3 puntos tras el mes de tratamiento (p = 0,023), con mantenimiento a los 30 días (10,7).

– Ansiedad general (LCAS). Descendió de 40,4 a 29,9 (no significativo; p = 0,089), con un tamaño de efecto grande (Cohen’s d = 1,04), y siguió bajando hasta 23,3 al mes. Caso ilustrativo: el perro ID-4 pasó de 53 a 16 puntos en LCAS.

– Relación dosis–respuesta. A mayor dosis de 1cp-LSD, mayor reducción de ansiedad: correlación negativa con separación (r = −0,755; p = 0,050) y con LCAS (r = −0,858; p = 0,013). En regresión lineal, la dosis se asoció a la caída de puntuaciones (p. ej., LCAS B = −2,05; p = 0,013).

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El factor humano: cuando el estado del dueño también cuenta

– Durante el tratamiento, aumentos en psicoticismo del dueño se relacionaron con menores mejoras en separación (r = 0,790; p = 0,035).

– Del final del tratamiento al mes, subidas en hostilidad, sensibilidad interpersonal e ideación paranoide se asociaron con repuntes de ansiedad en los perros. En regresión: separación B = 4,77 (hostilidad; p = 0,050), B = 3,12 (sensibilidad interpersonal; p = 0,008) y B = 3,38 (paranoide; p = 0,043). LCAS mostró patrones similares.

Qué es el 1cp-LSD y por qué podría ayudar

El 1cp-LSD es un derivado semisintético que actúa como prófármaco de LSD: tras hidrolizarse, modula receptores serotoninérgicos —principalmente 5-HT2A— implicados en la regulación de la ansiedad. En humanos, las microdosis se exploran por su potencial modulador del ánimo y la rumiación; en perros, los autores sugieren que una acción serotoninérgica sostenida podría contribuir a reducir conductas ansiosas. El artículo discute además, de forma hipotética, si una modulación de redes cerebrales “por defecto” (DMN) —descritas también en canes— podría participar en respuestas más adaptativas al entorno.

Límites claros y próximos pasos

El propio equipo subraya limitaciones sustantivas: muestra pequeña y heterogénea; ausencia de un grupo placebo ciego (se empleó “engaño autorizado” para minimizar expectativas, pero se administró fármaco a todos los perros con ansiedad por razones éticas); posibilidad de sesgo del informante; y dosis guiadas por seguridad más que por un diseño experimental estricto. Conclusión prudente: los datos son exploratorios y sirven para generar hipótesis; hacen falta ensayos aleatorizados, doble ciego y con medidas objetivas (p. ej., vídeo ciego, sensores de actividad, biomarcadores de estrés) y farmacocinética canina del 1cp-LSD.

Por qué importa

La ansiedad por separación afecta, según estimaciones, a entre el 14% y el 20% de los perros y deteriora bienestar y vínculo, con riesgo de abandono. Si se confirma su utilidad y seguridad, microdosis serotoninérgicas podrían convertirse en una herramienta adjunta —no sustitutiva— a la modificación de conducta y al trabajo ambiental, en un campo donde los fármacos habituales presentan efectos variables y, a veces, sedación o tolerancia. De momento, los autores lo dejan claro: no es un tratamiento aprobado en veterinaria y su uso debe quedar en investigación controlada.

Claves del estudio (resumen)

– 7 perros con ansiedad tratados 30 días con 1cp-LSD (2,5–10 µg/48–72 h); seguimiento hasta 60 días. Mejoras significativas en ansiedad por separación y descensos sostenidos en LCAS.

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– Tendencia dosis-dependiente: más dosis, mayor reducción de síntomas.

– El cuidador importa: hostilidad, sensibilidad interpersonal e ideación paranoide del dueño se asociaron a peores resultados al mes.

– Sin eventos adversos en esta serie; evidencia preliminar y necesidad de ensayos ciegos y PK específica canina.

Ficha técnica

Preliminary Findings on Low-Dose 1cp-LSD for Canine Anxiety: Exploring the Role of Owner Neuroticism and Psychopathology. Vet. Sci. 2025;12:872. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Asociación Científica Psicodélica. Publicado el 9 de septiembre de 2025.

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Acerca del autor

Raúl del Pino es un destacado psiconauta, escritor y autoridad en sustancias psicoactivas, especialmente psicodélicos.

Fundador de www.psiconautica.org en 1996, el primer portal en lengua hispana sobre drogas, se ha enfocado en los Estados Modificados de Conciencia y la Psicología Transpersonal. Autor autor de los libros "Guía contemporánea para el viaje psicodélico" y "MDMA, sexo y tantra", Raúl combina rigor científico con introspección personal, explorando la relación entre psicoactivos, sexualidad y prácticas espirituales. Su trabajo contribuye significativamente a la comprensión y uso responsable de sustancias psicoactivas.