Estados Unidos y Europa deberían cambiar el enfoque de su lucha contra las drogas y estudiar nuevas alternativas como la de producción y venta de marihuana para combatir el narcotráfico, dijo el jueves el presidente uruguayo José Mujica en una entrevista con Reuters.

El Presidente de Uruguay en la puerta de su garaje.Mújica aseguró que es necesario que las grandes economías, que disponen de mayores recursos y son los principales consumidores de drogas ilegales del mundo, enfrenten el problema con herramientas distintas a la represión.
«Nosotros tratamos de inventar un camino, recogiendo algunas experiencias», dijo Mujica en su chacra en las afueras de Montevideo, en mangas de camisa y rodeado de sus perros. «Para un país pequeño es posible ensayar esto, pero también es muy posible para un país desarrollado por lo medios que tiene».
Regular la producción y el comercio de cannabis, en un nuevo enfoque hacia el problema del narcotráfico y la inseguridad.
La iniciativa es seguida de cerca por muchos países alrededor del mundo. Algunos de ellos buscan un giro en las políticas antidrogas por considerar que han fallado.
Dentro de Latinoamérica, hay un creciente consenso entre países con distintas tendencias políticas sobre la necesidad de debatir la legalización de la marihuana.
Hasta el presidente colombiano Juan Manuel Santos, un aliado clave de Washington que encabeza uno de los países que más ha sufrido por el narcotráfico, asegura que se necesita un nuevo enfoque contra la droga.

Después de que sea reglamentada la nueva norma -en abril- los uruguayos podrán comprar hasta 40 gramos mensuales de cannabis en farmacias o cultivar en sus propias casas hasta seis plantas, o el equivalente de 480 gramos de marihuana.
Como parte del esquema, el Gobierno tiene previsto otorgar licencias para producir entre tres y cinco variedades de marihuana. Para evitar el consumo problemático y el turismo de drogas, llevará una lista confidencial de usuarios y solo le permitirá comprar a aquellos residentes en el país.
Mujica, un ex guerrillero izquierdista de 78 años, recordó que incluso en Estados Unidos se han tomado pasos para legalizar el uso de marihuana en estados como Washington y Colorado, pese a la oposición del gobierno federal.

«Si analizamos con objetividad lo que está pasando en algunos estados norteamericanos, nos damos cuenta que hay una cierta evolución hacia ahí. Es innegable», dijo el mandatario.
«Las sociedades industriales son las que tienen que cambiar, (…) Europa también creo que tiene que cambiar», agregó.
Pero el tema es polémico en su propio país de 3 millones de habitantes. Solo un 27 por ciento de los uruguayos apoya la regulación de la marihuana según una encuesta reciente de la firma Equipos Consultores. Un 58 por ciento está en contra.

 Más allá de los esfuerzos que hagan algunos países, si los grandes consumidores de drogas ilícitas no adoptan un cambio de estrategia será muy complicado lograr avances, dijo el mandatario de izquierda.
«Acá los grandes mercados son los mercados centrales, los que tienen gran poder adquisitivo, y son en el fondo la gran atracción económica. Hasta que no cambie la cosa ahí, va a ser muy difícil que cambie en el resto», agregó.
La regulación de la producción de marihuana refuerza la agenda progresista de aborto y también los matrimonios de personas del mismo sexo.

Mujica, un hombre que sorprendió al mundo con decisiones como donar su salario, vivir en su austera chacra y salir cada tanto por su barrio manejando su viejo Volkswagen, asegura que falta madurez para lograr un consenso global que apunte a cambiar las políticas hacia las drogas.
«En las condiciones actuales pretender lograr un acuerdo en esto, está muy verde. Los sistemas políticos del mundo no tienen el grado de madurez», consideró.

Por lo pronto, el presidente uruguayo está convencido de que las Fuerzas Armadas deben quedar al margen del combate porque han fracasado en su rol de combate al narcotráfico. Y asegura que no hay que someterlas a la corrupción del millonario negocio ilegal.
«Las Fuerzas Armadas cuanto menos contaminadas estén con la corrupción, más seguras», dijo el presidente. «Son como un perro bulldog que usted tiene que tener: bueno y seguro en el fondo, nada de mimos ni cariñitos. Y ojalá que no lo tenga que soltar nunca»